viernes, 20 de marzo de 2009

El canon del TLS

Moscardón imaginario VIII

Harold Bloom (Nueva York, 1930) es uno de los críticos que admiro. Catedrático de una erudición impresionante y un talante que -como corresponde- roza lo despiadado, este judío gnóstico va sin rodeos al hueso de la más trascendente cuestión literaria: qué leer y cómo hacerlo. Defiende la autonomía de lo estético y condena, sin paliativos, a esos “idealistas resentidos que denuncian la competencia tanto en la vida como en el arte”. Ha sentenciado con lucidez que leer al servicio de una ideología es no leer nada (o bajo la sombra de una teoría sociológica, agrego yo). Es decir, Bloom nos recuerda que las jerarquías literarias existen y son importantes. Este blog, con sus más y sus menos, se inspira en ese ideal y por eso evaluamos y calificamos lo que hemos leído. No es lo mismo Nabokov que Andahazi, aunque el segundo venda hoy muchos más libros que el primero. Eso es otro asunto.

Bien, Harold Bloom ha labrado el canon occidental, una lista de trescientas obras de ficción que el hombre ilustrado debe asimilar para llenar el vacío de su soledad (El canon occidental, Anagrama, 1994). ¿Cómo saber si una obra famosa es canónica? A menos que exija relectura no podemos calificarla como tal. La analogía inevitable es erótica. Coincido letra por letra. Leer a fondo es erotismo en estado puro o no es nada.

Siempre tengo a mano el arbitrario y sublime catálogo de Bloom y a medida que avanzó trabajosamente con los clásicos voy tildando. Pero los otros días, tropecé por casualidad con otro canon admirable que lo complementa y me sume en el mismo estupor que por lo general siento al entrar a cualquier librería bien abastecida. ¡Cuántas escrituras excelentes aún me restan leer! ¡Cómo he perdido el tiempo!

El segundo listado, pues, aborda la no ficción y fue publicado el 6 de octubre de 1995 en el eminente Suplemento Literario del diario londineses The Times, una de mis debilidades, a pesar de mis limitaciones -a esta altura insuperables- con los idiomas extranjeros. The TLS titula así: “The hundred most influential books since the war”. Un grupo de notables consensuó, década por década, los ensayos que a su entender definieron el alma de la segunda mitad del siglo XX. Podes consultar semejante maravilla en esta dirección:
http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/the_tls/article5418361.ece

Lo más reciente
Reproduzco a continuación el canon de los ochenta y más allá:
86. Raymond Aron: Memoirs (Memoires)
87. Peter Berger: The Capitalist Revolution: Fifty propositions about prosperity, equality and liberty
88. Norberto Bobbio: The Future of Democracy (Il futuro della democrazia)
89. Karl Dietrich Bracher: The Totalitarian Experience (Die totalitaere Erfahrung)
90. John Eatwell, Murray Milgate and Peter Newman (eds): The New Palgrave: The world of economics
91. Ernest Gellner: Nations and Nationalism
92. Vaclav Havel: Living in Truth
93. Stephen Hawking: A Brief History of Time
94. Paul Kennedy: The Rise and Fall of the Great Powers
95. Milan Kundera: The Book of Laughter and Forgetting
96. Primo Levi: The Drowned and the Saved (I sommersi e i salvati)
97. Roger Penrose: The Emperor's New Mind: Concerning computers, minds, and the laws of physics
98. Richard Rorty: Philosophy and the Mirror of Nature
99. Amartya Sen: Resources, Values and Development
100. Michael Walzer: Spheres of Justice

Yo, maldito arrogante, que siempre pretendo tener una teoría sobre todos los asuntos del Universo, debo reconocer que he leído completo sólo uno de estos libros (¿imprescindibles?): Auge y caída de las grandes potencias, de Paul Kennedy (Plaza & Janes, 1989). Es un ensayo esclarecedor que demuestra con cifras contundentes y casos concretos como la sobreextensión territorial y la debilidad económica conduce, de manera inexorable, a un imperio hacia la decadencia. Fue y es una advertencia para Estados Unidos.

Voy al grano y pregunto. ¿Se puede ser un hombre o una mujer culto (“un intelectual de este tiempo”) si uno no ha asimilado estos mojones claves del pensamiento universal? ¿Sí? Bloom y el TLS nos muestran el camino de la excelencia, lo demás es hojarasca.

Guillermo Belcore

2 comentarios:

R dijo...

La lista del TLS no sirve. No está Against Interpretation and Other Essays de Susan Sontag.
Si ese ensayo no ayudó a definir el alma de la segunda mitad del siglo XX no sé qué pudo hacerlo.
Un abrazo.

Guiasterion dijo...

Estimado Roberto:

Me temo que no estoy calificado para opinar; no he leído el libro que mencionas. Estoy de acuerdo sí con la idea de que algo de Susan Sontag debe incluirse en el canon del pensamiento de posguerra. Estoy seguro también que al listado del TLS le deben faltar obras eminentes, pues como todo catálogo es arbitrario e incompleto. Pero, a pesar de todo, me ha resultado atractivo en su sentido orientador. Entre tanta espesura, siempre daré la bienvenida a los mapas.
Mis respetos, como siempre
G.B.