martes, 4 de enero de 2011

Vida de un desconocido

Andreï Makine
Tusquets. Novela, 263 páginas. Edición 2010.

“-Se lo pregunto una vez más: ¿admite que tenía planeado pilotear el avión alemán que se expone en el llamado “Museo del asedio” para bombardear Smolny y eliminar a los principales dirigentes de la ciudad?

Si Volsky aún no hubiera oído hablar de acusaciones demenciales como aquélla, en ese momento se habría creído loco. Pero el delirio judicial no era un secreto para nadie, y la gente comentaba casos parecidos con espanto y al mismo tiempo, de puro absurdos, con maravilla: a uno lo fusilaron por haber querido envenenar las aguas de los grandes ríos del país, a otro se le imputaba la creación de una decena de organizaciones subversivas en un pueblo de cien habitantes… ¡Y él pretendía volar con un avión acribillado a balazos y sin tren de aterrizaje!”.
A. Makine

La inmigración fecunda no sólo la economía, también la literatura se beneficia del beso entre culturas. Andreï Makine nació en Krasnoiarsk en 1957. Trabajó como profesor de filosofía en Novgorov, y a los treinta años se exilió en París. La vida lo maltrataba, hasta que un día las editoriales comenzaron a publicar sus manuscritos. Recibió el Premio Goncourt y el Premio Medicis. Hoy es un exquisito representante de las letras francesas. Vida de un desconocido se nutre de las dos naturalezas del autor. De su patria adoptiva, toma la típica obsesión por la fórmula bonita, el amor por las referencias eruditas e intertextuales, la socarronería y la mofa de sí mismo que tanto aprecian los franceses. De la Rusia natal, Makine trae la temática, la decisión de que el lector contemple el sufrimiento sin parangones, el melodrama (hay una mujer que troca su cuerpo por pan), la emulación de Chejov.

La novela, bellamente escrita, seduce por los valores tradicionales que contiene. Narra un viaje espacial y espiritual. Shútov es un escritor fracasado, perfecto ejemplo de un hombre de cierta edad abandonado en París por una chica joven que podría ser su hija. Con el corazón en carne viva, vuelve a San Petersburgo a reencontrarse con un amor adolescente. Llega en plenos festejos del Tricentenario de la ciudad de Lenin. Pero no le gusta lo que ve, él es un mohicano que siente nostalgia del siglo pasado. Rusia se ha unido al gran teatro del mundo, cunde la fiebre materialista. Shútov tropieza con un anciano a punto de ser arrumbado en un hospicio de las suburbios. ¡Desechado como un mueble viejo, como lo había sido el escritor! Vorsky, así se llama el nonagenario, relata su extraordinaria vida, es otra víctima de un siglo sanguinario. Sobrevivió al sitio de Leningrado, la guerra contra la bestia nazi, los campos de concentración de Stalin, la maldad soviética. Tuvo una vida heroica, hermosa por su abnegación.

El libro nos estremece con escenas bélicas, nos fuerza a meditar sobre la sinrazón humana, nos deja un mensaje hermoso a contrapelo de esta era de egos desatados: la felicidad es también entregarse a los demás.

Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura de La Prensa

Calificación: Bueno

PD:
En este libro se perpetra una de las villanías más abominables: una joven abandona a su enamorado (un hombre maduro), para irse con un amante de su edad, acaso mejor. El crimen es tan infame que ni nombre tiene (¿galanticidio?). Alguna vez, una legislatura avispada tipificará el delito e impondrá la severa pena que merece. Hasta entonces habrá que sufrir en silencio.

2 comentarios:

Mario dijo...

Siempre leyendo literatura sustanciosa y reseñandola para gusto de quienes lo seguimos, Guillermo, el libro que menciona me gustaría conseguirlo, me simpatiza el cosmopolitismo de Makine en especial con las dos culturas llenas de riqueza literaria que estan presentes en su persona; esperaré hallarlo como tantos otros que quiero obtener. Quería hacerle dos preguntas -por curiosidad- sobre sus hábitos de lectura ¿cuántas horas lee al día y en qué momento?
También deseo invitarlo a que visite mi bitácora y me deje su apreciación sobre algo de literatura, hay poco todavía en mi espacio pero me encantaría algo de su conocimiento en ella. No sé si es mucho pedir. Lo espero si se anima. Un fuerte abrazo.

Mario.

Guiasterion dijo...

Querido Mario, sea usted bienvenido:

Tengo la fortuna de contar con las mañanas libres (trabajo a partir de las 15.30). Y soy aficionado a los bares, desayuno siempre fuera de casa con un libro como fiel compañero. También leo cuando viajo en ómnibus, o en tren o en subterráneo. Y en los minutos de descanso en mi trabajo. Y en los días de franco, mucho. Por eso, las mujeres se cansan y se van.

Pasaré por su blog y haré algún aporte si encuentro algo ingenioso que decir.

Un abrazo y gracias por visitarme

G.B.