martes, 29 de abril de 2008

Los judíos, el mundo y el dinero

Jacques Attali­

Fondo de Cultura Económica. Ensayo de historia de 555 páginas. Edición 2006. Precio aproximado: 55 pesos

No iríamos a la guerra si no fuésemos asesinos, se escribió. Buena parte de la humanidad no sería antisemita -agreguemos- si no fuera porque subyace algo perverso en nuestro yo. Este monumental ensayo desbarata una de las coartadas priomordiales que se han esgrimido durante dos milenios para aniquilar al judío.

Jacques Attali, hijo de un joyero sefaradí, es economista, filántropo y pensador eminente. Fue consejero de Mitterrand y presidente del Banco Europeo de Desarrollo. Escribió 20 libros. Aquí usa el Pentateuco como metáfora de la relación judía con la moneda desde los ancestros de Abraham hasta la globalización.

Attali identifica tres claves. La primera es teológica: la Biblia enseña economía política. La riqueza no es indecente, constituye un excelente medio para servir al Eterno. La segunda, filosófica: el dinero es una forma superior de la organización social que permite resolver sin violencia todos los conflictos. La tercera es histórica: los hebreos han sido condenados al nomadismo. El dinero es su salvoconducto, un medio para huir, una garantía de libertad entre los pueblos territoriales.

La crítica académica recibió con resquemores este fresco de prosa cautivante. Se denunció algún anacronismo, hipérbole o conclusión audaz. Pero esas astillas no estropean una travesía con tantas ricas ideas por página. Y con tantas vilezas de la cristiandad por capítulo.

¿Cómo ha sido posible que el judaísmo sobreviviera a Roma, las cruzadas, la Inquisición, los zares y Hitler? ¿Por qué no fue absorbido como los hititas o los visigodos? Attali concluye, como agnóstico que es, que los principios avanzados se combinaron felizmente con draconianas normas de supervivencia. Los creyentes podríamos agregar una misteriosa razón divina: al fin y al cabo, se trata del Pueblo Elegido.­

Guillermo Belcore­

­Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.­

Calificación: Bueno

lunes, 28 de abril de 2008

No es país para los viejos

Corman McCarthy
Novela, 256 páginas. Sudamericana de bolsillo. Precio aproximado: 25 pesos.


Quien haya visto el film de los hermanos Coen (acaba de ganar el Oscar a la mejor película) no puede dejar de leer el libro en que se inspira y que, como generalmente ocurre, es mucho más profundo y cautivante. Quien desee conocer a Corman McCarthy (foto), uno de los más interesantes escritores norteamericanos de hoy, tampoco. Quien busque un thriller filosófico que medite sobre la degradación de la vida cotidiana, aquí lo habrá encontrado.
En efecto, McCarthy ha labrado una conmovedora reflexión sobre los cambios que, para mal, transcurren ante nuestros ojos azorados. El mundo se ha ido al infierno, y los estupefacientes tienen una buena parte de la responsabilidad. “Si uno fuera Satanás y estuviera buscando algo que hiciera doblegar a la humanidad, probablemente la respuesta sería las drogas”, cavila el sheriff Ed Tom Bell, un justo que no quiere perder el alma en la era del narcotráfico.
Típico espécimen del nuevo orden es Anton Chigurh, un asesino psicótico, insensible al dolor propio y ajeno. Mata a diestra y siniestra para establecer su autenticidad. Es un espectro que no tiene enemigos: no permite que sigan vivos. Chigurh intenta cazar a Lewelyn Moss, un buen hombre que encuentra en las desérticas planicies de Texas dos millones y medio de dólares, entre cadáveres de mafiosos. Bell, que en cuarenta años al frente del condado de Terrell nunca tuvo un crimen sin resolver, tropieza ahora con más de diez homicidios… y la lista continúa.
La novela es un prodigioso ejercicio de estilo. La definición y el acabado de los personajes son casi perfectos. Una prosa seca pero transparente nos agarra de las solapas hasta la última página. Todas las piezas encajan. No ocurre lo mismo en la película, aunque Bell tendrá para siempre el rostro de Tomy Lee Jones y el diabólico Chigurh, el de Javier Barden con el peinado de Carlitos Balá.

Guillermo Belcore

CALIFICACION: Excelente

PD: El precio es hospitalario. No te quedes sólo con la película. No te arrepentirás.
PDII: Quizás la mejor crítica que se ha escrito sobre la película sea ésta:

viernes, 25 de abril de 2008

Cell

Stephen King
Plaza & Janes. Novela de 459 páginas. Precio aproximado: 50 pesos.


Un día común y silvestre llega el fin del mundo. El jinete del Apocalipsis circula a través del teléfono celular. Es un pulso subliminal que convierte a las personas en zombis. Con rictus enloquecidos y dentaduras al descubierto, balbucean sonidos depravados, agitan brazos como posesos y van enfebrecidos tratando de asesinar a la minoría de humanos que no usa el móvil.

El Armagedón encuentra en Boston a un dibujante que acaba de obtener el primer trabajo decente de su vida. Durante las siguientes cuatrocientas cincuenta páginas intentará sobrevivir para regresar a Maine donde lo espera su hijo. A su alrededor, el universo se desmorona. Sólo las noches parecen seguras, pero los zombis empiezan a evolucionar y desarrollan una inteligencia colectiva.

Este es el argumento de una novela de Stephen King publicada en 2006. Por entonces se suponía que el rey del terror se había retirado. Por fortuna, era una broma. Cell es un tributo a George Romero (creador de La noche de los muertos vivos) y está a la altura de sus obras más exitosas. Si esa altura tiene realmente esplendor artístico o no, es otro asunto y no viene al caso.

King tiene la potencia y el sabor áspero del rock metálico. Es un narrador auténtico y mordaz que va el grano. Nunca escamotea truculencias y efusión de sangre. Usa vívidas expresiones, se nutre de la cultura pop, aplica un toque de humor a la tragedia. La trama tiene profundidad psicológica: el escritor sabe cómo describir a un hombre bajo la tensión más insoportable. El suspenso que construye así resulta casi siempre atrapante.

