miércoles, 18 de marzo de 2009

En el país del viento

Roberto Arlt­
Simurg. Recopilación de crónicas periodísticas, 154 páginas.­
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Encantador es el adjetivo que mejor define este libro. Proviene de una época en que la gratificación de la lectura no había entrado en decadencia. La gente aún demandaba crónicas de viaje. La Patria era una territorio exótico para descubrir. En el verano de 1934, el diario El Mundo encomendó pues al inquieto Roberto Arlt (1900-1942) retratar el país del viento. Viajó al Neuquén munido de un cuaderno de notas, un saco de cuero como para invernar en el Artico, botas de las siete leguas y una pistola automática.
La edición de esta gema es obra de la erudita Sylvia Saítta. Como prologuista es amena pero no duda en emplear expresiones tan horribles como “aparato de percepción”, “sistema de metaforización”, “deícticos”. Así resume el material del volumen: descripciones de paisajes procesados por una sensibilidad urbana; trascripciones de relatos orales centrados en personajes marginales (¡los contemplativos de la calle Roca!); narración de anécdotas personales; breves análisis sociales, económicos o políticos.
El relato, desprolijo pero talentoso, nos lleva de la mano a Carmen de Patagones, a la fea Viedma, a las fastidiosas estepas rionegrinas, al salvaje Neuquén, a Traful, a Mallín de las mulas. Menudean las exageraciones, pero siempre despiertan ternura. La prosa tiene una gran fuerza expresiva y la belleza de lo imperfecto. El escritor concluye extasiado en una Bariloche de tres mil habitantes, prodigio de la laboriosidad alemana y el trabajo duro de los chilotes. ¿Y los argentinos? Arlt pone el grito en el cielo por la extranjerización de la Patagonia y por una pobreza sin cuento. Hay niños que se abalanzan hacia las miguitas que se desprenden del pan de uno de sus compañeros. Igualito a la Argentina de hoy, ¿verdad?­

Guillermo Belcore­
Publicado en los suplementos de Cultura de La Prensa y La Capital de Mar del Plata el 1 de marzo de 2009.­
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Calificación: Bueno­

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