domingo, 1 de enero de 2017

Un río llamado tiempo...

Mía Couto
Unsam Editora. Novela, 201 páginas. Edición 2016

En el rincón sudoriental de Africa se encuentra Mozambique. Es un país muy pobre y muy joven (el 45% de los habitantes tiene menos de 15 años y La esperanza de vida es de sólo 53). Se independizó de Portugal en 1975, se desangró durante casi dos décadas en una guerra civil y hoy sólo el 11% de sus gentes habla portugués (más del 40% no sabe leer y escribir en ningún idioma). No obstante, se las ha ingeniado para engendrar un escritor de primera que ganó, incluso, el Premio Camoens. António Emilio Leite Couto, para más señas. Por fortuna, una de sus novelas ha llegado a la Argentina. El mérito es de la Universidad Nacional de San Martín.

Leer Un río llamado tiempo, una casa llamada tierra es para nosotros, los latinoamericanos, pisar terreno conocido: volver a tomar contacto con el realismo mágico y lo real maravilloso que devienen de una naturaleza exuberante y de gentes crédulas con imaginación fertil. El Mozambique de Couto es un Africa abrasilerada. Se perciben influencias literarias. El literato africano produce, como Don Joao Guimaraes Rosa, trocadilhos, esos deliciosos juegos con palabras que los franceses denominan calembour. La prosa es bella, intensamente lírica, con tendencia a amonedar dichos y refranes.

En el libro, llevado al cine por el portugués Jos‚ Oliveira, se narra la muerte del Tal Mariano, patriarca (munumuzana) de una familia, que como todas las bantúes se extienden por la tierra como los túneles del hormiguero. La voz es de su nieto, quien después de haberse mudado a la ciudad retorna a la isla Luar-do-Chao, escenario mítico inventado por Couto. Es una vuelta a los orígenes. El recuentro con abuela, padres, tíos y una cultura tradicional que, con el correr de las páginas, se devela más opresiva para las mujeres que la Corona británica. Aparecen cartas del difunto. Ocurren cosas extrañas y la política genera inmundicias (satanhocos). Como dicen en Africa, los árboles dan sombra y las personas, asombro.

Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa.

Calificación: Bueno