En el fondo, el libro alude a esa bestia carnívora que llevamos dentro. La agresividad humana es instintiva. Y cuando se quiebra el delgado sostén de la civilización, se cae de manera inexorable en el matadero.
Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento de Cultura de La Prensa

Calificación: Bueno

PD: Te paso un dato. Hay un sitio excelente sobre el rey de los espeluznante: http://www.stephenking.com.ar/

jueves, 24 de abril de 2008

El candelabro de plata y otros cuentos


Abelardo Castillo­

Editorial Alfaguara. Cuentos, 166 páginas, edición 2007.

En un prefacio aún fresco, Abelardo Castillo (San Pedro 1935) escribió lo siguiente: “Algo esencialmente argentino exige ser expresado en cuento, el género más estricto y lacónico; género que cuando se lo mira de cerca, aparece muy emparentado con otras dos de nuestras formas expresivas esenciales: la mejor poesía del tango y el teatro breve, en cuyos orígenes están el sainete y el grotesco”. La sentencia proviene de quien, acaso, puede definirse como el último gran cuentista nacional. Esta antología, avara en páginas, es una aproximación perfecta para conocerlo.
Castillo, quintaesencia del espíritu de los sesenta, ha cultivado la novela, el teatro, el ensayo y la polémica, pero conviene buscarlo en el relato breve. Algunos de sus textos son ya considerados clásicos del género. Es el caso de La madre de Ernesto, Hernán, El marica o El candelabro de plata. Los cuatro están incluidos en este volumen, en los cuatro hay cosas que causan repulsión, canalladas brutales, lamparones de crueldad, poderosos que nacieron para dañar a otros.
La reescritura de autores canónicos -tan descarada como eficaz- es otro rasgo que define a Castillo. Triste le ville narra en borgeano tardío la pesadilla de un fulano que sin querer se mete en la muerte de otro. Historia para un tal Gaido también toma de las solapas a Borges, pero su delicioso y sorprendente final puede que sea cortazariano. Se percibe, asimismo, un regusto a Poe, Arlt, Walsh, Jack London y Quiroga, como sabiamente observa el prólogo y el análisis final de la obra.
La recopilación incluye en total trece cuentos. Resulta casi impúdico elogiarlos como la mayoría de ellos merece. Agreguemos como referencia que ante gemas como El asesino intachable uno no puede hacer otra cosa que abandonarse al puro goce de la lectura.
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Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.

CALIFICACIÓN: Muy bueno

PD: Un clásico de la literatura nacional, a un precio accesible (20 pesos). ¿Captas el mensaje?

martes, 22 de abril de 2008

Las mejores historias de hombres casados

Marcelo Birmajer
Editorial Planeta. Colección de cuentos, 379 páginas. Edición 2005.

Esta sabrosa antología, que ya se encuentra en las mesas de saldos, corrobora que Marcelo Birmajer (Buenos Aires, 1966) ha labrado alguna de las mejores páginas de literatura judía. Inventó al periodista Javier Mossen, un personaje entrañable con un dejo de Zeno Cossini y mucho de Woody Allen. Una suerte de niño temeroso de la muerte y con fijaciones sexuales. Una mujer no le es suficiente, muchas tampoco. Sus fracasos no por repetidos pierden encanto. Se ha persuadido que los hombres no estamos hechos para la dignidad. ­

Confeso admirador de Somerset Maugham, Birmajer es un maestro para retratar a neuróticos de clase media, a pesar de que -como bien postula- es el único espacio de la pirámide que le brinda al ser humano la posibilidad de ser normal. Tiene condiciones para convertirse en el Isaac Bashevis Singer del Once.­

Debe advertirse que no hay nada nuevo en este libro. El autor ha seleccionado entre mil páginas y tres obras lo que considera sus mejores cuentos. En la cima, logra urdir algo tan curioso como una poética del amorío, es decir, de la infidelidad conyugal. Puede que en los dieciséis relatos sobren algunas palabras (uno siempre termina añorando a Carver), pero es un narrador de fuste: entiende que los retorcidos deben ser los personajes, no el estilo. Los desenlaces nunca son previsibles y las reflexiones trascienden el tópico. Un perspicacia singular lo aleja de las respuestas ingenuas.

César Aira sentenció en Cómo me reí que la tan mentada “identificación literaria” es un engaño, porque “vivimos identificados y leemos para desidentificarnos”. Es probable que esté totalmente equivocado. Hay una agrado profundo al reconocernos en los personajes de Birmajer. Como en el señor Helms, cuando perpetra una venganza dulce a su rana rubia, tibia y haragana.

Guillermo Belcore­

­CALIFICACION: Buena­

­PD: He visto este volumen muy recomendable a doce pesos en Primera Junta y en la calle Corrientes. Es una compra excelente.

lunes, 21 de abril de 2008

El Fantasista

Hernán Rivera Letelier
Editorial Alfaguara. Novela de 197 páginas. Edición 2007

Hasta los cuarenta y cuatro años, Hernán Rivera Letelier (Talca 1950) se ganaba la vida como minero. Pero en 1994 ganó un concurso literario y, al fin, pudo dedicarse a lo que ama, narrar historias en letra impresa. Hoy es el autor chileno que más libros ha vendido -más incluso que Isabel Allende- aunque cierta crítica formalista lo ha despellejado. Francia, el país más literario del planeta, lo nombró Caballero de la Orden de las Artes. Su estilo, para que el lector argentino tenga cierta idea, es una sabrosa amalgama de Marechal y Dolina, con un dejo de Soriano y una pizca de Fontanarrosa.

El Fantasista, su octava novela, esta ambientada en uno de los paisajes más inhóspitos de la Tierra: los desiertos salitreros de Chile, donde el sol cae encima amarillo y espeso como un derrame de aceite hirviente. Al lugar se lo conoce como la pampa, aunque lo único verde (y desteñido) que tiene es la esperanza de los mineros, estrujada por los caprichos de los yacimientos y de las empresas privadas. Por fortuna, Rivera no se ha tentado por abrumarnos con un panfleto lastimero. Hilvanó, en cambio, una deliciosa trama costumbrista que -si bien no se priva de decir lo suyo- está coloreada con el humor, el ingenio y el habla de “los guarisapos de vino barato”.

