miércoles, 30 de enero de 2008

Borges crítico


Por Sergio Pastormerlo­
Fondo de Cultura Económica. Ensayo de 197 páginas, publicado en 2007.

El profesor Sergio Pastormerlo (Jun¡n, 1962) emprendió una tarea homérica: decir algo fresco y convincente sobre la obra y el destino singular de Jorge Luis Borges, ese manantial inagotable. Conjetura que nuestro héroe fue, ante todo, un crítico que inventó la literatura argentina tal como hoy la concebimos. La hipótesis es académica, es decir la menos cordial para el lector corriente, pues se ciñe a reglas tan absurdas como no abreviar ni simplificar. Por lo demás, el libro resulta interesante porque Borges es de por sí muy interesante.
El autor ofrece, pues, una mirada rigurosa a los textos borgeanos en su carácter de intervenciones tácticas en el quehacer literario. Su examen de la coherencia interna no se priva del agravio; denuncia al “ironista pendenciero”, “estratega taimado”, “gran escritor reaccionario” y “antivanguardista fóbico”. Pero revela notables cualidades como recopilador de ideas y datos biográficos, algunos no bien conocidos. El estilo es claro, excepto cuando se distrae en juegos de palabras y conceptos.
Lo que no cabe discutir es la excelencia del material con que trabaja. Explora la consagración sacerdotal de Borges a la literatura, las figuras del supersticioso y del ateo, las rupturas con la tradición, el Quijote como problema, Pierre Menard, la gravitación de Paul Valery, el legado de Groussac, la creencia en los misterios razonables no en los milagros brutos.
El último capítulo revisa el diálogo con Joyce y la polémica con Américo Castro y concluye que la crítica borgeana, con su “aire terrorista”, fue una crítica de preguntas previas y excesivas, abonada por la sospecha de la precariedad del valor. A pesar de su tonito iconoclasta, el libro es, en líneas generales, muy instructivo.

Guillermo Belcore­

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.


CALIFICACIÓN: Bueno

Asesinato suicida

Por Keith Ablow­
Roca Editorial. Novela policial de 333 páginas, publicada en 2005.

En los viejos tiempos, el detective privado era recio y solitario, forjado en las calles, con una respuesta irónica o c¡nica en los labios. Su único orgullo, explicaba Chandler, consist¡a en que uno lo trate como un hombre orgulloso o tenga que lamentar haberlo conocido. ¿Qué hubiera pensado Philip Marlowe del protagonista de esta novela? Frank Clevenger, de 48 años de edad, es psicoterapeuta y forense en Boston, una celebridad de los medios que estudió también f¡sica, bioquímica y epidemiología. Adoptó a un adolescente problemático, acaso con el fin de disciplinarse a sí mismo. Cuando los policías pierden sus libretas de apuntes, está allí para atrapar un asesino en serie o desenredar un caso difícil. Bienvenidos al thriller psiquiátrico
En esta ocasión, Clevenger es contratado para determinar si un genial inventor se suicidó o bien fue asesinado, minutos antes de que un neurocirujano temerario le extirpara las conexiones emocionales. La investigación arranca y de inmediato la amante del ingeniero aparece con la garganta cortada. Comienza a abultarse la lista de sospechosos y el misterio degenera en un asunto de seguridad nacional.­
A pesar de su espantoso t¡tulo y sus limitaciones formales,
Asesinato suicida es un libro aceptable con una puesta en escena final a lo Hércules Poirot. Todo el mundo quiere saber la verdad, incluso, naturalmente, el lector. Ablow, también psiquiatra, matiza la intriga con reflexiones sensatas en torno al sentido de vida, los desordenes nerviosos, el mapa del amor, la naturaleza criminal (postula que los garantistas están equivocados: los asesinos son distintos a nosotros, la empat¡a no los frena). El planteo de fondo es viejo como el traje de Marlowe: el implacable peso del pasado. ¿Tenemos derecho a comenzar de nuevo arrojando a la basura nuestros afectos y compromisos?­
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Guillermo Belcore­
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Fue publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.­

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CALIFICACION: Bueno.­
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PD: Para los amantes del género, para los que buscan algo livianito para las vacaciones.­

martes, 29 de enero de 2008

A treinta días del poder


Por Henry Ashby Turner­
Edhasa - Ensayo.­
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Durante un siglo gran parte del pensamiento vivió cautivo del determinismo. Siguiendo a Marx, -que persiguió a Hegel- se creía que los hombres más grandes o más pequeños son agentes confidenciales de esa larga marcha del Espíritu o la Materia hacia la Razón, esa tortuosa senda que llamamos Historia. Felizmente, la libertad recuperó su prestigio. Nada está decidido de antemano. El ascenso de Adolf Hitler no era, de ninguna manera, irrevocable. Acaban de cumplirse 75 años desde la llegada del cabo austríaco al trono de Alemania. La lectura de este libro resulta esclarecedora.
Sentimos, como sentencia el prólogo, la necesidad urgente que nos relaten aquellos tiempos nefastos una y otra vez. Henry Ashby Turner, eminente catedrático de Yale, lo hace de la mejor manera, combinando erudición con amenidad.
El lunes 30 de enero de 1933, un oscuro demagogo de cervecerías -que un mes atrás estaba casi liquidado- fue investido Canciller. Fue el producto del azar y de las maquinaciones de un hatajo de hombres mediocres y sin escrúpulos, emblemáticos de una aristocracia apolillada: el decrépito presidente Paul Von Hindenburg, el incompetente general Kurt Von Scheleicher y el fatuo y retorcido Franz Von Papen. Los tres subestimaron al chacal. Recrearon una de esas situaciones tan frecuentes, en que el destino de la mayoría depende de unos pocos. En tal contexto las miserias personales (envidia, rencor, orgullo, estupidez) urden tremendas consecuencias políticas.
Turner imagina una ucronía. Una República del Weimar que, en lugar del Tercer Reich, hubiera desembocado en una dictadura militar, odiosa, pero no genocida. Adolf Hitler sería mencionado al pasar por los textos y el Holocausto no habría ocurrido. En síntesis, esta obra no sólo es una palpitante crónica de 30 días que cambiaron al mundo. También es un tratado moral con profundas enseñanzas.

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Guillermo Belcore­
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CALIFICACION: Muy Bueno­.

El hombre del castillo


Por Philip Dick
Editorial Minotauro. Novela de ciencia ficción.­
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En 1962 el mundo se encontraba fracturado en dos bloques. Uno de ellos reverenciaba el pasado, las relaciones espirituales, la armonía, el deber. El otro era conducido por lunáticos que deseaban ser autores de la historia, no víctimas, querían ser semidioses. El Imperio Japonés ocupaba Asia Oriental, el Pacífico y el Oeste de Estados Unidos. Sudamérica quedaba dentro de su esfera de influencia. El Imperio Alemán dominaba a sangre y fuego el resto del mundo, incluso la costa este y el sur de la Unión. Desde el final de la contienda (Washington capituló en 1947), los nazis exterminaron a la población africana, desecaron el Mediterráneo con energía atómica para crear campos de labranza, colonizaron la Luna y Marte. De qué sirve dominar la Tierra si se pierde el alma, reflexionaban los nipones. Una delicado contacto entre los círculos más moderados se había puesto en marcha para evitar que la guerra fría degenerase en un enfrentamiento con armas nucleares. En Wyoming, un ex soldado estadounidense -conocido como el hombre del castillo- publicaba un libro que de inmediato fue prohibido en los territorios bajo la férula germana: imaginó un presente alternativo en el que el Eje no ganaba la Segunda Guerra Mundial.­
Tan espléndida ucronía es, quizás, la obra maestra de Philip Kendred Dick (1928-1982), injustamente catalogado como un mero forjador de fantasías científicas. Esta columna sostiene que se trata de uno de los escritores fundamentales de Estados Unidos del siglo XX, un pensador metafísico que trabaja sobre la idea de que ``el mal existe, es tan concreto como el cemento''. ­
Reflexiones filosóficas, meditaciones sobre la condición humana, choque de mentalidades esmaltan El hombre del castillo. Hay personajes muy bien trabajados, como el fascista devoto. Hay una encantadora mirada a ciertos hábitos orientales, caso la recurrente apelación al oráculo del I Ching o Libro de los Cambios. Pero lo más valioso e impresionante es la creación de un universo alterno, a partir de un contrafactual: Franklyn Delano Roosevelt fue asesinado en la década del treinta por un fanático en Miami. El magnicidio propicia la elección de un presidente aislacionista en Estados Unidos y, como consecuencia, el triunfo de los malos en la guerra. Pudo haber sido así.­

