miércoles, 18 de agosto de 2010

Blanco nocturno

Ricardo Piglia
Anagrama. Novela, 299 páginas. Edición 2010. Precio aproximado: 60 pesos.

En definitiva no hay más que libros de viajes o historias policiales. Se narra un viaje o se narra un crimen. ¿Qué otra cosa se puede narrar”, estableció Ricardo Piglia (Adrogué, 1940) en Crítica y ficción, esa obra insoslayable. Se puede narrar un montón de cosas más, naturalmente, como la desintegración de un carácter, por ejemplo. Pero la sentencia revela -si no la realidad- las coordenadas en las que ha querido encuadrarse la ficción de uno de los escritores fundamentales de la Argentina.

Después de trece años, Piglia publica una novela. Después del escándalo de Plata Quemada, que volvió a sumir en la ignominia a los premios literarios, ofrece un policial heterodoxo, sustentado en una teoría sugerente: los argentinos deberíamos explotar el nuevo subgénero de la ficción paranoica, donde “el criminal ya no es un individuo aislado, sino una gavilla que tiene el poder absoluto”. Es una lastima que tan hermosa teoría se despache en un solo párrafo.

En una entrevista reciente, Piglia propone que su creatura sea asimilada como “novela de personajes”. En efecto, los personajes, aunque convencionales, constituyen el plato fuerte. La obra no seduce por la urdimbre, ni por la poética, ni por la sabiduría en juego, aunque hay destellos de lucidez, como el planteo de que “el conocimiento no es el develamiento de una esencia oculta sino un enlace, una relación, un parecido entre objetos visibles”.

¿Y con que se enlaza Blanco nocturno? Con la ficción de Roberto Arlt. Mejor dicho, con la fecunda lectura pigliana de Arlt. En ambos casos, “estar loco es escapar del infierno de la vida cotidiana; o habría que decir, la locura es la ilusión de salir de la miseria”. En ambos casos, “el que tiene dinero esconde un crimen; el enriquecimiento es siempre ilegal, por principio”. En ambos casos, los personajes son “empecinados” (una palabra que Piglia adora); van de sueño en sueño. Uno y otro“son demasiados excéntricos para el realismo social y demasiados realistas para el esteticismo”. Creen “en la posibilidad que tiene la ficción de transmutar la realidad” y procuran el cross en la mandíbula. En Piglia, los personajes se alinean al servicio de una causa: denunciar las jerarquías podridas, la doble moral, la corrupción rampante de los propietarios rurales y de sus esbirros. Se redondea la tradicional visión pequeñoburguesa y urbana: la escritura está infestada de criollismos, tanto en el léxico como en la anécdota. En un producto de Sara Gallardo o Jorge Torres Zavaleta no se le infligen estas obviedades al lector, por la misma razón que en el Corán no hay palmeras ni camellos.

La potencia dramática y las conmovedores chapuzas de Arlt -claro está- brillan por su ausencia. La prosa pigliana es prolija, transparente y clásica. Pertenece a una estirpe magnífica, la que comprende el valor de la palabra justa. Empero, desconoce una gran máxima de Voltaire: el secreto de ser aburrido es decirlo todo. No se emplean procedimientos indirectos. El narrador es fastidioso, un metiche; a menudo, da ganas de gritarle: ¡Córrase Piglia, deje la trama en paz! A cuento de nada, por caso, más de una vez se obstina en enseñarle al lector que el presidente Ulises Grant fue un gran hijo de puta. Se tiene la impresión que ese afán por explicarlo todo no es otra cosa que una deformación profesional: pedagogo hasta la médula; catedrático de universidad estadounidense haciendo el numerito de severo reprobador del país que le da empleo.

