sábado, 10 de enero de 2009

El chino

Henning Mankell­
Tusquets. Novela policial de 471 páginas. Edición 2008.­
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Está de moda entre los críticos anglosajones valorar una obra por la ambición del autor. Pero no siempre es el barómetro correcto. Henning Mankell, el creador de la saga del inspector Wallander, ha apuntado aquí demasiado alto. En formato de novela policial, ha deseado transmitir una visión personal sobre el ascenso de China. También se propuso, de paso, denunciar el racismo europeo, reivindicar a Mao y a Mugabe, condenar el neocolonialismo amarillo en Africa. Tamaña avidez terminó estropeando la eficacia narrativa.
El hecho primordial del libro es una matanza en la Suecia profunda. Diecinueve personas son torturadas y asesinadas con una espada en un pueblito en trance de desaparecer. La policía se inclina por la tesis del loco solitario, pero la jueza Birgitta Roslin emprende una investigación por cuenta propia. Descubre que la masacre está vinculada con injusticias perpetradas ciento cincuenta años atrás. Es decir, con el secuestro de miles de campesinos chinos para trabajar en Estados Unidos en la prolongación del ferrocarril bajo condiciones de semiesclavitud.
Como novela de ideas, El chino fracasa por su esquematismo y banalidad. Ya lo habíamos notado en J.M.G. Le Clézio, la mala conciencia europea es veneno para la buena literatura. Mankell llega a justificar los crímenes de Mao usando argumentos que podrían ser empleados también para exculpar a Stalin o incluso a Hitler si hubiese triunfado en la guerra. ¿Hambrunas, matanzas, represión brutal a los disidentes? Bueno, son accidentes leves en el ruta de construcción de una potencia mundial. El hombre blanco no tiene derecho a juzgar los procesos de desarrollo en el Tercer Mundo.­
En cuanto a la intriga policial (a la sazón lo menos importante), si usted acepta que la ira y el odio pueden transmitirse de siglo en siglo, desde un desgraciado hasta un magnate exitoso, puede que la trama le resulte verosímil. En síntesis, la obra no es más que un híbrido defectuoso aunque, eso sí, bien escrito. Salteándose las peroratas moralistas, no cuesta mucho llegar al final.
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Guillermo Belcore­
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Calificación: Regular­
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PD: El País de Madrid, diario bastante confiable, considera a El Chino una de las mejores novelas policiales de 2008. Discrepo con toda convicción. Creo que está más cerca de la literatura de supermercado que de la ficción de calidad. Me sorprendió la página 62. Al parecer, en la plácida Suecia también los pibes chorros son un problema nacional. El socialdemócrata Mankell denuncia la indolencia del Estado para vigilar y castigar. Dice textualmente: "¿Cómo hemos podido llegar al punto de que el fundamento de la democracia se ve amenazado por un sistema de justicia deficitario''.­

4 comentarios:

caracol dijo...

Que viva la musica de Andrés Caicedo, escritor colombiano. Lo leiste? Desde esta noche lo empiezo a leer.

Guiasterion dijo...

Estimado Andres:
No. No he leído nada. ¿Qué me sugieres?
G.B.

caracol dijo...

"Que viva la música" es el único libro que se edito en argentina. El año pasado. Por editorial Norma

Alejandro Fara dijo...

Con El Chino acabo de descubrir la excelsa prosa del autor sueco. Si, como señala el autor del blog, es su novela más floja (en otra entrada la califica de mediocre) no puedo menos que celebrar todo lo que me queda por descubrir de Mankell. De las 500 pág excepcionalmente escritas me llevo cuanto menos un personaje inolvidable (la jueza Birgitta Broslin), una trama adictiva y cientos de reflexiones lúcidas.