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Guillermo Belcore­
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CALIFICACION: Excelente­
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PD: Si te gusta la ciencia ficción o la historia no podés ignorar este gran libro.­
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PD II: También puede encontrarse un volumen de Hyspamérica, editada en 1987. La mía la obtuve en Club Dumas (Corrientes 1676, Ciudad de Buenos Aires). La pagué 15 pesos.­
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PD III: He leído otra ucronía que plantea el triunfo de los nazis en la Segunda Guerra. Se titula `Fatherland' y su autor es el inglés Robert Harris. He visto en las librerías una edición de bolsillo. También lo recomiendo.­

Negar la evidencia


Por Bob Woodward­
Editorial Norma. Ensayo de 505 páginas. Publicada en 2006.­
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Este volumen completa la trilogía del insider más influyente del mundo en torno a las guerras que Estados Unidos libra desde 2001. Es una obra espesa, exhaustiva, basada en decenas de entrevistas y documentos confidenciales, pero los críticos la han despellejado. Bob Woodward -un mito desde que puso a Richard Nixon de rodillas- fue tachado de oportunista, amanuense de los poderosos y cosas por el estilo. Su pecado fue haber dado una pirueta conceptual. En el primer tomo, George W. Bush era intrépido, resuelto, capaz de concentrarse en lo importante y de iluminar a sus hombres. Ahora es un fanfarrón recalcitrante en el error y cuya estrategia básica es la negación de la realidad. Empero, el gran villano del libro se llama Donald Rumsfeld; al arrogante y áspero ex jefe del Pentágono se lo señala como el principal responsable de la destrucción de Irak.­
Negar la evidencia está construido según el modelo clásico de Woodward. Es casi un día-a-día del fracaso de la invasión al país árabe y de sus necias justificaciones. Queda claro que denunciar ante el mundo que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva fue una rotunda mentira de la CIA y la Casa Blanca. La profusión de datos resulta, por momentos, abrumadora; hay redundancias y demasiadas anécdotas superficiales que no dejan espacio para la reflexión y el contexto. Pero los historiadores estarán agradecidos.­
Revela Woodward que los halcones de la administración Bush obran cautivos de una convicción: Estados Unidos librará durante dos generaciones una conflagración sórdida y sin cuartel con el Islam radical. Vivimos en la era del terrorismo desaforado y las malditas guerras preventivas. Si Irak es la segunda fase de la campaña, la información que merodea en el último capítulo profetiza que seguramente Irán será la tercera.
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Guillermo Belcore­
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Calificación: Bueno­
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PD: El George Bush que pinta el libro tiene tres pasiones en política: bajar los impuestos, respaldar a los grupos religiosos, mejorar la educación. Confiar en sus instintos es su segunda religión. Es frívolo sobre asuntos historicos, capaz de fanfarronear sobre una eventual ocupación de Cuba. No es capaz de indagar a sus subordinados sobre un tema concreto. Sus piernas bailan mientras hablan los demas. Su estrategia comunicacional es hacer declaraciones repetitivas de optimismo y evitar cualquier duda. El día que Bush lloró profunda y convulsivamente: el 2 de noviembre de 2004. Se percibe a sí mismo como un líder resistente y decidido, firme contra el mundo. Atrajo a un nuevo grupo de votantes de clase baja y media, a quienes les inquietaba la seguridad.­

lunes, 28 de enero de 2008

Saca la lengua


Por Ma Jian­
Editorial Emece. Colección de cuentos de 107 páginas. Publicado en 2005.

En el Tibet, una altiplanicie infinita y casi vacía a cinco mil metros de altura, el cielo es tan azul y diáfano como si no hubiera aire. Pero sus gentes son oprimidas desde hace cincuenta años por los comunistas chinos y desde el fondo de los tiempos por el politeísmo o por una versión del budismo que puede ser increíblemente cruel. La religión impregna cada gramo de la tierra. Sólo el yak y las ovejas alivian las desdichas de los nómadas. All¡, el ser humano soporta sufrimientos que exceden la comprensión del mundo moderno. En ese ambiente terrible transcurren estos cinco cuentos.
Ma Jian es una voz insoslayable de la literatura china actual. Saca la lengua fue su primer libro. Lo publicaron en 1987, pero el régimen lo prohibió enseguida y condenó a su autor al destierro. Ma (en chino los apellidos tienen una sílaba y van delante del nombre) encuadró los relatos en un movimiento literario surgido en el posmaoísmo que se conoce como La vuelta a las raíces: los escritores vagabundean por los confines de su gigantesca patria para reivindicar las minorías incontaminadas aún por la lucha política o por la explosión económica.
Eso no significa que Ma pretenda engañarnos como Hollywood o el multiculturalismo con el mito del buen tibetano. Al contrario, se constata aquí que el destino de algunas personas puede ser un verdadero infierno. Como el de Metok (La tienda de ocho pilares), hija del incesto. ­¡Qué tristeza genera también la muerte de Sansang Dolma, proclamada Buda viviente y sometida a pruebas infames (La iniciación final)!
No puede dejar de elogiarse el primer cuento (La mujer y el cielo azul). Ma asiste a un funeral a cielo abierto, según la tradición local. La pequeña difunta, que hab¡a sido compartida entre tres hombres, es descarnada pedazo a pedazo. Todos sus restos, hasta el último trocito, se convierten en el festín de buitres y cuervos.­
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Guillermo Belcore­
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Este comentario fue publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.


Calificación: Bueno­
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PD: Ya está en la mesa del saldos.
­ Un viaje muy interesante al verdadero Oriente.

La fortaleza digital


Por Dan Brown­
Editorial Umbriel. Novela de 441 páginas.

Viborea una polémica. ¿Dan Brown es buen escritor? ¿Resistirá el paso del tiempo? La critica erudita ha tachado El código Da Vinci de obra pueril y oportunista ( el film fue peor). El pueblo, en cambio, la recibió con deleite. Ya se han vendido cuarenta millones de copias. Y no es cuestión de renunciar al filón. Se reimprimió pues en castellano la primera novela de la nueva estrella de la literatura de molde.
Digital Fortress fue escrito en 1996 e involucra al más misterioso de los organismos de inteligencia de Estados Unidos. La Agencia Nacional de Seguridad goza de inmunidad total y se dedica a interceptar mensajes. Su oreja orwelliana vigila teléfonos y computadoras. En un discreto claro de las montañas de Maryland -imagina Brown- hay una colosal computadora (Transltr) capaz de descifrar toda clase de códigos secretos. Pero un japonés renegado, un genio deforme, diseña una imposibilidad matemática, ``un indescifrable algoritmo de encriptación digital''. Si cae en malas manos, terroristas y narcotraficantes serán invulnerables. Entran en acción los héroes: David Becker, una celebridad en el mundo académico; y Susan Fletcher, su novia, la voluptuosa jefa de Criptografía. Hay una búsqueda frenética de un extraño anillo en la ciudad de Sevilla. Algunos españoles se indignaron con la trama. En su carácter de nuevos ricos, no toleran que se los describa como una sociedad tercermundista.
El tecno-thriller se fragmenta en el poco afortunado formato Brown. Muchísimos capítulos que concluyen con fórmulas del tipo “no sab¡a lo que le esperaba''. Cunden la cursilería y la superficialidad. Se disfrutan algunos giros imprevistos, pero resulta entretenido sólo de a ratos. Puede sostenerse que best sellers de este pelaje son a la literatura de calidad lo que la comida chatarra a la buena cocina. Está bien engullir de vez en cuando una hamburguesa con papas fritas. Pero un idiota o un suicida se alimentaría sólo con eso.­

Guillermo Belcore­
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CALIFICACION: Malo­

El Club Dante


Autor: Matthew Pearl­
Editorial Seix Barral - publicado en 2005. Novela de suspenso.­

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Algún filisteo decidió promocionar este libro comparándolo con El Código da Vinci. Es un truco editorial. Es cierto que Mattew Pearl -como Dan Brown- mezcla en su caldero historia, teología, crimen e intriga. Pero su sopa burbujeante es infinitamente más nutritiva que aquella papilla insípida. Estamos ante una opera prima capaz de persuadirnos que el thriller erudito no es una orfebrería exclusiva de Umberto Ecco.
Matthew Pearl nació en 1975. Se graduó cum laude en Literatura Inglesa y Norteamericana en Harvard y estudió derecho en Yale. Es un erudito sobre Dante Alighieri. Inspirado en El nombre de la rosa, escribió su primera novela, como reto -según afirma_ a uno de sus profesores. Se vendieron millones de copias, se editó en más de veinte lenguas y se están negociando los derechos con los vampiros de Hollywood.
Ambientada en el Boston de 1865, la trama se bifurca. Por un lado, aparecen cadáveres de notables. El homicida se inspira en la Divina Comedia: mata con horribles tormentos al tibio, al simoníaco, al cismático y al traidor. Mientras tanto, el gran poeta Henry Wadsworth Longfellow y sus discípulos intentan popularizar los versos de Dante, cuya influencia extranjera y católica es maldecida por los snobs de Harvard. Con magistral ingenio, las paralelas se cruzan: Los Poetas Junto a la Chimenea buscarán detener al psicópata. Otro héroe es el primer -y despreciado- policía negro de la Atenas yankee.
Pearl nos toma de las solapas hasta la última página. Pero lo suyo no sólo es entretenimiento. También nos deleita con un estilo elegante copiado del siglo XIX, con poemas y reflexiones pertinentes, y con convites a descubrir o releer la rima de un florentino nostálgico, tan eterna como el infierno.­
Guillermo Belcore­
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CALIFICACION: Muy Bueno­
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Postdata: Entrad con esperanza, mortales. Les obsequió una exquisita tesis del libro: “Alguna vez en la mitad de nuestras vidas, todos y cada uno de nosotros viajamos para enfrentarnos a nuestro propio infierno. Debemos enfrentarlo con la firmeza con que Dante enfrentó el suyo”.­


