Por Pablo RamosEditorial Alfaguara. Novela de 365 páginas, publicada en 2007.
En una simplificación extrema, podría afirmarse que libros como éste son a la nueva narrativa argentina lo mismo que el rock chabón (o barrial) es a la música nacional. Hay un filoso resentimiento por la larga agonía de la Argentina peronista. El tema se hunde en la sordidez, menudean las palabrotas, el alcohol y la droga. Aflora cierta poética de lo kitsch. La descomposición del suburbio es el telón de fondo. En fin, muchos chicos disfrutan chapoteando en los estribillos del tipo ``estamos enfermos, enfermos...''.
El protagonista de la novela es Gabriel Reyes un empresario vicioso y nihilista; en el fondo, un imbécil. Emplea el sarcasmo sin encanto. Una versión degradada del Bardamú de Celine. Cultiva el odio dentro de sí, quiere ser un gato enorme para tener el poder de matar a la gente de un zarpazo. El inadaptado recibe una mañana la noticia de la muerte de su padre, un mal padre según los parámetros de este siglo. Reyes regresa a Sarandí con la mente corrompida por los recuerdos. Le resulta muy difícil conectar con su familia y su historia. Vuelve a aferrarse a una botella, pero escribir a manotazos en una Lexikon 80 lo redimirá.
No puede negarse que Pablo Ramos escribe con una fluidez y soltura admirable. El estilo es seco, rápido y realista. Un eficaz procedimiento talla cada capítulo como si de relatos aislados se tratase. Pero las ideas no van más allá de los tópicos de la izquierda nacional y popular. Reyes (¿Ramos piensa así?) sentencia que el turismo internacional se organiza para explotar a los pobres del mundo, que ningún blanco debería escuchar a Hendrix y que los publicistas son los profesionales más detestables que existen después de los políticos. La pregunta sigue siendo la misma: ¿qué hace que una obra literaria sea digna de leerse?
Guillermo Belcore
Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.
CALIFICACIÓN: Regular
PD:Nací y me crié en Morón. Mi padre vive allí. Uno de mis empleos, también. Soy espiritualmente un "bonaerense". Aún estoy esperando la gran novela del conurbano. Si alguien la leyó, por favor, le ruego que me notifíque.
PS: Este blog se basa en la convicción de que la crítica literaria honesta y útil es, básicamente, una cuestión de gustos. Nobleza obliga. He aquí un comentario de la novela del señor Ramos que refuta mi punto de vista:



1 comentarios:
Soy de Sarandi , conozco a Pablo de chicos y te digo que su descripciòn del barrio es asi, cruda y perfecta. Muchos habran vivido vidas enfermas pero pocos la pueden hacer literatura.
Para mi valio la pena leerlo, espero ansiosa sus proximos libros
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