viernes, 15 de enero de 2010

Cuentos completos

Juan Carlos Onetti
Alfaguara. 536 páginas, Edición 2009. Precio aproximado: 85 pesos

Juan Carlos Onetti (Montevideo 1909-1994) no era una persona normal. Fue, como todo gran artista, una divinidad gnóstica, un demiurgo escéptico y juguetón que creó con sus propias manos un cosmos terrible. En ese universo, en la ciudad mítica de Santa María, la gravedad es mayor que la terrestre, el tiempo carece de importancia, las historias se revelan a medias y los personajes entienden que el fracaso no es un estigma personal sino el destino irrevocable y sustancial de cada individuo. La metafísica, además, es más intensa. El oxímoron rige el conjunto. Como entre los gnósticos, la luz oscurece; la desdicha, alegra.

Bienvenidos a Onettiland. El sello Alfaguara ha publicado los cuentos completos del mejor novelista del Río de la Plata; nuestro Faulkner. El libro pertenece a la estirpe de los imprescindibles. Abarca sesenta años de trabajo; contiene la travesía ascendente de un estilo magnífico, que exige un tipo de atención
reconcentrada, un ensimismamiento fiel. Hay textos cuya excelencia no se asimilará del todo sin una o dos relecturas. Hay escritos inéditos, como el sorprendente Eva Perón y el conmovedor El último viernes que bosqueja a un buchón del comisario. Enriquece el volumen un prólogo de Antonio Muñoz Molina.

Entra tantas gemas, resulta difícil destacar alguna sobre el resto. El nivel es parejo, siempre merodea el Parnaso. El lector encontrará cuentos de cincuenta páginas y otros, prodigiosos, de unos poquitos párrafos, como aquél que esboza una anatomía del beso o el que recrea la iniciación en un prostíbulo. Algunos relatos son de naturaleza policial; otros son astillas de las novelas que hicieron grande a Onetti. Pueblan las páginas Díaz Grey, Petrus, Medina, Jorge Malabia, etc. El infierno tan temido o Jacob y el
otro o Tan triste como ella son ya, seguramente, eso que llamamos clásicos, es decir una escritura sagrada capaz de infinitas interpretaciones, que guarda (cómo decía Borges) un ángulo cambiante de sombra para cada hombre y para cada mujer.

Guillermo Belcore
Esta reseña se publicará en el suplemento de Cultura del diario La Prensa el próximo domingo.

Calificación: Excelente

PD: No pierdas el tiempo con fruslerías. Sólo hay que leer libros como éste. En el Río de la Plata y en el castellano todo, después de Borges, ahí nomás incluso, viene Onetti.

6 comentarios:

Maguila dijo...

Yo tengo una versión anterior, también de alfaguara, y es uno de los libros que dejo en mi mesa de luz y llevo en mis viajes, mi pregunta es: ¿Esta edición agrega algo? ¿Vale la pena hacer el "upgrade" y regalar el otro?
Saludos

Guiasterion dijo...

Estimado Maguila:

No tengo el volumen que usted hace referencia. ¿Es la edición de 1994? Me temo que no puedo compararlos.

Sólo puedo decirle que enriquecen la recopilación de 2009 seis textos inéditos y un prólogo excelente de Antonio Muñoz Molina.

Ahora bien, como regalo para usted o para una persona amada es magnífico, me parece. Celebro su fervor onettiano. ¿Creamos una cofradía?

Gracias por escribir
G.B.

Maguila dijo...

Estuve comparando y, efectivamente, la nueva edición tiene un puñado de textos adicionales que, tratándose de Onetti, no son poca cosa, por lo que haré el upgrade.
Desde ya cuente conmigo para formar la cofradía, Arlt-Borges-Onetti son mi santísima trinidad.
Aprovecho el post onettiano para comentar acerca de un libro de Ronsino llamado "La descomposición", Ronsino tiene estilo propio y singular con una evidente influencia de Saer; sin embargo por momentos la narración huele mucho a Onetti, sólo en algunos pasajes. Creo que vale la pena leer "La descomposición", es mucho mejor que Glaxo.
Saludos

Guiasterion dijo...

Estimado Maguila:

Tomo nota de su sugerencia. Gracias. Coincido en un 66,66 por ciento con usted. Mi santísima trinidad rioplatense la integran Borges, Onetti y Di Benedetto.

Saludos
G.B.

Maguila dijo...

Yo soy mendocino, viví hasta los 30 en mendoza, a unas 17 cuadras de la casa de Di Benedetto, mi abuelo era amigo de él, creo que "Viaje al fin de la noche" y "Zama" son las dos novelas que más releí, mal podría disentir con los merecimientos de Don Antonio ese lugar, pero Arlt...
Abrazo

Anónimo dijo...

Ah! Qué placer coincidir con vuestros gustos! Si me permiten, agrego a Saer.
Diana.