­PD II: Creo que ya llegó a las mesas de saldos. ¡Ojo! El segundo libro de Pearl ha consechado críticas funestas.­

sábado, 26 de enero de 2008

Diario de las estrellas

Por Stanislaw Lem­
Edhasa - 670 páginas­
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La ciencia ficción ha tallado gemas que por su valor filosófico y destreza narrativa nada envidian a la literatura seria. A la noble estirpe de los Stapledon, Bradbury y Wells pertenece la obra maestra del polaco Stanislaw Lem, un estilista que nos permite reír en un párrafo y al siguiente nos deja taciturnos.­
Diario de las estrellas fue escrito en 1957, pero no ha perdido un átomo de frescura. Por primera vez se publicó en español en un solo volumen. Relata los viajes y las memorias del cosmonauta Ijon Tichy, una sabrosa mezcla de Odiseo y Gulliver. El tono de Lem es sombrío, propio de un sobreviviente del Holocausto y pensador de un país ocupado por el marxismo cuartelero, quien debió recrear fábulas fantásticas por la misma razón que Góngora inventó el culteranismo: para burlar la censura.­
Lem aplica un truco eficaz; inventa seres estrafalarios, pero con virtudes y debilidades humanas, aunque no con su malicia. ``¡Qué agradable es pensar que sólo un hombre puede ser considerado un canalla!'', concluye el querible Tichy. Hay un planeta donde todo se enfoca según el punto de vista de peces; varios años luz más allá, se suprime al individuo, o bien los alienígenas se suicidan adorando la libre iniciativa; en otra galaxia, la crueldad de la limitación física es reemplazada por la crueldad de su inexistencia absoluta. Resultan desopilantes las chapuzas del hombre del mañana para corregir la Historia o la terrible certeza de que el universo es una anomalía de la nada. Una crítica corrosiva pero sutil, una delicada alegoría o una estimulante reflexión metafísica colorean las páginas.­ Cuando en 1972 Andrei Tarkovsky filmó Solaris, Lem ganó fama. Diario de las Estrellas es un clásico, es decir, le ha proporcionado a su autor la gracia de la inmortalidad.­


Guillermo Belcore­


CALIFICACION: Muy Bueno

Ensayo sobre la lucidez


Por José Saramago­
Alfaguara – Novela de 422 páginas­

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Juzgar una novela por sus ideas -en lugar de hacerlo por su eficacia narrativa- es común en la mala crítica. Pero en el caso del gran José Saramago resulta muy difícil separar la paja del grano. Esta historia, como otras tantas del pasado, parece ser sólo un pretexto para hilvanar una crítica ácida y profunda. El sistema democrático, tal como lo conocemos, es ahora el blanco del iracundo Catón portugués.­
Ensayo sobre la lucidez explora una antinomia que los argentinos conocemos de sobra: la ruptura entre pueblo y clase política. No es una relación yo a tú, sino yo a ello, tal como enseñó Martin Buber.­
Una ciudad capital decide masivamente votar en blanco y desata un terremoto político. El statu quo reacciona con estado de sitio, terrorismo de estado y creación de un chivo expiatorio. En medio de esa contienda, un comisario y una mujer (aquella que no encegueció en Ensayo sobre la ceguera) encarnan la lucidez y la decencia.­
Como siempre, el estilo es arduo y excelente. Párrafos como densos ladrillos, diálogos que se intercalan sin aviso en la narración, despliegue de ideas por doquier y descripciones abstractas. El libro se autodefine como fábula, aunque también es sátira y caricatura. Hay intriga, y no falta un homenaje a Chandler.­
Finalmente, el contexto. Esta magnifica obra llega precedida de una agria polémica en Europa. El maestro, el Premio Nobel de Literatura, el comunista recalcitrante escandalizó al postular que los estados democráticos son lo mismo que las dictaduras, pero más hábiles, de ahí que no necesiten el potro y el látigo. Por eso, recomienda la insurgencia blanca. Otra novela al servicio de una causa pérdida.­


Guillermo Belcore­

CALIFICACION: Bueno


PD: Definitivamente, no es lo mejor que escribió Saramago.

viernes, 25 de enero de 2008

Aquellos hombres grises

Por Christopher R. Browning­
Edhasa – Ensayo de 426 páginas­
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Imagínese que su país está en guerra. Como ya no tiene edad para morir en el frente, lo recluta una fuerza policial que mantiene el orden en los territorios conquistados. Los camaradas son sus vecinos: el farmacéutico, el conductor de ómnibus, el matricero de la fábrica. Un día, a la hora que Dios colorea el mundo, irrumpen en un pueblo perdido. El comandante del batallón, con los ojos húmedos, les informa que las órdenes son tremendas: un balazo en la nuca a cada mujer y niño de cierta minoría de proscriptos a quien el Estado culpa de todas las desdichas. El que no pueda participar en la carnicería que rompa filas. ¿Usted lo haría?
Este libro no es sólo sobre la microhistoria de la Segunda Guerra Mundial. También intenta desentrañar la naturaleza humana.
Christopher Browning, catedrático estadounidense erudito en el Holocausto, coloca bajo el microscopio al Batallón 101 de la Policía del Orden, una ínfame guadaña nazi que obró en Polonia. En casi un año, 500 reservistas alemanes, con sus peculiares uniformes verdes, fusilaron a 38.000 judíos y deportaron hacia la cámara de gas a otros 45.000.
La pasión alemana por las minucias le permite a Browning exhumar documentos escalofriantes que detallan el infinito sufrimiento que padeció el pueblo judío. En la segunda parte, reflexiona sobre los crímenes de guerra y la condición humana. La nueva edición (la primera data de 1992) incluye un epílogo para respondar a un eminente adversario intelectual: Daniel Goldhagen, el de
Los verdugos voluntarios de Hitler
El genocidio fue posible -concluye Browning- porque debajo de la piel de la mayoría de nosotros hay una bestia ávida. A matar, incluso a gran escala, casi cualquier hombre se acostumbra.



Guillermo Belcore­
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Publicado en el Suplemento Cultural del diario La Prensa.­
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CALIFICACION: BUENO­
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UNA CITA:­
``La excepción, el verdadero durmiente, es ese individuo poco común capaz de resistir a la autoridad y crear su propia autonomía moral, pero que rara vez es conciente de esa fuerza escondida hasta que la pone a prueba''.

Zygmunt Bauman

Una posibilidad de vida




Por Alberto Giordano­
Beatriz Viterbo Editora. Ensayo de 223 páginas­
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Este blog desea testimoniar su asombro por la penetrante mirada de Alberto Giordano (Rosario, 1959). Es un crítico de fuste, con una capacidad de reflexión no contaminada por la ideología, la vanidad, o la estupidez. También merece elogiarse su valentía para reprender -si fuere necesario- a escritores o colegas. En la página treinta del libro, por ejemplo, denuncia la supuesta pereza mental de la comentarista Sylvia Saítta.­
El sello Viterbo publicó una recopilación de ensayos de Giordano cuyo eje primordial es el registro de lo íntimo. Abren el fuego textos excelentes sobre Manuel Puig y Tununa Mercado. En Algo sobre mi padre, el crítico desmenuza una obra del uruguayo Roberto Apratto con un procedimiento que aplica la buena literatura: la ausencia de límites entre narración, ensayo y autobiografía. A continuación, curiosea en el corazón de Felisberto Hernández, desollando de paso el narcisismo monstruoso y las estrategias vanas de Julio Cortázar
En la tercera parte, hay una reivindicación del diario de escritores, que ``se dejan leer como extraordinarias novelas realistas y siempre terminan comunicando algo auténtico sobre el oficio de vivir''. Los papeles de Angel Rama inducen al exégeta a meditar sobre el síndrome de la malquerida en el intelectual latinoaméricano. Se desmenuzan los sufrimientos de Gide, Cheever, Pizarnik y Ribeyro. El último tramo incluye un examen (desactualizado) de las Memorias de Bioy Casares.­
La prosa de Giordano va de lo frondoso a lo recargado. Demanda toda nuestra atención, pero el esfuerzo se ve recompensado. Borges ha notado que el sentido común también puede resplandecer, la mera sensatez nos encanta.­



Guillermo Belcore­



­CALIFICACION: Muy bueno­

jueves, 24 de enero de 2008

Tren nocturno a Lisboa


Por Pascal Mercier

Cántaro. Novela de 430 páginas






“Estamos formados por jirones de múltiples colores, unidos entre sí de manera tan libre, tan floja, que cada uno ondea a cada instante a su voluntad. Y son tantas las diferencias que hay entre nosotros y nosotros mismos como las que hay entre nosotros y los demás”.