¿De qué va el libro? Se narra un crimen y su pesquisa en una típica ciudad de la pampa bonaerense, la cual -cómo no- bulle de maldad bajo su mortaja de aburrimiento. La historia transcurre en 1972 e involucra a un mulato portorriqueño y a una típica familia patricia: dos típicas hermanas gemelas que se turnan en todas las cosas de la vida, un típico terrateniente sin escrúpulos, y un no tan típico industrial enloquecido. Los buenos son el comisario Croce, un paisano que razona como Bertrand Russell; y el periodista Emilio Renzi, un viejo conocido de Piglia (algunos lo consideran su alter ego). El conjunto está repleto de clichés. No hay alarde de imaginación. Tampoco se leen escenas memorables pero la narración de una cuadrera en el capítulo tres es formidable. El autor no se priva del mal gusto (un japonesito encarcelado se masturba mirándose en un espejo) ni del error del principiante: Renzi se queda callado “toda la noche”, después del amanecer.

El curioso recurso de agregar notas a pie de página es inocuo. Y al parecer se trata de una humorada. Esta bien, los gustos hay que dárselos en vida. El libro, en resumidas cuentas, le permitirá al lector atesorar tres o cuatro ideas inspiradoras, pero el tedio visita demasiadas veces las páginas. ¿Alguien conoce algún catedrático y ensayista que sea un gran escritor de novelas?
Guillermo Belcore

Calificación: regular

PD: Este libro no llegó a La Prensa. Me lo compré. En la página cincuenta ya me había arrepentido.

PD I: Gracias a Omar Genovese, llegué a otra interesante entrevista que le hicieron a Piglia en Uruguay.

PS del 5-09: El País de Madrid dedicó la portada y el artículo principal de su último número Babelia a esta novela. Leila Guerrero trazó un espléndido retrato-entrevista, en el que Piglia se empecina en enseñarle a los lectores como deben interpretarlo ("Pequeñas distorsiones en la percepción. Eso era el nudo secreto de la novela"). Me pregunto si el escritor tiene pánico de ser incomprendido o es una mera técnica de márketing.
Además, el señor Lluís Sartoris se deshace en elogios. Dice en su reseña que Blanco Nocturno es, quizás, "la novela del gaucho que Borges no escribió". ¡Qué blasfemia!

27 comentarios:

El preguntón dijo...

"¿Alguien conoce algún catedrático y ensayista que sea un gran escritor de novelas? " Arriesgo uno: Nabokov?
Igual es una pregunta q me la he hecho siempre, q es lo q impide a geniales críticos y ensayistas destacarse en la ficción??? Suena simplista decirlo pero todo pareciera conducir hacia la iluminación y la genialidad innata, cosa q me cuesta creer...O tal vez sea q los grandes novelistas no se dedican a la cátedra y al ensayo?

Guiasterion dijo...

Estimado Señor Preguntón:

Mi hipótesis es la siguiente: por lo general los buenos ensayistas (los que se dedican profesionalmente a eso, quiero decir) no son grandes novelistas. Hay excepciones, obviamente, como en todo en la vida. Pero, me parece, que los temperamentos son diferentes.

No estoy seguro que podamos considerar a Nabokov como un gran ensayista. De hecho, sólo se han publicado sus lecciones sobre literatura que impartía -a disgusto y para ganarse el pan- en las universidades de Estados Unidos. No conozco su obra como entomólogo. Nabokov, creo, era un artista metido a opinador, en todo caso.

Bueno, muchas gracias Sr. por escribir y ayudarme a repensar estos temas tan interesantes.

G.B.

Omar dijo...

El periodista uruguayo que realizó la entrevista publicó su opinión sobre la misma. Aclarando, además, que el alter ego de Piglia está formado por su segundo nombre y el apellido materno. Pseudónimo que utilizara como firma de la obra del vil premio fraguado.
http://witzky.org/genovese/piglia-como-funciona-la-literatura-argentina-%C2%BFcomo/#comment-7081

ericz dijo...

¿Umberto Eco?

Miguel S. dijo...

Nabokov no era un gran ensayista, sino más bien un gran lector. Leía como novelista, atento a los mecánismo y los detalles, es decir, atento al funcionamiento así como un técnico (aunque con sus propios prejuicios valorativos). Un ensayista, tal como lo concibo, sería más bien como un ingeniero, quien ve los problemas de diseño, y a veces, ensaya intercalando entre los circuitos una sutil bomba de tiempo o algún otro mecanismo que en vez de hacer rodar lo impulse a volar, ante el horrorizado autor silenciado.
Sin embargo, puedo arriesgar un par de ensayistas-escritores, lo suficientemente encumbrados como para destacar en ambos géneros: Blanchot, Calvino (sus 6 propuestas son exquisitas como diría Henry James), Saer y, por supuesto, Borges.

