martes, 2 de enero de 2024

La Constitución Nacional: Una historia política 1810-1853

 




Por Bernardo Lozier Almazán

Sammartino Ediciones. Libro de historia. 180 páginas.


La grieta, por desgracia, está en los genes de los argentinos. La Revolución de Mayo, esa gesta cívico-militar tan improvisada como trascendente, plantó las semillas de una división fratricida que atrasó la creación y el progreso de la Patria. Así lo explica un nuevo ensayo que aquí venimos a elogiar:


"El juicio de Alberdi nos advierte que, por aquellos días, ya se gestaban las dos alternativas ideológicas que dominarían el futuro escenario político: la federal y la unitaria, y la confrontación entre porteños y provincianos, cuyas consecuencias se proyectarían durante más de medio siglo, postergando la tan necesaria como indispensable unidad nacional, para entonces consagrar la constitución que organizará los destinos de la Patria incipiente. Sin dicho consenso, todo intento constitutivo devenía utópico".


El erudito Bernardo Lozier Almazán resume en su trabajo más reciente el derrotero político de nuestra Carta Magna. De la Primera Junta a la Presidencia de Bartolomé Mitre, cuando la República Argentina empezó a consolidarse como Estado soberano. Es un libro oportuno. La Constitución Nacional cumplió 170 años, en 2023. Y esa travesía en el desierto, con sus frustrados intentos de gobernabilidad, permite extraer enseñanzas para el presente. Hoy también la falta de consensos, ahora económicos, es motivo de desdichas y nos ubica al borde del precipicio. Ya volveremos sobre el punto.


Primero, es necesario describir el ensayo, avaro en páginas pero rico en sucesos, ideas y documentos. El académico Lozier Almazán es un virtuoso de la cita, pero escamotea su propia opinión. Podemos inferir simpatías rosistas: reivindica el Pacto Federal ("embrión de la Constitución de 1853") y exculpa a la dictadura punzó por no haber convocado nunca a un Congreso General Constituyente. Los egoístas unitarios le hicieron la vida imposible a Don Juan Manuel.


Hay que destacar que la lectura del volumen siempre resulta amena e instructiva. El libro es valioso. Fruto del talento del historiador, pero también del esfuerzo, dedicación y amor de la editora Graciela Sammartino, quien ha creado en 2009 un sello que se especializa en el patrimonio histórico, cultural y artístico de la Argentina.


Decíamos que vivimos hoy una circunstancia en cierto punto similar a la que sufrieron nuestros antepasados. Si la organización nacional tardó cincuenta años terribles para concretarse; y la democracia otros cincuenta y tres para establecerse definitivamente (entre 1930 y 1983), aún no podemos encontrar un modelo sustentable de desarrollo económico para el mundo posmoderno, después de cuatro décadas de frustrantes y pauperizadores balbuceos. De Alfonsín a los Fernández, la grieta entre populistas y antipopulistas parece habernos condenando a un vaivén que acelera la decadencia. ¿Será Javier Milei el Urquiza de nuestro tiempo, el estadista que encuentra la fórmula superadora?

Guillermo Belcore


Calificación: Bueno

1 comentario:

Anónimo dijo...

Libro aparte, hay que decir que el autor tiene un apellido (¿compuesto?) muy sonoro y castizo, que recuerda a los apellidos de la gente bien de España. Ya no quedan apellidos así en Argentina.