Michel de Montaigne. Essats, Segundo libro, I

Hace casi dos milenios, César Marco Aurelio escribió: ‘‘aquellos que no siguen con atención los impulsos de la propia alma serán necesariamente desgraciados’’. La sentencia inspira esta obra elegante y reflexiva: se trata de la enésima reivindicación de la vida auténtica, el típico lamento de las gélidas culturas boreales.

Pascal Mercier (Berna 1944) ha hilvanado una muy recomendable novela de ideas, que fue entregada a la imprenta en 2004. Su prosa es limpia como las notas de una partitura de Bach. Tiene la cadencia de un curso de agua. Equilibra con delicadeza las escenas intensas, las reflexiones complicadas, el peso de la historia. Parangona la vida con el ajedrez: una jugada atrevida genera consecuencias imprevisibles.

Quien hace una movida sorprendente es el profesor Raimund Gregorius, la persona más confiable y predecible de un colegio de Berna. Treinta años de impecable historial. Respetado y temido por su increíble dominio de lenguas antiguas, pero también un cincuentón reseco, ansioso de emociones. Una tarde de lluvia, bajo el embrujo de una mujer portuguesa, el querible excéntrico deja la clase a la mitad y abandona la escuela para siempre. Descubre en una librería de viejo una obra melancólica de un noble lusitano. Parte en tren hacia Lisboa. Se siente, por primera vez en su vida, embargado por una luminosa lucidez. Lo apasiona reconstruir la vida de Amadeu Prado, un médico extraordinario y escritor aficionado cuya alma está hecha de palabras. En Portugal le espera una historia tremenda de amor y resistencia a la opresión política, enhebrada en los tiempos de la dictadura de Salazar.

Las páginas bullen de filosofía. Los pensamientos caen a nuestros pies como cascotes; imposible ignorarlos. Hay en alguna parte -postula Mercier (su verdadero nombre es Peter Bieri)- un libro que parece haber sido escrito para nosotros. Puede que se nos vaya la vida en encontrarlo; pero qué importa. La búsqueda es lo que cuenta.

Guillermo Belcore


Calificación: Buena


PD del 16/04/2016: Esta novela se ha llevado al cine, con Jeromy Irons en el papel del profesor Gregorius (pinche aquí). Me gustó también la película. Está en Netflix.

Muertos de Amor


Jorge Lanata
Alfaguara. 148 páginas


¿Cómo definir este libro? Novela clásica no es. ¿Ensayo novelado? O mejor, relato de no ficción. Oscar Wilde sugería distanciarse de las obras que pretenden demostrar algo. Por una vez, desoigamos el consejo. Es valioso oír argumentos a contrapelo del pensamiento hegemóniko. Es loable el talante iconoclasta de Jorge
Lanata
, pero errores como el de la página sesenta y tres quitan las ganas de seguir leyendo. Alguien debería haberle avisado que Vicente Fidel López falleció en 1903, Miguel Cané en 1905 y Carlos Pellegrini en 1906.
Empero, el filoso periodista encuentra el tono justo para desollar la primera experiencia guevarista en el país. El Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) se instaló en la selva de los Yungas en 1963. El siniestro ‘Che’ movía los hilos desde La Habana. No entraron en combate, pero asesinaron a sangre fría a camaradas que flaqueaban.
Lanata presenta al EGP como una suerte de Armada Brancaleone, irresponsable, ingenua e inmoral. El libro incluye mucha información y está escrito en el modelo fragmentario y coral, tan a la moda. Se amontonan discursos provenientes de contextos distintos. Retazos de un diario personal, documentos judiciales,
comunicados del EGP, artículos periodísticos, catálogos de armas, poesías, diálogos aislados. Suponemos que el autor eligió este sendero por dos motivos: es más cómodo y a Lanata le encanta jugar al posmoderno.
Hay un vaivén en el manejo de la metáfora que va de lo sagaz (‘‘el aire de esponja imposible de respirar’’) a lo lamentable (‘‘el tiempo se extiende como la mermelada’’). El planteo filosófico y ético sobre la conciencia y el acto de matar merece elogios. En el mundo de los revolucionarios, una diferencia de opinión suele equivaler a una sentencia de muerte.


Guillermo Belcore

CALIFICACION: Regular

miércoles, 23 de enero de 2008

La posibilidad de una isla

Michel Houellebecq­
Alfaguara – Novela 439 páginas­

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La alicaída narrativa francesa retorna a los primeros planos sobre los hombros de un niño terrible. Michel Houellebecq es la estrella literaria del país más literario del mundo. Tiene una gota de Celine, una mota de Cioran y algunos gramos de La Rochefoucauld. Es decir, juega a ser un lúcido anarquista de derecha, un antihumanista, un provocador. Moralista a su manera, cultiva una actitud tan parisina como la torre Eiffel: la nausea.­
La cuarta ficción de Houellebecq ya es un fenómeno de ventas en varios idiomas. Sin dudas, se trata de una obra majestuosa. Si por un lado aplica truquitos postmodernos como la yuxtaposición alocada (Demócrito de Abdera con Eminem), tiene al mismo tiempo el aliento de las grandes novelas clásicas. Es decir, procura morder con solvencia los asuntos cruciales de su era.­
La trama es una pieza de orfebrería. Se intercalan historias que transcurren en épocas distintas. En la actualidad, Daniel 1 es un cínico bufón que se hizo rico mofándose en los escenarios de la mediocridad del ciudadano, del islam, del consumismo y la cultura de izquierda. Padece la crisis de los cuarenta y se acerca a una secta que revolucionará el mundo. Sus clones 24 y 25 viven a dos milenios de distancia en la soledad más absoluta. Desconocen la risa y se aburren mientras se extingue una criatura primitiva llamada el hombre.­
Houellebecq -un avispado personaje mediático- combina de la manera más mordaz la crítica social y artística, la discusión de ideas, la pornografía cerebral y el amor, el misticismo y el humor irritante, la lucidez implacable y la ciencia ficción. Debemos celebrarlo. Francia está viva y aún es capaz de engendrar una novela total, capaz de meditar sobre la condición humana y el naufragio de la civilización.­


Guillermo Belcore­
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Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.

CALIFICACIÓN: Muy bueno


PD: Creo que Houellebecq es uno de los narradores fundamentales de nuestro tiempo.

Relatos del cuadrilátero


Por Arthur Conan Doyle­
Claridad. Cuentos, 123 páginas­
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Esta rara gema, rescatada del olvido, demuestra una cosa. Limitar a Arthur Conan Doyle (Edimburgo 1859-1930) a las desparejas y cándidas aventuras de Sherlock Holmes es una tremenda injusticia. Se trata de un narrador de fuste. No se menoscaba la verdad si se afirma que, en sus mejores momentos, alcanza como cuentista la altura de un Kipling o un Wells.­
El volumen fue editado por primera vez en 1922. Es el fruto de un talento maduro. Enhebra seis relatos, cuatro referidos al noble oficio de los puños y dos a la cruel cacería de zorros. El estilo no carece de aquella virtud que tanto admiramos en los escritores ingleses: la perfecta adecuación entre el pensamiento y la expresión; es decir, la sobriedad. Hay una agradable sensación de suspenso.­
Resulta seductor también el encanto de época. Conan Doyle reacciona ante el dandismo y la frivolidad. Sobre la base de una suerte de amor platónico al proletariado -lo califica de ``verdadero prototipo de su raza''- reivindica las virtudes del coraje y la resistencia que se expresan en el pugilato. Al fin de cuentas -concluye- la brutalidad es preferible al amaneramiento.­
Desfilan pues Hércules de rostros inexorables como el destino, Apolos juveniles, puños como pedernales, temperamentos que no piden ni otorgan clemencia. Hay un húsar francés que burla a los valientes de Wellington, un combate infernal entre rudos mineros, un gran señor tumbado como un buey y su esposa aplaudiendo entre los arbustos. El primer texto trae un mensaje actual: el deporte -cavila el autor- hace un poco más placenteras las vidas duras, monótonas y desesperanzadas al generar experiencias extraordinarias. Más respeto, caballeros, cuando se juzga al fútbol o al boxeo.­