El campamento de Coya Sur hierve en vísperas de su cierre definitivo; sus gentes deberán dispersarse a la buena de Dios. El domingo ser el último clásico pampino contra los “cometierra” de María Elena, la localidad cabecera del distrito. Nunca los locales han derrotado en una cancha de fútbol a sus poderosos vecinos (¡ja!, algo similar ocurre con Chicago y Vélez), pero a esas sequedades arriba un personaje inaudito: Expedito Gonzáles, el Fantasista del balón. Intentarán reclutarlo como sea. Pase y vea pues, amable lector, el último partido antes del fin del mundo.
Guillermo Belcore­

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Calificación: Bueno­

PD: Si te gusta el fútbol, éste es tu libro.

sábado, 19 de abril de 2008

Salvatierra

Pedro Mairal
Emecé. Novela de 155 páginas. Precio aproximado: 40 pesos­. Edición 2008.

Libros como éste nos reconcilian con la nueva literatura nacional. Pedro Mairal corrobora que la ficción de calidad no tiene grandes secretos. Basta con una historia entretenida y bien narrada, con una pizca de originalidad. Demuestra también que los procedimientos oblicuos siempre resultan más eficaces, en particular para testimoniar la degradación de la Patria. Con prosa límpida, clásica y correctísima, Mairal es una bocanada de aire fresco en un ambiente viciado por disparates aireanos y plumas vanidosas que se regodean exponiendo miserias propias o ajenas, o ufanándose de escribir mal.­

La trama tiene un tinte vagamente borgeano. Desde que un caballo encabritado casi lo mata (como a Funes el memorioso), Juan Salvatierra dedicó su vida a pintar el cuadro más largo del mundo. Son cuatro kilómetros de imágenes, una suerte de diario personal en rollos de tela que quieren captar la fluidez de un curso de agua o de los sueños. El artista fue un empleado de Correos que perdió de chiquito la facultad del habla, tímido como un cuis. Vivía en cierto aislamiento feliz. A su muerte, los hijos varones intentan divulgar la obra colosal con la colaboración de la próspera y culta Holanda. Se tropiezan, empero, con la incuria argentina y con un misterio familiar: falta el rollo del año 1961. Los herederos, dos tipos más bién grises, se obsesionan con la búsqueda. Mejor no lo hubieran encontrado.

Breve pero intensa, la novela combina con delicadeza artes visuales con literatura. Está ambientada en una pequeña ciudad entrerriana a orillas del río Uruguay. He aquí otro de sus agrados. El aura del gran poeta Juan L. Ortiz ilumina las páginas. Tanto por la forma como por el fondo, se trata pues de una obra muy recomendable.­
Guillermo Belcore­
Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa­

­CALIFICACION: Muy bueno

PD: He leído una detallada crítica de Quintín. Si bien discrepo en algunas afirmaciones, te recomiendo que leas otro punto de vista. La podrás encontrar en www.lalectoraprovisoria.com.ar/?p=2027#comments
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Mahoma: la vida del Profeta

Roger Caratini
Editorial El Ateneo. Biografía. Edición 2003. Precio aproximado: 50 pesos.

Nietzsche escribió que en sí no importa la idea, sino lo que produce en nosotros, en un pueblo o en la Historia. Hace 1.400 años una doctrina religiosa convirtió en fundamental a una nación de belicosos pastores. El Islam se extendió como una mancha de aceite desde los Pirineos hasta el mar de la China. Esa batalla literal y simbólica aún no ha concluido. Esta biografía minuciosa describe al gran hombre que a los 40 años sacó al genio de la lámpara al escuchar la voz irrevocable del ángel Gabriel.­

Roger Caratini es un divulgador francés que revive la vieja tradición del humanista del Renacimiento. Filósofo de las ciencias, matemático y psicólogo es un experto es explotar mitos. Escandalizó a Francia motejando de impostor a Napoleón y minimizando a Juana de Arco. Defendió a Robespierre y escribió un diccionario de descubrimientos, otro de personajes de la Revolución Francesa, una crónica del pueblo corso y una enciclopedia de las ciencias. Historió también a Alejandro Magno, Julio César, Nerón, Vespasiano y Atila.­

Su estilo tiene por momentos la aridez de un naturalista, pero hace una tutela responsable y desapasionada de las fuentes. El deseo de halagar al lector árabe lo distrae en fatigosas genealogías y en la obsesión por fijar fechas. Por desgracia, la semblanza, que abarca desde la Arabia prehistórica hasta la muerte del Profeta, no puede ser leída como novela. Se sopesan con agrado argumentos racionalistas con la tradición fantástica. Los mejores párrafos son aquéllos sobre filosofía religiosa y los que desnudan la fragilidad de dogmas como el velo o la poligamia.­

Puede que el tedio visite demasiadas veces estas líneas de Caratini, pero en conjunto resulta una estimable fuente de consulta.­

Guillermo Belcore­

­CALIFICACION: Bueno­

viernes, 18 de abril de 2008

Galaxia Borges

Compiladores Eduardo Berti y Edgardo Cozarinsky­

Adriana Hidalgo Editorial. Cuentos en 224 páginas.­

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Jorges Luis Borges es un manantial inagotable que la industria editorial -para indignación de María Kodama- nunca deja de explotar. En esta oportunidad, el producto es magnífico. Se trata de una recopilación de cuentos de narradores que, de alguna u otra manera, estuvieron vinculados con el mejor de los escritores en lengua castellana.­

El volumen es muy recomendable por tres razones. En primer lugar, rescata del olvido a ciertos argentinos talentosos que merecen un espacio -por mínimo que sea- en el acerbo nacional. En segundo lugar, los compiladores engarzaron una esclarecedora presentación de cada autor. Y finalmente, porque el lector encontrará aquí relatos que son verdaderas joyas.­