Tino Hargén dijo...

Creo que podemos ir al meollo del asunto si planteamos la pregunta al revés. ¿Por qué suponer que las condiciones que hacen a un gran catedrático y crítico son las mismas que hacen a un gran novelista? ¿Por qué suponer que de un gran literato puede salir un gran narrador? Para los que creemos que las condiciones que definen la excelencia en ambos metiers son bastante diferentes es una pregunta de sencilla respuesta.

Pero existe otra corriente muy fuerte y muy en boga que piensa lo contrario y manifiesta un prejuicio que responde a toda una concepción del escritor no como artista sino como operador intelectual a partir de la reelaboración de ya creado. Para esta concepción -corriente, tendencia- es pura lógica que ambos términos sean correlativos puesto que conciben que para ser un gran escritor es "necesario" ser un gran crítico o catedrático. Y a partir de ello comienzan a asociar méritos en un campo -el analítico- como referencia de valoración en el otro -el creativo-.

Oscar B. dijo...

Vargas Llosa, Pitol, ¿Sartre? ¿Alguien leyó a G. Steiner escribiendo ficción?

Guiasterion dijo...

Estimados amigos:

Gracias a todos los que enriquecieron mi comentario. Sí, Umberto Eco es un gran ensayista y un gran novelista, Ericz tiene razón.

Mi planteo -mal formulado, me temo-era en el plano de la composición. La buena novela, creo, no tolera los procedimientos del ensayo corriente, que suelen ser ripios en la ficción. Pero en el plano estético -sobre esto estoy convencido- no se pueden establecer leyes ni teoremas. A lo sumo, apreciaciones. Puede que una novela nos deslumbre, qué se yo, por su potencia dramática o su eficacia crítica, e incluya algunas torpezas prácticas como el didactismo. Pero no es el caso de la última obra de Piglia.

Insisto, gracias a todos por permitirmo repensar estas cuestiones tan cautivantes.

G.B.

Roberto dijo...

Estimado, llego a su post un poco tarde y medio de casualidad para decirle que coincido en su crítica a esta novela de piglia, a mi gusto la más floja de autor.
pero no pued dejar de señalar que Piglia tene algunos delos pasajes má lúcidos de la narrativa argentina, por caso Respiración Artificial, una excelente novela.
Saludos

Richard dijo...

¡Hola Guiasterión! Primero, gracias por la reseña. Respiración artificial y Plata quemada, de Piglia, me gustaron tanto que ahora quiero leer todas las obras del escritor...a pesar de sus críticas aquí, je je. En segundo lugar, gracias por publicar el blog. Lo descubrí hace un rato y es la hora para confesar que me gusta su trabajo en ello. De todos modos, ¡saludos desde Nueva Inglaterra!

ericz dijo...

¿Chesterton? Aunque sus buenas novelas pueden verse como ensayos encarnados.

Guiasterion dijo...

Estimado Richard:

Es usted bienvenido al blog.

"Respiración artificial" es una gran novela, coincido. No es el caso de "Blanco nocturno" me temo. El otro día me comentaban que un escritor famoso sostiene que los gruesos errores de la trama son voluntarios, como si hubiera buscado imitar a Arlt hasta en eso. Yo no lo creo. Aunque si hubiera sido así me parece una bobería. ¿Acaso hay algo más desagradable que una persona inteligente haciéndose el tonto?.

Estimado Ericz. Chesterton -a quien adoro- es el típico ensayista metido a escribir ficción. Su temperamento es básicamente el de un polemista profesional, aunque ha escrito cuentos memorables y un poema que considero uno de los más impresionantes que leí en mi vida.

¿Conoce 'Lepanto'? Sí me responde "no", por favor no se pierda por nada del mundo la traducción de Borges... "...Y Don Juan de Austria va la guerra..." (¡ojo!, hay una versión corta y otra larga)

Gracias por escribir, caballeros

G.B.

Nicolás dijo...

