martes, 23 de julio de 2024

Olvídame


Oblígame

Por Lee Child

Blatt & Ríos. 430 páginas


En el estado de Oklahoma, en el medio de la nada -mejor dicho, en medio de un océano de trigales que se extienden hasta donde alcanza la vista- hay un enclave de codicia y depravación. Mother’s Rest sería una localidad agrícola desolada como cualquier otra si no fuera porque un hombre de negocios y sus súbditos pueblerinos ofrecen un servicio que pone los pelos de punta.


Los demonios, por fortuna, cruzan sus destinos con el as retirado de la Unidad 110 de la Policía Militar del Ejército de Estados Unidos. Jack Reacher se llama. Es un Hércules con el cerebro de Sherlock Holmes, adicto a la cafeína y a la libertad total (un hombre-isla dirían los filosófos), que visita Mother’s Rest para averiguar el origen del nombre de esa localidad, situada a la vera de la antigua ruta de caravanas. El vagabundo llegó en tren con lo puesto, un cepillo de dientes, un puñado de dólares y una tarjeta de débito. Reacher tiene todo el tiempo del mundo y ningún lugar donde ir. Nadie lo espera.


Tres hurras por el sello Blatt & Ríos por habernos traído otra atrapante aventura de la colección que añadió al mundo el prolífico Lee Child (Conventry, 1954). Aquí la hemos ovacionado más de una vez (1). También merece aplausos la serie inspirada en la saga que vino a corregir las flojeras y distorsiones de las películas protagonizadas por el improbable Tom Cruise (2). Reacher tendrá para siempre el rostro y la voz del musculoso actor y modelo Alan Ritchon.


Obligame fue entregada a la imprenta en 2011. Volvamos a la trama. En la estación de tren, Reacher es abordado por una atractiva detective privada, quien -por un instante- lo confunde con un corpulento colega que ha desaparecido hace unos días. Siguiendo una pista, el bueno de Keever llegó al siniestro paraje, le pidió ayuda a la agente Michelle Chang sin darle detalles, y luego se lo tragó la tierra. No contesta su teléfono celular.


Mujeres hermosas como una mañana soleada, peleas colosales y sucias, y tiroteos que dejan un tendal de muertos son la sal, el aceite de oliva y el aceto balsámico de la saga. Siempre se resuelve, además, un misterio que mantiene magnetizados nuestros dedos hasta la última página. El volumen que hoy recomendamos nunca decepciona.


La mente inquisitiva de Reacher, naturalmente, no puede resistir la curiosidad -al fin y al cabo no tiene nada que hacer y le gustan las investigaciones más que a un tonto un lápiz-. Se suma, pues, a las pesquisas desesperadas de Chang. Primero, deben esforzarse para descubrir que diablos estaba buscando Keever donde el diablo perdió el poncho. Se trata de un rompecabezas complejo que se va armando capítulo tras capítulo y que obliga a la pareja a saltar a Oklahoma City, Los Angeles, Chicago, San Francisco, Phoenix, hasta el asalto final. Los hostigan matones contratados por la gavilla de Mother’s Rest para que el terrible secreto no salga a la luz. Los ayudan el editor responsable de la Sección Ciencia del cuarto diario más poderoso de Estados Unidos y, por su intermedio, un genio de las computadoras.


Oblígame, por otro lado, cumple sobradamente con el mandato de la industria del entretenimiento de que siempre se debe enseñar algo al lector. Didactismo, es el nombre del juego. Aquí nos ilustran, por ejemplo, sobre la deep web, el internet abismal donde nadan las criaturas más malignas de la especie Homo No Sapiens.


La traducción del señor Aldo Giacometti es impecable en cuanto a la transmisión de la erótica de la obra. Como se sabe, la ironía, el sarcasmo y los diálogos filosos son el cromado de la novela policial. Sólo causa molestias “eventually”, usado hasta el hartazgo por Lee Child. Se lo traduce como “eventualmente”, aunque en castellano ese adverbio tiene un matiz de incerteza o casualidad que el texto original no parece demandar. “Finalmente” hubiera sido una traducción más eficaz.


Se trata un detalle muy menor. Obligame es un entretenimiento formidable. Tiene la suficiente fantasía dramática como para permitirle a cualquier lector voraz escapar por unos días del rigor argentino.

Guillermo Belcore

Calificación: Muy bueno

(1) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2021/05/luna-azul.html

https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2023/02/sin-fallos.html

https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2022/10/escuela-nocturna.html

(2) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2022/02/reacher.html

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