Casi todos los textos pertenecen o bordean el género fantástico en el formato de imaginación razonada que tanto agradaba a Borges. En Yzur, Leopoldo Lugones conjetura sobre las causas de que los monos no puedan hablar. José Bianco se pregunta si a la distancia y sin proponérselo una persona puede influir hasta la muerte en un desconocido. Luisa Mercedes Levinson y nos conducen hasta el territorio aventurado de los sueños. Los donguis de H. A. MurenaJ. R. Wilcock son unos gusanos inmundos que sucederán al hombre. Los límites entre ficción y realidad resultan borrosos en Después de Oncativo de Angel Bonomini; La noche repetida de Manuel Peyrou; y Paulina de Bioy Casares. Santiago Davobe imagina a un postrado que se va transformando en planta; mientras que Alfredo Pippig descubre detrás de los cuadros un universo paralelo.­

Algo más tienen en común los deliciosos textos: la ambición de sus autores por desentrañar el mundo, la condición humana, el tiempo. Se ha perdido en nuestra literatura, por desgracia, esa admirable avidez.­
Guillermo Belcore­

­CALIFICACION: Muy Bueno

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La verdad de Agamenón

Javier Cercas­

Tusquets. Colección de artículos, 297 páginas­

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Si hay una especie narrativa que la industria editorial mima con esmero es el articulismo. Cada dos por tres se inflige a los lectores una recopilación de crónicas, opiniones y fragmentos en general que algún plumífero de renombre ha publicado en un diario, sin mucho orden y, en el mejor de los casos, con una pizca de coherencia. Lo que nació para ser efímero sueña perpetuarse, de este modo, en formato de libro. Puede que siempre se encuentre algo de provecho o agrado en el cajón de sastre. Pero, como evidencia este volumen, al escritor de fuste conviene buscarlo en sus novelas, dramas o poemarios.­

Javier Cercas (Ibahernando, 1962) rescató del olvido textos que honraron El País de Madrid y otras publicaciones de España desde 1998 a la fecha. A modo de epílogo, agrega un cuento que en 2002 había intentado actualizar el tema del doble, pero que fastidia por la insistencia del autor en hacerse el chistoso y por pretender que creamos que los escritores son unos pobres tipos que merecen compasión.­

Más allá, como se dijo, de su torpeza como humorista, la prosa de Cercas tiene la virtud de equilibrar lo denso y temperamental con lo razonado. Se percibe el intento de emular a Fernando Savater, aunque sólo llega a igualarlo como glosador de pensamientos ajenos. Varios artículos delatan también que el extremeño arde, intelectualmente hablando, por ajustar cuentas con el franquismo. Por lo general, las ideas políticas que vierte aquí no van más allá del tópico, aunque sus argumentos en pos de revisar el pasado entusiasmarían a Kirchner.­

Acaso, lo mejor del libro sean las críticas de arte. Cercas no sólo halaga a sus amigos sino que también homenajea a Borges, Bioy Casares, Roberto Bolaño, la dignidad de la novela y el pintor Ronald. B. Kitaj.­

Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.
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­CALIFICACION: Regular

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jueves, 17 de abril de 2008

Boda en el delta

Eudora Welty
Editorial Alfaguara. Novela de 363 páginas.

El sur profundo de Estados Unidos ha engendrado el jazz, al formidable Bill Clinton, la emancipación de una raza ultrajada y una riquísima corriente literaria que, entre otras proezas, inspiró el realismo mágico latinoamericano.
De esa cultura, la producción de William Faulkner ha sido la más grandiosa; la de Erskine Caldwell, la más patética y amarga. La de Eudora Welty (1909-2001) -sentenció un erudito- es la más discretamente ilustre.
Boda en el delta
fue escrita en 1946. Alfaguara la incluyó en la espléndida colección Clásicos Modernos. Es una excelente oportunidad para descubrir a una narradora elegante que pasó casi toda su vida en Jackson, Mississippi, y retrató con la pluma y la cámara fotográfica a sus varones y mujeres ordinarios. Welty sondea el fondo de las relaciones humanas, desmenuza las complejidades de lo cotidiano.
La historia transcurre en el delta del gran río americano, donde los crepúsculos son una
orgía de rojo y el algodón, como el aliento vagabundo de un sueño, inunda los llanos. Laura, nueve años y huérfana de madre, visita a sus primos. El motivo es la boda de Dabney con el capataz Troy. El poderoso clan Fairchild ocupa la escena. Hay habitaciones llenas de familia, remolinos de vida, sirvientes negros como decorado, descripciones minuciosas y diálogos plenos de energía.

Los personajes de Welty son figuras encantadas rodeadas de un aura de magia, escribió una colega. Pero no se trata de candidez insípida. Hay algo forzado y perverso en ese estar siempre dispuesto a pasarlo bien de los Fairchild. Con suma destreza, van aflorando en el relato -como quien no quiere la cosa- grumos de tristeza, frustración, ignorancia y sufrimiento que laten bajo la tersura de la tradición y las costumbres.­

Guillermo Belcore­

Calificación: Bueno

martes, 15 de abril de 2008

Ida

Oliverio Coelho­
Editorial Norma. Novela 139 páginas. Precio aproximado: 35 pesos.

­Buena parte de la narrativa nacional se empeña en cultivar cierto intimismo desaforado. En esa cárcel estética se consumen los esfuerzos de jóvenes promisorios. Es el caso de esta novela breve (¿será una moda escribir poco?) que narra en clave sórdida la angustia existencial de un holgazán abandonado por su novia.­

Oliverio Coelho (Buenos Aires, 1977) trabaja una prosa con pretenciones filosóficas esmaltada con erotismo duro y puro. Es un buen punto de partida. El problema es que el carro se atasca en especulaciones confusas y metáforas que no funcionan. Hay párrafos pretenciosos que, con toda franqueza, no se entienden. Aflora, eso sí, de tanto en tanto la belleza que permite superar pasajes repugnantes (el protagonista tiene una obsesión pueril con los excrementos). Muy bien tallada está la figura de La Brujita Verón en pleno juego, aunque Coelho debería saber que rematar de “volea” se escribe con ve corta.­

