lunes, 16 de enero de 2012

En busca de April

Benjamin Black
Alfaguara. Novela policial, 327 páginas. Edición 2011

John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) considera a Benjamin Black, su otra identidad, como un hermano menor, un pariente pobre, una mitad vergonzosa. Seguramente, se trata de una coquetería o una falsa modestia. Las tres novelas policiales de Banville son tan Alta Literatura como El intocable, por citar una de sus mejores obras. El tercer volumen de la saga Quirke, en verdad, redondea otra prodigiosa exhibición de estilo: la construcción de escenas es brillante; el acabado de los personajes, incluso el de los de menor importancia, sublime (quizás sólo Dios preste tanta atención a sus criaturas). La evocación de la mezquina Dublín de los cincuenta, el vivificante trasfondo de catolicismo puro y duro, el misterio a resolver (es una historia terrible de oír), las complejidades de un puñado de almas dañadas, en fin, todo nos mantiene aferrados de las solapas hasta la última página. Incluso, relumbran las minuciosas descripciones de un invierno de los mil demonios. O de un automóvil, en este caso un Alvis TC 108 Super Graber Coupé, uno de los mejores que ha fabricado la Gran Bretaña. Banville, por lo demás, es un exquisito elaborador de tropos.


Garret Quirke se llama el protagonista. Patólogo de profesión, es un hombre difícil y turbulento, que no sabe escapar de un ayer que contiene demasiado veneno. Cuando está en espacios cerrados, tiene pinta de toro. A las mujeres les encanta pero el alcohol es su perdición, más precisamente la luz que emana una botella de whisky. Recién salido de la Casa de San Juan de la Cruz, un refugio temporal para adictos de toda clase, el doctor investiga la desaparición de April Latimer, hija de un siniestro héroe de la independencia de Irlanda (“un monstruo de orgullo, determinación y temeridad“, como son casi todos los héroes de la Patria). Lo involucró en el entuerto su hija Phoebe, otra alma descarriada. Cómo decirle que no, después de lo que Quirke le hizo en el pasado. Por cierto, los libros de Banville nos espetan sin rodeos que el pasado nunca suelta a su presa.
Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa

Calificación: Excelente

PD: Como he intentado explicar, este libro eleva el género policial hasta las cimas de la mejor ficción, pero me da la impresión (no puedo asegurarlo, claro está) de que la traducción no está a la altura de las circunstancias. Me figuro que no trasmite la riqueza de vocabulario con que Banville, ese enorme estilista, suele componer. Debería ver el original y consultar a un experto. Quizás Gabrielaa pueda ayudarme.

1 comentario:

Juli Alejandro Rembado dijo...

con esta calificacion seguro es un muy buen libro para tener en cuenta