lunes, 2 de abril de 2018

Tiempos oscuros

"Hay un tipo de maldad que ni siquiera se opone al bien, porque el bien es irrelevante para ella. Es una abyección que radica en el corazón de la existencia, que nació de la naturaleza misma del universo. Está en la descomposición hacia la que tienden todas las cosas. Existe, y siempre existirá, pero al morir la dejamos atrás".
 J.C.

El Tajo es un fenómeno aberrante en el distrito más pobre (Plassey County) del estado más atrasado (Virginia Occidental) de la Unión. Una comunidad endogámica, que desciende de doce familias de colonos escandinavos del siglo XVIII, prospera en ese valle minero gracias al latrocinio sistemático. Sus hombres no titubean en quemar vivo a cualquier incauto que amenace el feroz aislamiento. Adoran a una criatura infernal: el Rey Muerto.

Con los atroces pecados de El Tajo deberán lidiar el detective privado Charlie Parker y los dos ángeles de la muerte que lo secundan. Sus caminos se han entrecruzado a raíz de una venganza implacable que el líder de la secta, Oberon Olhouser, aplica sobre un pobre diablo que osó defenderse con balazos y buena puntería de dos de los hijos del gánster durante un asalto en Maine. 

La cena está servida y es muy sabrosa. Es probable que Tiempos oscuros (Tusquets, 477 páginas), decimoquinta entrega de las andanzas de Parker, sea el mejor libro que haya escrito John Connolly (Dublin, 1968). Al menos, es el mejor que le ha leído el autor de este artículo a un novelista concienzudo que ha renovado el género policial mediante la delicada incorporación de elementos fantásticos y teológicos, y cuyo prosa es, a esta altura, más estadounidense que las hamburguesas de McDonald"s pero con un leve toque exótico. El placer de un buen escritor en su plenitud artística.

VARIAS LINEAS

Relumbra la obra, sobre todo, por los relatos paralelos, es decir por la habilidad del literato para manejar varias líneas argumentales, algunas de las cuales provienen de libros anteriores. Charlie Parker se ha convertido en un arma en manos de un Dios invisible. Tiene el cuerpo dañado, aún no se ha recuperado del todo del sufrimiento que le produjeron las múltiples heridas de bala. Es un hombre que volvió de la muerte, pero si de verdad los ojos son las ventanas del alma, los del investigador arden con un fuego nuevo. Se convirtió en un cazador, sus presas son hombres cuya depravación escapa de lo humanamente comprensible. El FBI le paga pero no lo hace por dinero. Lo acompañamos a Champaign, Illinois, para atrapar in fraganti a Roger Ormsby, un vampiro emocional, cuyo sadismo refinado se inspira en las dictaduras militares de Chile y la Argentina: con la desaparición de niños quiere causar daño de forma lenta y concienzuda a lo largo de décadas a los padres. Siniestro, ¿verdad?

La línea principal de acción es, como se dijo, la que deriva de El Tajo, pero además una entidad sobrenatural se ha despertado, Abadón, el dios de las Avispas. Jennifer Parker, la hija muerta del detective, envía mensajes desde el más allá. Las novelas de Connolly son góticas, en el sentido de que los fantasmas están siempre presentes. Sólo algunos desdichados pueden percibirlos.

Connolly es un maestro en el arte de componer villanos escalofriantes. Lo único que puede reprochársele es que liquida demasiado pronto a personajes promisorios que si bien cumplen un papel secundario atrapan nuestra imaginación, como el propio Ormsby o Gideon Hobbs del feudo sureño, "un insecto palo al que se le hubiera dado forma humana". También merece elogios el autor por la fuerza de las escenas. Las últimas ciento cincuenta páginas de Tiempos oscuros, una verdadera carnicería, magnetizan los dedos, se devoran con fruición. Qué potencia narrativa. 

Viene salpimentada la trama con mucha información, retratos minuciosos, subhistorias que casi siempre involucran actos menores de depravación y observaciones inteligentes, es especial sobre uno de los mayores misterios de la humanidad: la naturaleza del mal y su relación con el Creador. No existe vate irlandés de valía, al parecer, que en algún momento de su obra no se haya interrogado sobre la presencia de Dios. Irlanda es una isla intensa y poéticamente religiosa, sus escritores combinan realismo con misticismo.

Por otro lado, si uno mira con atención el mapa de Virginia Occidental llega a concluir que el Plassey County de la ficción es el Pleasants County de la vida real, a un escupitajo de distancia de Ohio. El corazón del resentimiento blanco. En 2016, Donald Trump obtuvo el 74,9 por ciento de los votos.
Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa.

Calificación: Muy bueno

PD: En este blog, se han comentado otras obras de Connolly:
1 - Un libros de cuentos:
 (http://labibliotecadeasterion.blogspot.com.ar/2013/12/nocturnos.html)
2 - Y dos novelas:
http://labibliotecadeasterion.blogspot.com.ar/2008/11/los-atormentados.html
http://labibliotecadeasterion.blogspot.com.ar/2015/03/cuervos.html

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