Una carta maldita gatilla la acción. Lucía anuncia a Eneas Moroni que su relación se ha terminado. El joven es una de esas existencias inútiles que gustan de explotar a las mujeres. No trabaja, no lee, se sacia en el amor. Vive con la impresión de que sus brazos se acortan. La desdicha lo arroja al vagabundeo por la ciudad de la furia. Tropieza con personajes que no desentonarían en un libro de Onetti. Roba, atormenta por teléfono a Lucía, hasta que una pelirroja excéntrica se convierte en su tabla de salvación. Eneas es un guerrero urbano, ha dicho su Virgilio en una entrevista reciente.­

Coelho concluye que vivimos alucinados por la necesidad de amar. Expresa su convicción mediante un realismo pardo que la editorial define como “anómalo o desviado”, pero aquí preferimos denominar “enfermo”.­

Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa

Calificación: Regular

PD: Aunque no estoy de acuerdo con algunas afirmaciones (sobre todo en relación al lenguaje), creo que Soledad Quereilhac hizo una buena crítica en ADNCultura. Podes leerla en www.adncultura.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=1002476&high=Coelho

lunes, 14 de abril de 2008

A paso de cangrejo

Umberto Eco­
Editorial Debate. Ensayos en 389 páginas. Edición 2007.­ Precio aproximado: 50 pesos.

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Vivimos en la era de la máxima felicidad posible y del sacrificio mínimo. A las demandas de la comunicación de masas, se someten las neoguerras, sin vencedores ni vencidos. Todo el mundo tiene el enemigo en la retaguardia. Las paleoguerras, como la invasión a Irak, están condenadas al fracaso y la humillación. Cunde el populismo mediático. Todo debe ser un carnaval permanente. La industria de lo superfluo es la columna vertebral del sistema, es decir, de la globalización.
Este diagnóstico impecable se incluye en A paso de cangrejo. El título alude a los fenómenos reaccionarios
que caracterizan la alborada del tercer milenio. El libro atesora siete años de conferencias y artículos periodísticos de un pensador indispensable para orientarse en tiempos oscuros con costumbres envilecidas. Leer a Umberto Eco -usted lo sabe- permite sumergirse en una riquísima biblioteca, oír la sensatez y la lógica formal, entender la semiología. Los textos tienen, en su mayor parte, un gran valor pedagógico; una pregunta docta opera como la piedra que perfora la superficie de un lago: ¿qué significa ser ilustrado hoy en día?; ¿qué pretende por lo general un acto terrorista?; ¿debe llamarse resistencia a los insurgentes de Irak?; ¿qué significa ser creativo?

Debemos advertir que un quinto del volumen, más o menos, resulta muy tedioso: casi ochenta páginas se demoran en el régimen mediático de Silvio Berlusconi. Nos parece una exageración definirlo como totalitario. Pero esa desmesura no estropea el resto de la obra. Eco es un formidable polemista y crítico de los malos hábitos, especialista en reventar las pompas de jabón -caso El código Da Vinci- que encandilan a la muchedumbre. Sus armas son la crítica y el análisis; un profundo conocimiento de la Historia; la claridad en la exposición; cierto pesimismo existencial muy bien fundamentado.­

Guillermo Belcore­

sábado, 12 de abril de 2008

La abeja

César Aira
Editorial Emecé. Novela de 148 páginas

Carlos Fuentes
ha profetizado que César Aira
será, antes de 2020, el primer argentino en recibir el Premio Nobel de Literatura. El escritor de Pringles es, también, el compatriota que más elogios ha cosechado entre la crítica española, quien más fervientes admiradores tiene en la Universidad de Buenos Aires y el más emulado, ¡ay!, por la nueva camada de narradores locales. Nadie discute que se trata de un genio pero lo más increíble del caso es que, a pesar de su copiosa producción, no ha generado ni un solo libro memorable, con la excepción quizás de La liebre. Hace unas semanas, hizo esta confesión a El País de Madrid: "No me propongo hacer una obra seria, lo mío siempre ha sido una mezcla de cultura popular, plebeya y alta cultura".

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El sello Emecé consideró oportuno reimprimir una obra de Aira publicada en 1996. No escapa a las generales de la ley. Se trata de un divertimento ligero, una novelita infinitesimal, que se concentra en trabajar las escenas (algunas desopilantes), mantiene a raya el realismo y se acelera al final. Queda, como siempre, un regusto acre a historieta. El argumento puede sintetizarse en una frase: un apicultor alucinado secuestra a la esposa de su peor enemigo para cobrarse una deuda pero todo se complica. Las abejas, los chinos, Carlos Tacchi, aquel legendario director de la DGI, cumplen un papel en la trama.

¿Cómo recordarán las generaciones venideras a Aira? ¿Un surrealista tardío? ¿Un talento deslumbrante sacrificado en el altar de una inútil teoría estética? Sea como sea, los críticos seguimos perplejos bailando al son que compuso, y que fascina e irrita al mismo tiempo. A los españoles les ha explicado que su propuesta puede resumirse en una palabra italiana: sprezzatura, ligereza, desdén aristocrático por todo lo que significa esfuerzo. Típico de la Argentina.
Guillermo Belcore
Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa

Calificación: malo
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PD I: Leo en la desprolija Wikipedia (¿lo habrá escrito el propio Aira?): “ Aira invoca una suerte de escritura automática y además reivindica la noción de procedimiento” por encima de la idea de la obra, pues no le da importancia a los libros como productos bien terminados, con control de calidad”.
“De lo que se escribió un día hay que reivindicarse al siguiente, no volviendo atrás a corregir (es inútil) sino avanzando, dándole sentido a lo que no lo tenía a fuerza de avanzar: es lo que Aira llama el Procedimiento”.
“Su preferencia de la novedad por sobre la calidad responde a un razonamiento que le parece contundente: para que a algo se lo considere bueno, tiene que ajustarse a paradigmas preexistentes, y la función del arte es crear paradigmas nuevos. No crear objetos bellos, sino crear objetos a partir de los cuales se pueda medir una belleza que hasta entonces no existía”.
Hasta aquí la cita textual. ¿No les parece disparatado?

PD II: La foto es de El País de Madrid.

viernes, 11 de abril de 2008

La casa de papel

Carlos María Domínguez
Editorial Alfaguara. Edición 2004. Novela y tres cuentos.


