viernes, 18 de enero de 2013

Roberto Bolaño en McDonald´s de Belgrano

Diario de un lector apasionado XVII



Buenos Aires, Barrio de Belgrano. 09.15. AM


Hoy me ha tocado madrugar. Renuncié a uno de mis hábitos más queridos (no levantarme nunca de la cama antes de las nueve y media) para venir a Belgrano en el ómnibus 151 a buscar un libro casi nuevo. Un señor amabilísimo me lo ha vendido ayer, vía Mercado Libre, a precio de ganga. Cuarenta pesos argentinos (la moneda más devaluada del mundo, después de la Zimbabwe) oblé por Las varonesas de un tal Carlos Catania, una de las mejores novelas argentinas de las últimas décadas, según Roberto Bolaño. En unos días, comprobaré si tenía razón o no el enorme polígrafo chileno. Me meto en un McDonald’s Café de la avenida Cabildo para darle una ojeadita a mi flamante adquisición y calmar los gruñidos desesperados del estómago: ¡Qué es eso de salir de casa sin desayunar! Veintidós pesos un avaro latte con un etéreo croissant. La comida se ha vuelto cara en la Argentina, no los libros.

Sea como sea, estoy pagando una deuda. Me he prometido formalmente que 2013 será el año de Roberto Bolaño. Voy a leer, por lo menos, 2666 y La literatura nazi en América. Voy a releer Los detectives salvajes. Porque como escribió Antonio Muñoz Molina en la edición del 5 de enero de Babelia, “lo asombroso de releer no es la confirmación de lo que ya se sabía, sino el caudal de lo nuevo, la sorpresa de todo lo que quedaba aún por descubrir”.

Como aperitivo, he comenzado con Entre paréntesis, una recopilación de discursos, artículos periodísticos y miniensayos de Bolaño, escritos entre 1988 y 2003, que el gran crítico Ignacio Echeverría enhebró para Anagrama. Tengo en mis manos la sexta edición de julio de 2012. Leo, absolutamente, maravillado, un texto que aglutina calidad de escritura, espíritu libre e inteligencia profunda. Ya subiré la reseña en este blog; quisiera decir por ahora que, entre otras cien virtudes, el volumen opera como maestro de lecturas. Bolaño es un crítico formidable (gran admirador de Borges, por ciento) que sabe cómo despertar el apetito. De hecho, me sometí voluntariamente  a las torturas del despertador y la del colectivo lleno para atravesar media ciudad en busca de una novela que él me había señalado con el dedo. También me ha persuadido de que no puedo dejar pasar estos diez libros:

1) Tadeys. Osvaldo Lamborghini.
2) De pesca. Walter Mosley.
3) Las puertas del paraíso. Jerzy Andrzejewski.
4) Ferdydurke. Witold Gombrowicz (qué curioso, es el segundo libro que me recomienda esta novela en los últimos quince días).
5) La sinagoga de los iconoclastas. Rodolfo Wilcock.
6) Meridianos de sangre. Corman McCarthy (sí, lo sé, es imperdonable que aún no lo haya leído).
7) Soldados de Salamina. Javier Cerca (hum…., Bolaño y Cerca eran amigos).
8) El arma en el hombre. Horacio Castellanos Moya.
9) Bariloche. Andrés Neuman.
10) Tríptico del Carnaval. Sergio Pitol.

Y hay más. Recién estoy en la página ciento ochenta y cuatro. ‘Entre paréntesis’ no sólo es una lectura gratísima. Es un libro memorable.
Guillermo Belcore

PD: Me han advertido que comprar libros por Internet provoca una de las peores adicciones. De hecho, tengo un amigo que casi lo echan de su casa por ello.

4 comentarios:

  1. Bolaño, el gran seductor. Recuerdo haber sufrido el mismo febril impulso tras la lectura de Entre paréntesis.
    Ya que nombra a Pitol, le recomiendo el Arte de la fuga, excelente libro de ensayos que podrá comprar desde su casa (al igual que el Tríptico...) a través de la página del Fondo Económico de Cultura.
    Saludos!

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  2. Querido Guillermo.

    Aunque Bolaño y Cerca hayan sido amigos, el chileno no mintió con respecto a SOldados de Salamina. Es un libro excepcional. Léalo, no se va a equivocar.
    Abrazo

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  3. no dejar pasar:
    6) Meridianos de sangre.
    7) Soldados de Salamina.

    puede dejarlos pasar (o no):
    4) Ferdydurke.
    10) Tríptico del Carnaval.

    mejor dejar pasar:
    9) Bariloche. Andrés Neuman.


    Cuestión de gustos.

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