Cuando terminé la novela me quedé con una duda. No sé si es una gran novela o un texto que, hoy por hoy, no tiene razón de ser... y la verdad es que todavía no me decido por ninguna de las opciones.

Guiasterion dijo...

Estimado Nicolás:

La verdad, nunca tuve la sensación de que se tratase de una gran novela. Nunca atrapó mi imaginación de la manera irrevocable como lo hacen los grandes textos, caso 'Contraluz' de Pynchon, que en este momento estoy leyendo y que ya quisiera anticipar que se trata de la Gran Novela del Año. Cuestión de gustos, claro.

Gracias por escribir

G.B.

Nicolás dijo...

Dicen que Contraluz es algo más ¨sencilla¨ que el resto de la obra de Pynchon. Intenté con El arco iris... y ese tipo de prosa se me volvió insoportable, ¿en Contraluz la cosa está un poco más ordenada? Adelantá algo, porque después de insinuar que podría tratarse de la Gran Novela del Año, la gente quiere saber más, je.

Michel Torino dijo...

Un gran ensayista, escritor de ficción (no de novelas, concedido) y catedrático fue Borges. Otro (sí escritor de novelas) fue Saer. Sólo por poner ejemplos locales que no creo que puedan ser muy discutidos (el bloque de los discutibles es grande).Coincido en que lo de las notas al pie es, sobre todo, innecesario, lo mismo que un comentario al pasar que se hace sobre la suerte de un "comisario Treviranus", muerto por culpa de un investigador neófito, etcétera, etcétera. Después me parece que la novela está entre bien y mal, con algunos destellos como los mencionados, pero incluso éstos a veces entran medio a la fuerza (como pasa con el comentario de la idea de ficción paranoica, que es un concepto crítico diría que casi genial, como Piglia mismo). Quiero decir, no creo que la novela esté tan mal como se sugiere, sino que uno esperaba más. Justamente, porque Piglia antes escribió "Respiración artificial" o "Prisión perpetua". La pregunta del final me parece un poco injusta con él igual. ¿Nos la hubiésemos hecho si no sacaba esta novela medio mala? No sé.

Guiasterion dijo...

Estimado Michel Torino:

Muchísimas gracias por su comentario. Halaga mi vanidad el hecho de que este blog sea uno de los pocos lugares donde algunos lectores nos hayamos congregado para debatir sobre una novela que los grandes diarios de la Argentina y España nos presentan como uno de los sucesos del año. Que Piglia publique un libro es un acontecimiento periodístico, lo admito. Pero la obra, insisto, me ha decepcionado. Usted tiene razón: tratándose del autor de 'Respiración artificial' uno coloca la vara más alta. Es inevitable.

Ahora bien, permítame disentir en un punto: no creo que la última frase sea capciosa, pienso que es el meollo de este asunto, la razón de su fracaso como novela policial o novela de ideas, o incluso como novela de personajes, como Piglia quiere que sea leída (toda esa catarata de explicaciones que ha enhebrado Piglia en los reportajes me parece muy sugestiva; éste no es un libro que hable por sí mismo, necesita muletas).

'Blanco nocturno´es el típico producto cerebral y descafeínado de un ensayista metido a novelar. El autor quiso hacer un Arlt tardío, sin la potencia, el valor histórico, la lucidez y la encantadora ingenuidad del autor de ‘El jorobadito’. El personaje del industrial loco -el más interesante del libro- es ciento por ciento arltiano, pero llega demasiado tarde a la trama. Hay demasiado estereotipo, demasiados procedimientos forzados (como usted bien dice), un afán desaforado por explicarlo todo, muchísimas opiniones que no vienen a cuento y sólo un pasaje memorable (el de la cuadrera). Omar Genovese, ese maestro del epigrama, demolió la apuesta con una sola frase: “aquí el problema está en el estilo”. Estoy absolutamente de acuerdo.

No es un libro recomendable, en mi humildísima opinión. Pero se trata sólo de una impresión. Que lo haya escrito Piglia, al fin y al cabo, es accidental.

Espero seguir contando con sus aportes

G.B.

Michel Torino dijo...