Un bibliófilo se estremece no sólo ante una edición rara o un incunable. Un texto capaz de hacernos reír, pensar o emocionar también es un regalo del Cielo.
Este libro será disfrutado por todos aquellos que encuentran la paz en la lectura o que, como Borges acuñó en poema, se figuren el Paraíso bajo la especie de una biblioteca.­
La trama rinde tributo a García Márquez; los personajes, a Onetti. Esa combinación es excelente. Carlos Brauer, coleccionista uruguayo, se muda a un paraje desolado entre la Laguna de Rocha y el océano, un lugar sin sombra para morir de soledad o para poner a prueba el sentido de la vida. Se muda, arruinado y loco, con sus 20.000 volúmenes. Embadurnados con cemento, los usa para edificar la casa, pero su viejo ejemplar de La línea de la sombra de Conrad concluye en el escritorio de un profesor de Cambridge, quien se lanza a remontar el rastro de una historia alucinada.­
Desde 1989, el argentino Carlos María Domínguez vive en Montevideo, porque "detrás de cada oriental hay un personaje de ficción". Ha escrito mucho y bien. Enriquece está edición de La casa de papel con cuatro cuentos formidables. Dos refieren al Delta y prueban que no hace falta viajar a la Indochina para disfrutar de una buena historia de piratas (aquí comen guiso de nutria) o sobre tempestades infernales que barren islas y a los hombres con ellas. Otro texto es un homenaje al mejor Tarzan: La sombra intoxicada de Jonny Weissmuller entrena a nadadores en Rosario, invitado por un tal Juan Perón.­
Los textos de Domínguez tienen dos encantos más: cada frase está limada y repujada; y las reflexiones al paso valen la pena. Hay pensamientos inteligentes sobre el oficio de escritor y el de lector; sobre el deseo y sobre el fracaso. Se concluye, ¡ay!, que la naturaleza vence al hombre y arte.
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Guillermo Belcore­

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CALIFICACION: Bueno­

La familia

Kitty Kelley­
Editorial Plaza Janés. Ensayo de 892 páginas. Edición 2004.
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Kitty Kelley es la especialista en biografías picantes más popular de la Unión. Sus libros, repletos de chismes, se venden como pan caliente. No se trata de una intelectual que desentraña la Historia o la esencia profunda de una personalidad, pero es incisiva, tiene un gran talento para el detalle y sacude muchísimos trapitos al sol. Ha despedazado prolijamente a Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor, Frank Sinatra y Nancy Reagan. La muy liberal Inglaterra prohibió su mamotreto sobre la familia real británica. Y hace unos años fue el turno de la dinastía gobernante en Washington. El vocero de los Bush lo comentó así: “Kelly es una desacreditada generadora de basura”.
Los Bush son una de las dos familias de la historia qu
e han dado un padre y un hijo a la Casa Blanca. Kelly los retrata desde la ingenua y severa moralidad del hombre de la calle. Historia tres generaciones de un clan obsesionado por el secretismo, que infunde miedo como los Corleone, con predisposición genética hacia el alcoholismo, amantes del deporte, prósperos pero no multimillonarios, muy ambiciosos y muy corajudos, mediocres en general, con voluntad de acero, hipócritas por la necesidad de mostrarse como paladines de los valores familiares, maestros en el arte de las influencias.
El relato es atrapante y divertido porque no se priva de ningún rumor escandaloso sobre sexo, vicios, codicia y política. En el fragor de la campaña de 2004, la prensa no perdió un minuto para reproducir una denuncia explosiva: George W. Bush consumía cocaína en Camp David no hace tantos años, cuando su padre gobernaba la Casa Blanca.
La familia es el plato más sabroso de un vasto menú crítico que hoy ofrece la industria editorial en torno al presidente de Estados Unidos, en el tramo final de su mandato. Kelly nos revela que GWB maltrataba a su mujer verbalmente en sus días de alcoholismo y que es malo, duro, obsesionado por ganar. No tiene la menor curiosidad intelectual sobre cualquier tema. No le interesan los libros, las ideas o las causas. No viaja por placer, no lee periódicos, ni siquiera va al cine. Fue un matón en el secundario. Se ve a si mismo como Churchill, justo cuando una buena parte de la humanidad lo considera una calamidad histórica
Guillermo Belcore

Calificación: Bueno

miércoles, 9 de abril de 2008

La misteriosa llama de la reina Loana


Umberto Eco­
Editorial Lumen. Novela 509 páginas. Edición 2005.

Una mañana al despertar, Giambattista Bodoni descubrió que se había convertido en un monstruoso amnésico. Extravió la memoria episódica. Es decir, recuerda ideas y costumbres, pero no sensaciones o sentimientos. Su habla se construye con citas memorables. Sabe lavarse los dientes o el día exacto en que murió Napoleón Bonaparte, pero no reconoce a sus nietos, ni siquiera el sabor del té con azúcar. A los 60 años, Yambo para los íntimos, próspero comerciante de libros raros en Milán ha perdido el alma. Se recluye en la casona rural de Solara donde transcurrió su infancia. Está desesperado. Debe recobrar una identidad.
Hasta aquí el argumento de la excéntrica y monumental novela de Umberto Eco. La crítica europea ya ha fallado: es la más personal de sus obras, pues el muy pillo ha urdido una trama para embozar una autobiografía parcial, un libro de recuerdos felices de los primeros años. Estas líneas no desmentirán la sentencia.
Medirse con Eco -usted ya sabe- implica sumergirse en una fecunda biblioteca. Sus personajes declaman, filosofan, comentan. El truco casi siempre es entretenido. El amor por la idea se superpone al hedonismo de la palabra. Tiene un singular talento para el vocablo raro y escogido: crisopeya, galipodio, lodiento, mampostor, pulicán, postemero, solejar, versuto...

En esta ocasión, el autor de El nombre de la rosa suaviza y embellece sus densas páginas con tapas de libros y revistas, marquillas, almanaques, canciones y poemas, historietas, carteles, publicidades, portadas de diarios e ilustraciones de todo tipo. Yambo y Eco se buscan a sí mismos en la cultura popular de las décadas fascistas. El lector queda formalmente invitado a la maravillosa fiesta de la nostalgia, que incluye hasta un tremendo cuento de guerra.

Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa

CALIFICACION: Bueno

martes, 8 de abril de 2008

La economía de lo insólito

Sebastián Campanario
Editorial Planeta.Ensayo de economía.

La economía, disciplina primordial para entender al ser humano, se ha desbarrancado desde Adam Smith, Marx, Keynes y Schumpeter hasta una constelación de académicos de segunda que se dedican a hilvanar teorías desopilantes con un propósito mezquino: predecir lo que ocurrirá mañana en los mercados financieros. Este libro celebra esa degradación, so pretexto de que en los últimos años ha brotado "una pasión para expandir las fronteras del conocimiento".­
Sebastián Campanario, periodista del diario Clarín a quien suelo leer con mucho agrado, revisa la “explosión temática que está volviendo a la economía más divertida y menos acartonada”. Hay una copiosa recopilación de testimonios, una ecuánime abordaje de cada corriente incluyendo fortalezas y debilidades, y una prosa límpida y entretenida. Sólo fastidia cuando se hace una y otra vez el chistoso.­
El material se organiza en dos partes. En la primera se revisan cuatro modas: los conductistas, los exploradores del cerebro, los cuantificadores de la felicidad y los físicos e ingenieros en Wall Street. En segundo término, se explica que la obsesión positivista se aplica también al fútbol, el matrimonio, el crimen y el sexo. Según parece una buena esposa es comparable a ganar 30.000 pesos por mes. Cierra el juego una reflexión excelente sobre el colapso de la convertibilidad.­

Un mérito de Campanario es desafiarnos con hipótesis perturbadoras. Por ejemplo, vincular el amor familiar con un imperativo de la especie (ese altruismo buscaría preservar la contribución genética) o postular que la bondad tiene causas físicas (algunos tienen más desarrollado en su cabeza la capacidad de empatía). Este libro encantará a aquellos lectores que, como Borges, prefieran la idea pintoresca a la verdad.­

Guillermo Belcore

Calificación: Bueno­

Un pintor de hoy


John Berger
Editorial Alfaguara. Novela de 313 páginas­. Edición 2002.

En 1958, esta novela enervó a la muy liberal Inglaterra. Sólo un mes permaneció en las librerías, después de que un aluvión de críticas indignadas la hiciera pedazos. “Un libro tan perverso sólo podría haber sido escrito por otro hombre: Goebbels de joven”, se escribió. ¿Su crimen? En plena guerra fria, había hilvanado una reivindicación minuciosa del comunismo cuartelero que oprimía a medio planeta. Un recuerdo fresco ultrajaba por entonces los corazones de los hombres de bien: tropas rusas acababan de aplastar la sed de libertad en Hungría.­

El sello Alfaguara reimprimió la primera obra de John Berger (Londres 1926), una voz insoslayable del siglo XX. Recluido en una aldea de la Alta Saboya, este artista militante no ha desdeñado ningún género, incluso el guión televisivo o la crítica de arte. En los últimos meses, su prosa jupiterina honró varios diarios del Primer Mundo ensañándose con George W. Bush.­

Un pintor de hoy narra la insólita desaparición de Janos Lavin, tras el triunfo de su primera exposición individual en Londres. Un amigo vuelve al taller del exiliado húngaro y descubre su diario personal. Con un estilo informativo y atrapante, Berger, que acababa de dejar los pinceles, nos conduce a los anhelos, logros y decepciones de la creación visual. También, expone los fundamentos de una ideología recalcitrante (reivindica a Stalin), augurando que “el socialismo terminará entrando incluso en el mas pequeño bloc de dibujo”.­
La novela es grata, inteligente y ácida. La propaganda, por cierto, no la arruina. Arthur Koestler decía que el marxismo es una droga similar al arsénico, en pequeñas dosis puede resultar estimulante, pero en grandes es absolutamente letal.

Guillermo Belcore

CALIFICACION: Buena

PD: Si simpatizas con el marxismo no podés dejar de leerla. Si te gusta la buena literatura, tampoco.
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lunes, 7 de abril de 2008

El aliento del cielo

Carson McCullers­

Editorial Seix Barral. Colección de cuentos y tres novelas cortas en 540 páginas. Edición 2007

Un hilo secreto vincula a nuestra América latina con el sur profundo de Estados Unidos. La buena literatura se ha encargado de revelar los vínculos íntimos entre esas dos masas de tierra signadas por la injusticia, la explotación y la desmesura. Puede afirmarse sin temor exagerar, que todo García Márquez se encuentra prefigurado en ciertos cuentos de William Faulkner. El mismo aire de familia se percibe en La balada del café triste forjado por Carson McCullers (Georgia 1917-1967) en 1943, acaso su mejor escrito. El primo Lymon es seguramente un duende de pantano. Bien pudo nacer en México o Colombia, Amelia Evans, una marimacho temible pero vulnerable.­
Un sello español ha rescatado del injusto olvido a una voz sureña que, según la autorizada definición de Harold Bloom, recreó como pocos “un universo desesperado por amar y ser amado”. Graham Greene también se vio seducido por la sensibilidad poética de esa dama que pasó la mitad de su vida atormentada en una silla de ruedas. Su época la discutió, no faltó quien la tachara de autora menor. Es posible que no esté a la altura de un Hemingway (ella creía que sí), pero aún hoy sigue generando una fascinante e intensa experiencia estética y pasional, por momentos, a lo Proust.­
El volumen incluye todos los cuentos y tres novelas cortas de McCullers. El realismo mágico -en su mejor versión- es sólo un fragmento del total. Rodrigo Fresán, un crítico formidable, escribió el prólogo y la cronología minuciosa de la autora. También incluyó una introducción a cada relato, con las claves del proceso creativo. Ojalá todas las reimpresiones fueran así.­

Entre tantas gemas, describamos Un árbol, un roca, una nube. Allí un anciano revela al muchachito que vende diarios el secreto de la vida: ama a todas las cosas de este mundo en lugar de desear a una sola mujer.

Guillermo Belcore­

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Calificación: Muy Bueno­­

domingo, 6 de abril de 2008

Ensayo sobre el gusto

Montesquieu

Editorial Libros del Zorzal. Ensayo en 93 páginas. Edición 2006.