Guillermo Belcore

CALIFICACIÓN: Muy Bueno­

El aliento negro de los romaníes

Jorge Nedich­
Planeta. Novela de 215 páginas­
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Este libro comenzó a escribirse hace un milenio, cuando el pueblo rom abandonó el Punjab. Se asentaron en Egipto, pero siglos después tuvieron que marcharse. La diáspora inundó Europa. Los llamaron egiptanos, luego giptanos, finalmente gitanos. El camerlengo de Inocencio VI, Felipe V de España y Adolf Hitler no lograron exterminarlos. Perón los persiguió con fuego, porque no había lugar en la Patria para las carpas. Nómades y analfabetos por convicción, fueron (¿son?) la estirpe más despreciada de Occidente.­
Jorge Nedich (Sarandí, 1959) es una voz insoslayable para quien le interese esa peculiar filosofía de vida. Su trayectoria abrió surcos. A los 17 años alarmó a la familia cuando anunció que quería ser escritor. Sin siquiera estudios primarios, ingresó a la carrera de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora. El talento doblegó la burocracia y la discriminación. Va por la quinta novela y no sólo se ha dedicado a retratar a su gente. También se animó a historiar a Mario Firmenich.­
El aliento negro transcurre a fines de los cuarenta en un pueblo del interior. Petre es un hábil calderero que sueña con amaestrar un oso. Su esposa Maida se enamora de un granuja. Hay una tensión obvia entre tradición romaní y modernidad. Los gitanos estafan y roban a los sedentarios para resarcirse por diez siglos de despojo. Los poderosos los usan, los reprimen o los esquilman según pinte la ocasión. ¿Cuándo la Iglesia será benevolente con los diversos?­
Nedich tiene un pie sobre la picaresca y el otro encima del realismo mágico. Hilvana la novela como si estuviera engarzando cuentos independientes. El artificio funciona casi siempre bien. La destreza narrativa y el detalle costumbrista permiten que la obra sea, más que leída, devorada.
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Guillermo Belcore

CALIFICACIÓN: Bueno

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.

PD: Ya está en las mesas de saldos. Ideal para llevarlo de vacaciones.

martes, 22 de enero de 2008

Arte Menor

Betina González­
Clarín-Alfaguara. Novela de 181 páginas­

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¿Quién es en realidad nuestro padre? Semejante incógnita merece examen y engendra una buena cantidad de obras literarias. Betina González (Buenos Aires, 1972) recogió el guante y ganó el Premio Clarín de Novela 2006.­
La trama ha sido muy bien resumida por Belgrano Rawson (uno de los jurados) en esta frase: una inteligente travesía detectivesca. Fabio Gemelli fue un escultor fracasado, esposo infiel y padre deleznable. Murió tras ser atropellado en la Avenida del Libertador; acaso la distracción fue deliberada. Su hija Claudia se reencuentra con una de sus feas esculturas (una mujer desnuda con manzanas como bubas) en casa de una dama. La chica induce a recordar a la ex bailarina del Teatro Colón; luego rastrea a otras amantes de papá. Se obsesiona por reconstruir la verdadera identidad de un patético perdedor, cuyo difuso recuerdo incluye hasta haberla abandonado en un cumpleaños.­
Quizás, la única gran virtud de Arte Menor es lo que los anglosajones denominan readingness. El texto se deja leer, se disfruta, el lector avanza sin tropiezos hacia el final. González es de la estirpe de los narradores que sabe que los complicados deben ser los protagonistas, no la prosa. Contribuye a ello, claro, la falta de ambición de la autora: no hay digresiones y hasta se desaprovecha algún personaje lateral (El Tucumano). También salen al paso algunas cacofonías (``formas prescriptas por la discreta hipocresía''), cierta propensión al kitsch y una poética demasiado torpe (``parapetado detrás de los ravioles del domingo'', ``Mario los seguía, redundante como un libro de secundaria''). El volumen no se priva incluso de la falta de ortograf¡a (“orquillas''). Da la impresión de que hubo premura para la entrega; tal vez a la novela le haya faltado una última lustrada.­

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Guillermo Belcore­
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CALIFICACION: Regular­

­PD: Ya podés conseguirlo de oferta en las librerías porteñas. Lo vi en Primera Junta y en la calle Corrientes.

lunes, 21 de enero de 2008

Enemigos


Por Ernesto Tenembaum­
Norma. Ensayo de 334 páginas­
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Viven expatriados en Estados Unidos, aunque viajan por todo el mundo. Hablan entre sí en inglés, están aislados del drama cotidiano, son adictos al trabajo, ambiciosos y arrogantes. Dicen que buscan que los países logren crecimiento de calidad, aunque admiten que a menudo resultan títeres de las grandes potencias. Los detestan por doquier. Son los 900 economistas del Fondo Monetario. ¿Sirven para algo o son una plaga bíblica? ¿Cuál fue su responsabilidad en el descalabro argentino?­
Este libro penetrante interroga al argentino que más alto llegó en la jerarquía del FMI. Claudio Loser fue entre 1994 y 2002, director del Departamento Hemisferio Occidental, que hoy ocupa el hierático Anoop Singh. En un diálogo -vía e-mail- revisa las políticas de Menem, De la Rúa y Duhalde con un periodista persuadido de la maldad intrínseca de Wall Street. La convertibilidad, los ajustes, el blindaje, el riesgo país, la salud mental de Cavallo, la devaluación y la pesificación asimétrica comparecen en el banquillo de los acusados.­
La mega-entrevista es francamente entretenida. Loser resulta convincente, aguijoneado por un hábil entrevistador que se exhibe demasiado. Ernesto Tenembaum peca de idealismo utópico (¿Carambia, cómo el FMI va a tratar con Pinochet?) y a menudo generaliza (el gobierno de Menem fue una cueva de ladrones). No obstante, ha hilvanado un texto ágil, original y valiosísimo, pues consiguió un testimonio de la primera l¡nea de batalla.­
Algo exasperado por el martilleo sobre la responsabilidad de los extranjeros, Loser recuerda al periodista que nuestra clase dirigente es miserable. ``Créame Ernesto no es agradable ver la Argentina desde afuera'', sentencia la frase más patética del libro.

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Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.


CALIFICACIÓN: Bueno

PD: Ubicalo entre los cuatro o cinco libros fundamentales sobre el colapso de la convertibilidad.

Viaje al final de la noche


Louis-Ferdinand Celine­
Edhasa. Novela de 573 líneas­
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El sello Edhasa prosigue la espléndida faena de reimprimir textos decisivos del siglo XX. Es el turno de una joya salvaje y pintada a lo Van Gogh, que ha inspirado desde 1932 a una legión de rebeldes e inadaptados. Viaje al fin de la noche ha sido elogiada como obra maestra de la literatura francesa, pero también se la tacha de novela repugnante.­
Es la historia tremebunda de Ferdinand Badarmú, un nihilista lo bastante práctico como para ser un cobarde, al que asquea la angustiosa futilidad del hombre corriente, que intenta superar la abominación de ser pobre y busca esa quimera que se encuentra al final de nuestra oscuridad. Con una mueca sardónica, recorre las trincheras de la Primera Guerra Mundial, el Africa colonial, el hormiguero estadounidense y la Francia profunda. La degradación es su compañera. El escenario, la contracara del universo de Proust: una galería de odios feroces y de gente unida a la tierra por apetitos rudos, monstruosos y precisos.­
El médico Louis-Ferdinand Celine (Destouches fue su verdadero apellido, 1896-1961) ha sido el arquetipo del autor maldito. Corroboró que un canalla puede ser un gran artista. Sus compatriotas lo despreciaron por antisemita, machista y por haber abrazado al invasor nazi. Pero ha ingresado al Parnaso por su increíble verbalización del monólogo interior, su estilo telegráfico (petite musique) y su prodigalidad para ridiculizar la normalidad burguesa.­
Valga una advertencia: esta prosa narrada a borbotones no es para todos. No se ahorran crudezas, no hay un desahogo sentimental ni optimismo, aunque sobrevive el humor corrosivo. Aquél que no soporte mirar a los ojos a la miseria humana, es mejor que no se acerque. El lector de ánimo templado, en cambio, vivirá una experiencia inolvidable.­

Guillermo Belcore­
­
Publicado en el suplemento cultural del diario la Prensa.