Bueno, es cierto que parece que es más un hecho periodístico que otra cosa. Estoy de acuerdo. También con que es accidental la autoría. A lo que iba con mi pequeña crítica al comentario final es que no sé si de este accidente puede deducirse una ley, sobre todo cuando el mismo crítico/escritor no nos hubiese generado esa pregunta con un libro pasado. Por eso decía que es injusta: no porque el libro -si no gusta- no suscite esa pregunta, sino porque tiene algo de diario de lunes, por decirlo de alguna forma.
Es interesante lo de que es la prueba de un crítico que se pone a a novelar, porque uno tendería a pensar que Respiración Artificial era más eso (era más evidente, por lo menos, en su estructura). Es cierto también (y eso es lo interesante) que al Piglia de Respiración Artificial lo consideremos buen novelista por lo que RA tiene , digamos, de antinovela. Ése creo que es el mérito de Piglia por el que por lo mismo que esperamos más, también a nivel periodístico se justifican la benevolencia y la atención prestada.
De paso agrego que coincido en el comentario sobre Arlt y la falla en el estilo (no lo había pensado por ahí).
Me entusiasmé, perdón.

MT.

loboblanco dijo...

Hola,
Buscando críticas sobre la nueva novela de Piglia, encontré tu blog.La avalancha de elogios en Babelia, parecen ser parte de un contubernio con Anagrama para hacer crecer las ventas de la "esperádisima novela". Coincido contigo y con varios lectores. La novela tiene dos otre líneas sobresalientes y el resto de las 299 es paja, cliché y novela de principiante. El colmo es el dibujo del pato-conejo como elemento didáctico para ilustrar la "doble percepción". Creo que la figura de Piglia le pesa mucho a Babelia para atreverse a hacer una verdadera crítica.
Saludos.

Guiasterion dijo...

Querido loboblanco:

Gracias por tu comentario. Viene bien. Parece que sólo yo había sido decepcionado por esta novela. Todos los suplementos culturales de la Argentina y España que he leído se deshicieron en elogios desaforados. En estos casos, uno tiende a pensar que los equivocados no son los otros. Pero es verdad lo que dices. Una mezcla innoble de intereses espurios y respeto supersticioso hacia el autor se han coaligado para casi bautizarla como "la mejor del año". Necios.

Ojalá pueda seguir contando con tus aportes.
G.B.

Marcos Buchin dijo...

Pues yo también buscando críticas encontré este blog, recordaba haber leído comentarios muy elogiosos pero con un par de amigos coincidíamos en que no era buena. Blanco nocturno me pareció mala por todas las razones por otros enumeradas una mezcla del Frutos Gómez cmisario, un toque del Walsh de Fotos y Cartas y cosas así.
Muy interesante el blog, gracias.

ericz dijo...

Blanco nocturno no tiene ni una sola crítica amateur a su favor. Ni una.

Ahora ha obtenido el XVII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Lo que es la maquinaria del marketing, no les importa nada.

¿Ha tenido ud. noticia del premio Club de los XXIII? ¿Podría dedicarle una nota?

Guiasterion dijo...

Querido Ericz:

He leído algunos elogios de Piglia al chavismo, quizás allí esté la explicación de este premio, además de otras, también extraliterarias, que se han comentado más arriba.

Me siento tentado a conjeturar que esta novela mediocre no ha recibido una sola critica elogiosa de quien no esté comprometido, de alguna manera, con el autor o con el sello editorial. Claro que puedo equivocarme, de hecho no he leído todas las críticas que se han publicado.

No tengo noticia de ese premio pero me ha picado la curiosidad. ¿Quiénes son?

Un abrazo

G.B.

José Luis dijo...

La Obra de Piglia como novelista es de 6.- Vargas Llosa es 8 y García Marquez y Rulfo son 10.- Así es la Vida.- Coincido con el bombo marquetinero que le han hecho a Blanco Nocturno (un Oximoron?), especialmente El País, de España.- Lo triste de la Novela: Usa la palabra "busca" como sinónimo de "búsqueda", imitando a Borges.- Confieso que, como hago habitualmente con las malas novelas, pasé por alto parrafadas enteras.- Un gran saludo.

Juan Brecha dijo...