El Siglo de las Luces se propuso (como explicaba Kant) emancipar la
conciencia humana de las cadenas de la ignorancia. Los filósofos se empeñaron
en organizar los datos de la realidad en un reducido número de categorías. Esa ilusión engendró la L’Encyclopédie, obra arquetípica de la Ilustración francesa. Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu (1689-1755), fue invitado por D’Alembert a escribir los artículos sobre Democracia y espotismo, pero el ensayista se excuso con cortesía, escaldado aún por la condena a su magistral El espíritu de las leyes. Propuso a cambio el Ensayo sobre el gusto, pero a su muerte quedó inconcluso.
Con el apoyo de la embajada de Francia, un sello porteño ha reimpreso esta gema diminuta. La edición es digna, incluye notas minuciosas y ubicuas, pero -¡ay!¡-carece de prefacio. ¿Qué mezquina razón ha sentenciado a muerte en la Argentinael arte del prólogo exquisito?
De una manera analítica y positiva, Montesquieu procura, según sus propias palabras, examinar el alma humana, estudiarla en sus acciones y sus pasiones, indagarla en sus placeres. El resultado es un delicioso texto que se lee con provecho y agrado. Como meditación de estética literaria no ha perdido frescura. El capítulo sobre el no sé qué es insuperable.
El sabio de La Brède espeta sin rodeos que en una obra donde no exista ningún orden el alma se ve humillada por la confusión de las ideas. Si no hay variedad; languidece. Aconseja introducir contrastes en las actitudes, sobre todo en escultura. Y recuerda al artista que basta que una cosa nos sorprenda para provocar placer pero que nos sorprenda justo en la medida en que debe hacerlo, ni más ni menos.
Guillermo Belcore

Publicado en el Suplemento Cultural del diario La Prensa

CALIFICACION: Bueno

sábado, 5 de abril de 2008

Jumper

Steven Gould
Editorial Edhasa. Novela de ciencia ficción, 441 páginas. Precio aproximado: 40 pesos.

La cultura popular bulle de superpoderes. La gente de los países ricos, al parecer, no se conforma con la prosperidad y las fascinantes nuevas tecnologías. Quiere ser como dioses. La trilogía X-Man fue un éxito de taquilla. La serie Héroes de la Universal cuenta con un ejército de fanáticos. En esa línea, se inscribe esta novela de ciencia ficción, escrita en 1992 y volcada ahora al castellano en paralelo al estreno de la película homónima (foto) del director Doug Liman. Un adolescente ha desarrollado, no se sabe bien por qué, la habilidad de teletransportarse. Con sólo pensar vivamente en un sitio puntual, David Rice salta en el espacio, así se trate de un lugar a miles de kilómetros de distancia. Para quien conoce el universo Marvel, digamos que es capaz de los mismos prodigios que Nightcrowler
­David Rice se llama el protagonista. Un adolescente abandonado por su madre y en manos de un padre alcohólico y violento. Harto de abusos, se fuga de su casa en Stanville, Ohio. Pero huye de la sartén para caer en el fuego. Unos camioneros pervertidos quieren divertirse con su cuerpo. A punto de ser ultrajado, David confirma su oportuna capacidad para teletransportarse. Se muda a Nueva York, va y viene a su casa paterna cuando necesita algo, roba un millón de dólares de la bóveda de un banco. En las siguientes trescientas páginas, con tono monocorde y prosa muy pero muy pobre, seguimos las peripecias afectivas y las estrategias de supervivencias del chico. Venganza es el nombre del juego. El terrorismo islámico, cómo no, también se convierte en su enemigo.­
Steven Gould (1955) no ha demostrado en su primer libro dotes de buen novelista. Los caracteres son tan profundos como un charco en el pavimento. Ni siquiera hilvana una aceptable trama de aventuras. Resulta difícil recomendar Jumper para los mayores de veinte años. ¿Alguien podría decirme si la película es mejor?

Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa

Calificación: Malo

La revolución rusa


Sheila Fitzpatrick­

Siglo veintiuno. Ensayo de historia, en 237 páginas. Precio aproximado: 35 pesos.

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La humanidad ha engendrado hitos ambiguos a los que volvemos una y otra vez con afán de descifrarlos. No abundan, son diez o doce a lo sumo. La Revolución Rusa es uno de los mojones decisivos. Por ende, siempre será bienvenida una revisión seria y exhaustiva de aquella erupción que incendió el siglo XX y que hoy -como diría Trotsky- parece relegada al “basurero de la historia”.­

El primer borrador de este apretada obra data de 1979. La segunda edición fue publicada en inglés en 1994, enriquecida con la apertura de archivos que habían generado la perestroika, primero; el colapso de la Unión Soviética, después. Una esmerada colección que dirige Luis Alberto Romero la acerca desde 2005 al lector argentino. El ensayo no ha perdido un gramo de frescura y es propicio, incluso, para el principiante.­

Sheila Fitzpatrick, distinguida catedrática de la Universidad de Chicago, se ha especializado en la historia social y cultural del estalinismo. Su prosa es elegante y elocuente. El enfoque es preciso como un bisturí; no está pervertido por la soflama ideológica o el moralismo, esas dos tentaciones del erudito. Indaga sobre la racionalidad política y estratégica de cada gran viraje, por tremendo que sea, caso la colectivización del campo o las grandes purgas de 1937-38.­

La autora postula que, en realidad, la revolución bolchevique duró veinte años. Organiza esa travesía desaforada en seis etapas: los antecedentes; la conquista del poder en 1917; la guerra civil; la Nueva Política Económica; Stalin, el industrializador; la precariedad de la normalidad posrevolucionaria.­

Millones de personas vislumbraron aquel experimento en manos torpes o desalmadas como "el futuro de la humanidad progresista". Ya es historia, gracias a Dios.­
Guillermo Belcore­

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CALIFICACION: Muy bueno­

­PD: Entre otros propósitos, este blog aspira a divulgar los buenos libros de historia con la certidumbre de que el ciudadano o la ciudadana culta no pueden prescindir de ellos­