CALIFICACION: Excelente­
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­PD: CITAS de Celine­

a ``Cuando se carece de imaginación, morir es cosa de nada; cuando se tiene, morir es cosa seria''.­
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a ``Perdemos la mayor parte de la juventud a fuerza de torpezas''.­

­a ``Los argentinos ya no existen''.­
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a ``Tal vez lo que más se necesite para salir de un apuro en la vida sea el miedo''.­
­
a ``todo se paga''­
­
a ``el domingo por la noche todos los suspiros, las emociones, las impaciencias se desmadran''.­
­
a ``la gente se venga de los favores que les haces''­
­
a ``eres viejo cuando empiezas a amar tu desgracia''.­
­
a ``todos los pensamientos conducen a la muerte''­
­
a ``Hay que asegurarse un papel favorable que proporcione emoción. Mientras seas capaz de desempeñarlo tendrás la felicidad asegurada''.­
­
a ``nada es mas grave que la convicción exagerada''.­
­
a ``¡Felices aquellos que tienen bastante con el burdel!''­
­
a ``La razón es un vicio que asesina la diversión''­


­a ``El hombre es podredumbre en suspenso.''­

¿Qué significa hoy ser de izquierda?

Por Fernando Iglesias­
Sudamericana – Ensayo de 250 líneas­
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El rojo pálido es un color agradable. Este libro demuestra que resulta posible reconciliar a izquierda con el fenómeno de la globalización. ``La emergencia de la sociedad mundial debería percibirse como una oportunidad y no ya como una amenaza o una condena'', sentencia un pensador original, moderno y sofisticado.­
Fernando Iglesias es periodista, voluntario de varias ONG, profesor en la Universidad de Lomas de Zamora y un sólido teórico. Sus ideas son similares a las de Juan José Sebreli. Propone volver al socialismo antes de Lenin. Apoyado en el trípode ``Modernidad, derechos humanos e igualdad'', abomina del nacionalismo, el Che Guevara, la viveza criolla, el coro antimenemista y la coalición de quejosos que cortan calles. Reivindica a Alberdi, Blumberg y el capitalismo; nada valioso se construye rápidamente, es su magnifica consigna.­
Editorial Sudamericana recopiló ensayos penetrantes de Iglesias que van desde el desafío que da título a la obra hasta el 11-S, Maradona, la transversalidad y el tango. El estilo es elegante y con un singular talento para la metáfora esclarecedora. La tesis primordial es que la caída del Muro de Berlín marcó el comienzo de la Era de la Globalización. Los conservadores han sabido leer los tiempos y el proceso que desgarra a la humanidad se desarrolla según sus premisas. Resulta urgente definir un pensamiento alternativo que configure instituciones de alcance global para sujetar el mercado planetario a la lógica de la representatividad democrática. Edifiquemos la República de la Tierra, una verdadera ciudadanía mundial según el modelo francés, nos propone Iglesias.­
Vale la pena escucharlo. Quién lo diría, bien mirado Fidel Castro está a la derecha de López Murphy.­

Guillermo Belcore­
­
CALIFICACION: Bueno­

­­PD: Luego de esta obra publicada en 2005, Iglesias escribió Kirchner y yo. Un título tan vanidoso me disuadió de leerlo.

domingo, 20 de enero de 2008

Escritos sobre literatura argentina

Por Beatriz Sarlo­
Siglo Veintiuno Editores - Ensayo de 486 páginas­
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Quien ame la literatura argentina, adorará este libro. Reúne escritos de Beatriz Sarlo, una voz respetada y criteriosa, que van desde Sarmiento a Sergio Chejfec. Hay trabajos breves y límpidos -como el de Victoria Ocampo- que redondean una prodigiosa exhibición de estilo. Otros, caso el de Payro o el Gálvez, son tan minuciosos como la lluvia invernal.­

Sarlo, con toda seguridad, no comparte una convicción de esta columna: la crítica es más que nada un relato de nuestra experiencia de lectura, sea gozosa o no. Ella nunca juega a los dados, aunque la selección de autores revela una veta pasional. Su talento se despliega majestuoso al desmenuzar los conflictos entre capillas literarias, las estrategias y públicos, los programas estéticos, las configuraciones ideológicas. El acento recae en lo social, lo contextual, lo ajeno al núcleo misterioso del arte. No es enemiga de las afirmaciones categóricas. Aborda las técnicas narrativas como si se tratasen de un motor que puede ser desmontado pieza por pieza. Resulta muy seductora su interpretación de César Aira y la forma en que despelleja cierta obrita de Alejandro López. Abruma, en cambio, cuando destila a Jorge Luis Borges en el alambique nebuloso de teóricos franceses o rusos. Como buena académica, Sarlo inflige al lector con toda impunidad vocablos espantosos como ideologema o cronotopo

Juan Ortiz, Martínez Estrada, Lugones, Arlt, Puig también se exponen a una mirada inteligente y nunca elemental. Agota casi el análisis de Rayuela, de Cortazar. Entroniza a Saer como escritor perfecto. Resulta chocante, empero, que se ignore a Antonio Di Benedetto, acaso el mejor después de Borges. El atento examen de Sarlo a los autores de hoy refirma que la Argentina sufre de indigencia creativa. Cunde el populismo postmoderno.­

Guillermo Belcore­

­CALIFICACIÓN: Muy bueno.

La nostalgia de la casa de Dios

Por Héctor Bianciotti­
Tusquets. Novela de 130 páginas­
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Héctor Bianciotti nació en la provincia de Córdoba en 1930. Se afincó en Europa en la década del cincuenta. Desde hace más de veinte años escribe sólo en francés. Un galardón corrobora la excelencia de su obra: en 1996 se convirtió en miembro de la exclusiva Academia Francesa, el primero de origen hispano. Desde Par¡s, pues, nos llega con varios años de demora esta nouvelle.­
El narrador es un pianista brillante que evoca la tortuosa relación con su padre, músico también aunque mediocre. Ninguna caricia y los encuentros son esporádicos, pero uno y otro están unidos en una calma absoluta y estable hasta la temprana desaparición del progenitor. Justamente, la muerte es una presencia constante en el libro. El genio no conoció a su madre y ha forjado una relación de amor y odio con su nodriza Lucienne, reina del chismorreo. Las aves y la voz humana lo maravillan. Dios lo inquieta. Madame Detrez lo elige como confesor involuntario. Su maestro, don Savine, le enseña a curarse las heridas. Hace del teclado su morada, su nido, su cielo de placer al alcance de la mano para vivir allí, para llenar la soledad. ``Somos pensamiento dislocado, pero la música nos salva'', es la premisa.­
Hay en Bianciotti una fatigada nostalgia. La trama es impresionista, se urde a base de perspectivas, tintes, tonalidades. El ritmo es moroso, a tal punto que induce a la desconcentración o al tedio. Si bien se intenta que las ideas ocupen un lugar esencial, casi nunca redondean la sabiduría que deslumbra. Se postula extrañamente que ``el amor no tiene mucho que ver con el ser amado''. Lo que no cabe discutir es la calidad de la prosa, tallada con palabras suntuosas, reflexivas, cargadas.­

Guillermo Belcore­
­
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa.

CALIFICACIÓN: Regular.

PD: ¡Que desilusión!

La hija de Kheops

Por Alberto Laiseca­
Tusquets. Novela de 313 páginas.­
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Mucho antes de El Código Da Vinci y de la obsesión editorial por la novela histórica, Alberto Laiseca (Rosario, 1941) escribió este libro. Data de 1989 y está bien que se reimprima. Es una obra rara y divertida, tallada en clave paródica por un autor de culto. Quién sino este gigante con bigotazos a lo Nietzsche podría imaginar la cómica omnipresencia en el Egipto antiguo de los mosquitos, que se deslizaban por el aire como "un estado de gracia a la inversa''.­
Laiseca nos conduce en alfombra mágica y sobre los hombros de Heródoto al reinado de Kheops. Aún no había llegado la etiqueta petrificante de dinastías posteriores. El precepto que regía la época era "apártate de la locura, si la tienes, de no gozar''. Inquieto por una pesadilla, el faraón consulta a su astrólogo Cetes, un sabio, el de los horóscopos infalibles. Se decide la construcción de la Gran Pirámide, perfecta en sus magnitudes sagradas y su acabado, piedra filosofal de un pueblo milenario. Mientras ella exista, existirá Egipto. Se la encarga al escultor Tofis, arquitecto de la vieja escuela, maestro legendario, compinche de Cetes pero medio loco por culpa de los mosquitos.­
La prosa está trabajada con destreza de artesano del Nilo. Cuando Laiseca se entromete en papel de historiador, el resultado es desopilante. Hay diálogos filosóficos -sobre el tiempo en los antiguos, por ejemplo- pero con una sabiduría atorrante. Colorean la trama hilachas de erotismo sin freno o pornografía cerebral. Se tiene la impresión, siempre, de que los personajes son de carne y hueso.­
La hija (y amante) de Kheops es Hentsen, otra ninfómana. Laiseca hace una relectura gloriosa de esta prostituta por sagrada necesidad. La conclusión es que el monoteísmo semítico nos ha empobrecido la vida.­

Guillermo Belcore­
­
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa.