Una gran injusticia comenten los comentadores de este blog sobre la novela Blanco nocturno, de Piglia, y también el posteador originario Guillermo Belcore. Este nuevo especie de comentario de izquierda lo veo íntimamente relacionado a la Supersticiosa ética del lector: todos son críticos de párrafos o de formas breves y no de un argumento complejo y realmente logrados. El muy fácil criticar a un detentador de crítica académica. Pero vayamos a la novela en sí, y no a la persona o a la crítica mercantilista de la novela. Opino que la novela es excelente. Su final es una obra maestra, y los personajes, tanto como el argumento y la llamada "ficción paranoica", son perfectos. TODOS los personajes son individuales, complejos y completos. TODOS persisten en la memoria. Y TODOS son culpables. Algo enorme pasa en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, que involucra a todos, y hasta al escritor (Piglia-Renzo) y hasta al lector también, que de alguna forma tiene que decidir si, cuando lee, se ubica de alguna parte en cuanto se hace la transacción que finaliza con el juicio y con el envío a la cárcel de un inocente o con la quiebra de la fábrica. El lector, con su sentimiento de "querer mejor un final que otro" termina, también, de alguna forma, siendo parte de ese gran complot que compromete a todo el pueblo y hasta a partes de Estados Unidos. El argumento es perfecto, y las imágenes (lease, la "forma") llegan a la imaginación sin "literatura", usada esa palabra en el peor de los términos. Llegará el día, recuerden esto que escribo, en que esta novela empiece a citarse por escritores de renombre y también a incluirse en colecciones de novelas esenciales, y entonces, comprenderán el error que han cometido los críticos de átomos o de publicidades.

Por ahí leo en los comentarios algunas cosas que me causan gracia, como esos escritores a los que se les asigna un 10, como a Garcia Maquez o a Rulfo. A mi entender, realmente dos escritores menores (Me animo a decirlo). Garcia Marquez agotó en una sola novela todo el argumento que se le pudo ocurrir, y luego aburrió con novelas anunciadas en las que intentó y fracasó al querer privilegiar la forma, y otras en las que ni eso, y tubo que recurrir a hechos históricos, como método contra la falta de ideas. Alguien que me diga por favor si existe en la actualidad algún escritor que se sienta influenciado por Garcia Marquez (Allende acaso?). Y en cuanto a Rulfo (10??) que solo escribió dos malos libros, de los cuales, el más famoso, está, sin lugar a dudas, pero sin lugar a dudas, totalemente escrito de una forma caótica (y no fue adrede como dicen sus admiradores). Y su historia, tampoco entretiene. Lo salvan sus finales. Lo que, a la larga, termina por ser, de alguna forma la propia tumba del libro. Nadie puede hoy leer Pedro Paramo así como nadie puede, tampoco, leer Dr. jekyll y mr. hyde. Así de pobre es la novela de desenlace sorpresiva.

Juan Brecha dijo...

Este comentario es aun más patético:

José Luis dijo...
La Obra de Piglia como novelista es de 6.- Vargas Llosa es 8 y García Marquez y Rulfo son 10.- Así es la Vida.- Coincido con el bombo marquetinero que le han hecho a Blanco Nocturno (un Oximoron?), especialmente El País, de España.- Lo triste de la Novela: Usa la palabra "busca" como sinónimo de "búsqueda", imitando a Borges.- Confieso que, como hago habitualmente con las malas novelas, pasé por alto parrafadas enteras.- Un gran saludo.

No se imita a Borges al utilizar una palabra que está en el diccionario, ni tampoco si se usarán dos palabras juntas que alguna vez haya usado Borges. Y en cuando a busca o búsqueda, seobre su correcto uso, la segunda sería incorrecta a los fines de Piglia. Por eso usa busca. No es lo mismo decir la busca de Croce (acá es Croce que busca algo indefinido), que la busqueda de Croce (acá se lo busca "a" Croce).

Edwin Cuperes dijo...

Decir lo que dice alguien de cuyo nombre no quiero acoerdarme, decir las brutalidades que dice esa persona sobre Garcia Marquez o Rulfo... Es descabellado. Garcia Marquez solo habra uno cada milenio, y de Rulfo ni hablar.