CALIFICACIÓN: Bueno

sábado, 19 de enero de 2008

Tras la huella de Cristo

Por Kathy Reichs
Del Nuevo Extremo. Novela de 362 páginas

La señora Kathy Reichs es una afamada antropóloga forense. Su trabajo consiste en restablecer la identidad borrada de un cadáver o un esqueleto. Es funcionaria de Carolina del Norte y de la provincia de Quebec en Canadá. Naciones Unidas la ha convocado como testigo experta en los juicios a los carniceros de Ruanda y los
Balcanes. Le ha quedado tiempo para crear un personaje de ficción que es su alter ego. Temperance Brennan protagonizó varias novelas y relumbra ahora en una serie de la Fox, bautizada justamente Bones
(huesos).
El último libro de Reichs pisotea el mismo terreno que
El Código Da Vinci. Se plantea, por enésima vez, un explosivo secreto histórico capaz de hacer tambalear los cimientos de la cristiandad. La doctora, por lo visto, no ha querido desaprovechar el filón. El problema es que su prosa es tan rústica que a su lado Dan Brown parece García Márquez. El lector deberá lidiar con capítulos mal construidos (cortan una conversación por la mitad), diálogos insulsos y un patético intento de remedar a los grandes de la novela negra. Empero, lo que en Chandler era encanto, aquí es un mal gusto que se ejemplifica en la siguiente estrofa: ‘‘la voz era tan tensa como un amarre del Queen Mary’’.
Fiel a una de las premisas de la cultura de masas, la trama puede encerrarse en una frase: ¿Qué pasaría si son hallados los huesos de Jesucristo? El supuesto gatilla muertes misteriosas, una conjura en torno a la épica Masada y una febril cacería arqueológica en Israel. La intriga está bastante bien dosificada y el libro cumple con otro mandato de la literatura de molde: enseñarle algo al lector.
Keich se ha ufanado de irritar con esta obra a los extremistas cristianos, judíos y musulmanes. Triste logro para quien no puede jactarse de una escritura brillante.
Guillermo Belcore

CALIFICACION: Malo

PD: Mi amigo Sergio Crivelli lo tacharía de literatura de supermercado.

Días Cruciales

Por Michael Cunningham
Norma. Novela de 388 páginas

Michael Cunningham (Cincinatti, 1955) ganó el Pulitzer en 1999 por Las horas, un obra muy elogiada por la crítica y llevada al cine por Stephen Daldry, con Nicole Kidman como Virginia Woolf. Siete años después escribió este libro. No es estrictamente una novela convencional; es un tríptico experimental que con elegancia vincula los relatos entre sí. Es también un texto raro que va de menos a más. Hasta la página ciento cincuenta, aproximadamente, uno sospecha que no está a la altura de la fama del autor. Pero de pronto se disipa el tedio, las piezas encajan y el lector descubre que tiene en sus manos una gema imperfecta pero exquisita que no puede abandonar por la mitad. Al final, el conjunto reluce más que la suma de las partes.
Dos presencias espirituales articulan la trama: Walt Whitman y la ciudad de Nueva York. La primera historia (En la máquina) está ambientada a finales del siglo XIX. Es un cuento largo de miseria y fantasmas pero a lo Henry James, puede o no tener una explicación sobrenatural. Arropada con la actual mortaja de paranoia, La cruzada de los niños narra la aparición e una secta que usa niños bomba ara forzar un retorno a la edad pastoril. En el último trecho (Como la belleza) bulle la ciencia ficción. Viajamos al futuro. Nueva York es un parque temático donde turistas pagan por emociones lúbricas.
Tres personajes se repiten. Catherine (o Cat o Catareen) es sucesivamente una costurera perturbada por la muerte de su novio; una eficaz psicóloga de ébano; y una alienígena con forma de lagarto que huye de un destino servil. Simón es un espectro que retorna; un adinerado de Wall Street y un androide que se atreve a revelarse. Finalmente, tenemos al niño Lucas o Luke: explotado en una fábrica; un terrorista sin conciencia, y un deforme inteligentísimo.


Guillermo Belcore

PD: Bueno

Queridos enemigos

Por Ema Cibotti
Aguilar. Ensayo de 220 páginas

Hoy, la revisión del pasado nacional es abordada por dos especies de autores. Por un lado, los historiadores. Son profesionales minuciosos, que leen los datos con criterio de época, atentos a las ideas que circulaban y a la delicada trama de intereses políticos, económicos y sociales. Pintan su producción con una infinita
gama de colores. Al otro bando podríamos llamarlos los historiantes, si es que se admite el neologismo. Esta gente, -preocupada por ser patriótica, mediática o simplemente filistea- entiende que la Historia es una plastilina que puede ser modelada según las demandas de la militancia actual. No desdeñan el anacronismo y sólo trabajan en blanco y negro. Por alguna razón, se convierten
en best-seller. Sin duda alguna, Queridos enemigos pertenece al primer lote, aquél con que se honran las bibliotecas perdurables.

La señora Ema Cibotti demuestra que la anglofobia, hoy tan natural como el aire que respiramos, es una confusión futbolística sin raíces profundas. La relación con Inglaterra se articuló -más allá de la ocupación de las Malvinas- en una sociedad beneficiosa para ambas partes. La pérfida Albion maquinando el ‘divide y vencerás’ es un mito. El revisionismo a lo Irazusta constituye un error sin atenuantes, una artimaña que saca hechos de contexto y valora la tierra por encima de la gente.
Si algo puede reprocharse a Cibotti es la falta de ambición. A este recorrido por más de dos siglos de la Patria le sobra sabiduría y le faltan trescientas páginas. Lástima, hubiese sido la contracara perfecta de cierta obra famosa de Raúl Scalabrini Ortiz. La profesora nos ilustra sobre el verdadero Bernardino Rivadavia o la imposibilidad de conservar Montevideo, pero al parecer, ha deseado hilvanar un ensayo funcional a la Edad de la pereza.

Guillermo Belcore

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.

CALIFICACION: Bueno

Un nuevo paradigma

Por Alain Touraine
Paidós. Ensayo de 271 páginas

Alain Touraine es un pensador esencial. Entre tantas cosas, nos enseñó que Marx estaba equivocado: el movimiento social —no la resentida clase— es el motor del progreso.
Ahora, se ofrece como heraldo de una nueva era. El ser cultural está irrumpiendo en la historia. Touraine anuncia la aniquilación de lo que llamamos sociedad. Por encima de ella, la globalización descompone viejas categorías, como los partidos, sindicatos, burguesía nacional. Ante nuestros ojos se desvanece la civilización del trabajo. El segundo brazo de la tenaza es el individualismo exacerbado y la obsesión por la identidad. Todos nos desocializamos. En el vacío se infiltran la violencia, el miedo y la muerte, nos advierte el alma mater de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales.
¿Qué surge entre las ruinas? ¿En qué cifra Touraine su esperanza, inspirado en el estudio del agente de Giddens y las teorías comunicativas de Habermas? En el sujeto. Es decir, en un hombre —y, por distintas razones, sobre todo en una mujer— capaz de adquirir y manifestar una conciencia autofundamentada. Tras la muerte de Dios y ahora de la sociedad, la modernidad se encarna en la persona. ‘‘No hay más sujeto que en rebeldía’’, sentencia el filósofo. La libertad creadora de cada uno es el bien supremo. La energía proviene ahora del choque de culturas.
Torpe resuena aquí el visceral desdén —tan típico de un francés— que Touraine manifiesta hacia Estados Unidos. Hay cierta propensión, además, a universalizar las encrucijadas de París. Los argentinos, obviamente, tenemos otra agenda. Pero el ensayo nos obsequia párrafos esclarecedores, peñascos que se alzan sobre un marejada apocalíptica que como tal resulta poco convincente.


Guillermo Belcore

PD: Bueno

viernes, 18 de enero de 2008

La montaña mágica

Por Thomas Mann­
Edhasa - Novela de 933 páginas­

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Un clásico es un libro que tiene algo que decir a cada generación. La montaña mágica resulta un caso ejemplar, porque, entre otras virtudes, ha atrapado entre sus páginas todas las ideas que confundieron el siglo XX. En términos borgeanos, el largo tiempo ha decidido leer la novela cumbre de Thomas Mann como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término.­
El sello Edhasa la reimprime, en coincidencia con el quincuagésimo aniversario de la muerte del autor. Mann empezó a escribirla en 1911 y la concluyó, exhausto, en 1923. Su idea primitiva había sido un contrapunto a La muerte en Venecia, pero se le fue de las manos hasta engendrar la más ambiciosa sinfonía del pensamiento. Lo apremiaba testimoniar cómo la civilizada Europa había marchado con una copa de champagne en la mano hacia las fauces de la guerra mundial.­
La copiosa trama transcurre en una exquisita clínica en Davos, donde arriba el ingeniero Hans Castorp, con su primo, la esperanza del ejército prusiano. Dos pedagogos se disputarán sus almas: el entrañable Ludovico Setembrini, volteriano y heraldo de la bienaventurada república universal; y el jesuita Leo Naphta, escolástico que añora la cosmópolis jerarquizada del Medioevo. Castorp se enamora de Madame Chauchat, como lo hacen las personas sobrias y rígidas que abominan del tuteo. Durante siete años, alternan personajes espléndidos hasta que una noticia llega envuelta en azufre a las montañas suizas.­
La editorial proclama que ``la nueva versión hace más claro el lenguaje decimonónico''. Al parecer, este siglo tan perezoso ya no se permite una densidad abismal. Sugerimos abordarlo con paciencia. El dios de la gran literatura recompensa el coraje y la dedicación.­

Guillermo Belcore­
­
CALIFICACION: Excelente­

­PD: Llegar a esta novela cumbre y poder disfrutarla es un acto consagratorio. Significa que usted se ha transformado un buen lector.­

Historias Argentinas. De la Conquista al Proceso.

Por Pacho O'Donnell­
Sudamericana. Ensayo de 343 páginas.­
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A causa de tantas frustraciones, el revisionismo nacional y popular se ha convertido en la corriente más pingüe de nuestra historiografía. La mayoría de los medios de comunicación, catedráticos y dirigentes repiten convencidos, por ejemplo, que Rivadavia fue un precedente de Martínez de Hoz. La izquierda populista ha ganado la batalla cultural; el liberalismo no atrae sino a unos pocos excéntricos. Este ensayo, por consiguiente, no tiene una pizca de originalidad.­
Da la impresión, además, que Pacho O'Donnell ha deseado emular a Eduardo Galeano. Nos ofrece la versión siglo XXI de Las venas abiertas de América latina con el formato de la trilogía Memorias del Fuego. Es decir, textos sucintos y concluyentes sobre episodios o personajes puntuales; ideal para el lector con prisas. Más de quinientos años a vuelo de pájaro. El contenido es en buena parte un sancochado de otros autores. Desfilan a sus anchas todos los tics progresistas y teorías conspirativas: la leyenda negra de España, el mito del buen salvaje, el feminismo, la pérfida Albión, la reivindicación de Rosas, la Argentina de la generación del ochenta no era próspera, la década infame, liberación o dependencia, el entorno de Perón.­
Los antiguos han descubierto que no hay libro tan malo que no contenga algo bueno. La prosa de O'Donnell es francamente amena y los textos de historia, en cierta manera, siempre resultan instructivos. Nunca será inoportuno exaltar a Belgrano, Güemes, San Martín o a algún héroe ignoto.­
En síntesis, Historias argentinas halaga el gusto corriente del público y de seguro, complacerá a la Kasa Rosada. Thomas
Mann sentenció que sólo lo exhaustivo es interesante. Este ensayo le hubiera fastidiado.­

Guillermo Belcore­
­
CALIFICACION: Regular­

Henry Miller, su mujer y yo

Por Anaïs Nin­
Emecé. 308 páginas­
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Un equívoco confundió el siglo XX: la libertad espiritual es libertad sexual. Hoy, ya desengañados, es menester preguntarse si Anaïs Nin -estandarte desde los sesenta del feminismo y la exaltación de la carne- tiene algo que ofrecer a esta década cínica. Planteado de otro modo, ¿la lírica erótica bien narrada es suficiente para volver a un libro interesante?­
Emecé reimprimió parte de los diarios de Nin, escritos entre octubre de 1931 y octubre de 1932, cuando vivía en las afueras de París, mimada por su esposo, un banquero gris. Pero Anaïs, vivía también bajo la sombra terrible de Rimbaud, convencida de que ``los escritores le hacen el amor a lo que sea'' (años después hasta practicaría el incesto). El texto se concentra en la relación volcánica con Henry Miller y su esposa June Mansfield. Nunca fue tan fogosa, asegura en el prólogo Robert Pole, el albacea.­
El libro inspiró en 1990 un film de Phillip Kaufmann (Henry and June), en el que sólo Uma Thurman fue memorable. No se trata de pornografía, sino más bien de una retahila de migajas eróticas practicadas por un intelecto amoral en perpetua sensación de ahogo. Hay una agradable intención filosófica que se esmalta con sentencias del tipo: ``amar a un solo hombre o mujer es encerrarse''. O mejor: ``la vulgaridad proporciona el placer de profanar''. El estilo impresiona por su claridad y concisión, si bien tanto detallismo termina aburriendo.­
La trama, con su aire de artificiosidad decadente, puede ser leída como un novela, pues los personajes evolucionan. Pero en conjunto transmite la impresión de ser -más que un diario- la parodia del diario de una obsesa por las emociones auténticas. Después de maravillosas décadas de rock, una escritora libertina no asombra ni a una tía abuela.­

Guillermo Belcore­

­CALIFICACION: Regular­

jueves, 17 de enero de 2008

Kafka en la orilla

Haruki Murakami­
Tusquets. Novela de 584 páginas­
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Haruki Murakami es el escritor japonés vivo más reverenciado en Occidente. Se lo menciona una y otra vez como candidato al Nobel y el Village Voice lo definió como el mejor narrador vivo. Ha hilvanado, cuanto menos, tres novelas imperdibles. Esta es una de ellas.­
Es evidente que la obra maestra de Salinger (El guardián en el centeno) inspira este libro maravilloso, cuyo publicación en Japón en 2002 fue un verdadero fenómeno de masas. Es la historia de Kafka Tamura y su búsqueda atolondrada de una conciencia más clara. A los quince años se fuga de su hogar e intenta convertirse en el auténtico chico más fuerte del mundo. La maldición de Edipo lo persigue, pero su doble lo aconseja. En paralelo, conocemos al encantador Nakata. Un trauma infantil lo convirtió en tonto de por vida, mas obtuvo a cambio serenidad y el poder de conversar con los gatos y de hacer llover peces o sanguijuelas. Fatalmente, ambos destinos convergen.­
Kafka en la orilla comercia con la cultura pop, el arte clásico y la más encumbrada filosof¡a. Una vida sin revelaciones no es una vida, nos alumbra. En nuestra existencia, todo es una metáfora, resalta. Hay personajes inolvidables, como el bibliotecario Oshima, de incierta sexualidad, o la prostituta que cita a Hegel. El texto está esmaltado con símbolos, al punto que sus editores crearon un website para ayudar a comprender significados oscuros.
Así como los ríos se mezclan con el agua de mar, realidad y fantasía se funden en la trama. Nos deslumbran prodigios, distorsiones temporales, entes metafísicos, una visita al limbo. Está bien, todos vivimos dentro de un sueño. En todo caso, queda claro que el realismo mágico tiene aún mucho que aportar a la literatura de calidad
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Guillermo Belcore­
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Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.­
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CALIFICACION: Muy bueno­

PD: Sin duda, una de las mejores novelas de 2006.

miércoles, 16 de enero de 2008

Jesús y Yahvé. Los nombres divinos

Harold Bloom­
Taurus. Ensayo de 242 páginas­
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Está probado que Harold Bloom (Nueva York, 1930) ama escandalizar. En El canon occidental nos enseñó qué leer, pero también a abominar de la Escuela del resentimiento. Ahora, al final de su camino, pisa en terreno minado. Postula que no existe la tradición judeocristiana. Las dos historias, los dos dioses, e incluso las dos Biblias son irreconciliables. El cristianismo es básicamente politeísta; la Santísima Trinidad es una ardid para ocultarlo. El evangelista Juan fue un antisemita terrible. San Pablo, un agitador, un chalado obsesivo, un polemista delirante. Define a Cristo como la hiperbólica expansión del acto de usurpar a su amado Padre, tal como hizo Zeus con Cronos. Adorar a esa invención greocorromana sería como rendirle culto a Hamlet o Don Quijote.­
Con esa materia volcánica, el insigne crítico esculpió Los nombres divinos. Finge que se trata de un mero comentario de libros, pero no es verdad. Es dinamita teológica. Como judío gnóstico, Bloom no oculta sus predilecciones. Por ejemplo, al degradar a Jesús -con una pizca de malicia- enfrentándolo al rabino Hillel.­
Una lente implacable se centra pues en tres figuras: ``una persona más o menos histórica, Jeshúa de Nazaret; un Dios teológico, Jesucristo; y Yahvé una divinidad humana, demasiado humana''. Polémicas al margen, el amante de lo sublime se irá de aquí deleitado. Abordar a Bloom -como a Borges o Ecco- implica sumergirse en una desbordante biblioteca.­
La lectura, además, exige sostener en el regazo una Biblia para verificar si la afirmación tal se trata de una sutileza o de un disparate. Usted, entonces, podrá descubrir o reencontrarse con la maravillosa Epístola de Santiago donde -Bloom dixit- aparece relumbrante el verdadero espíritu del Galileo.­
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Guillermo Belcore­
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Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.

CALIFICACION: Bueno