lunes, 29 de diciembre de 2025

La alternativa del diablo

 


Hay un hecho que la legión de admiradores del zar Vladimir I (por buenas o malas razones) ha elegido ignorar: la vigencia del nacionalismo ucraniano, una fuerza espiritual que desde hace siglos no acepta la tutela de Moscú. Una novela profética (un clásico de la intriga política) ha reivindicado esa fuerza. Frederick Forsyth entregó La alternativa del diablo a la imprenta en 1979. Mucha agua corrió bajo el puente, pero el thriller aún se lee con provecho y placer. Sorprende su capacidad de predicción.


Recomendamos aquí, pues, una historia atrapante de la guerra fría. En sus casi quinientas páginas, Forsyth narra la laboriosa actividad de las autoridades de Estados Unidos e Inglaterra -y de un bando del Kremlin- para evitar la Tercera Guerra Mundial. Es un trabajo desalmado. “El diablo nunca te ofrece una salida, te ofrece dos formas de arder”, se sabe.


El inglés Fortsyh (1938 Kent - 2025 Buckinghamshire) imaginó que la Unión Soviética desemboca a principios de los años ochenta en un dilema similar al de Japón en 1940. Una desastrosa cosecha de cereales obliga al Imperio del Mal a pedir a Estados Unidos la venta de 55 millones de toneladas de granos. Naturalmente, los halcones de la Casa Blanca exigen a cambio concesiones, especialmente en el terreno del desarme. Pero sin exagerar. Un precavido recuerda que, durante la Segunda Guerra Mundial, el embargo estadounidense de petróleo fue la causa de la caída en Tokio de la facción moderada de Konoya. El ascenso del general Tojo condujo a Pearl Harbor.


La crisis internacional hubiera sido conjurada si no hubieran entrado en acción un puñado de nacionalistas ucranianos que logran descargar un abrumador golpe contra el aparato estatal soviético. No obstante, necesitan darlo a conocer al mundo de una manera convincente. Secuestran así a un superpetrólero noruego y amenazan con arruinar el Canal de la Mancha con un tsunami de crudo si no se facilita la llegada a Israel de dos miembros de la Liga de Defensa Judía de Kiev. Ellos se encargarán, en conferencia de prensa, de revelar la proeza de los disidentes. Aunque suene raro, Washington y Londres deberán evitarlo pues la humillación beneficiaría a la camarilla belicosa del Kremlin en desmedro de los que prefieren la paz. Como en 1939, Occidente no está preparado para una guerra contra el totalitarismo. Llegamos así a la alternativa del diablo. Moral de los principios vs. moral de la responsabilidad, expresado en términos weberianos.


Las obras de Forsyth enfatizan el poder de los individuos para cambiar el mundo y la historia, destaca la Enciclopedia Británica. El literato ha sido elogiado por su realismo y precisión técnica. Dios y el diablo están en los detalles, dice un viejo adagio. Aquí hay una admirable atención al pormenor, ya sea el funcionamiento del Politburó, el espionaje con satélites o los platillos que sirven restaurantes célebres.


También sobresale la novela por su cuidada arquitectura. Convergen con elegancia cuatro líneas argumentales: a) el desastre agrícola en la URSS; b) el atentado en Kiev; c) la presencia de un topo en el Kremlin (manejado por el servicio de inteligencia británico); d) el secuestro de un buque de un millón de un toneladas. El ritmo es trepidante: un torbellino de actividad. La prosa, funcional, delata que Forsyth proviene del periodismo. No hay densidades estilísticas o psicológicas.


CLARIVIDENCIA

“Un día, tal vez no muy lejano, el imperio ruso empezará a resquebrajarse", escribió Forsyth seis años antes de la llegada de Mijail Gorbachov. Sus antenas captaron no sólo la maldad intrínseca del marxismo cuartelero, sino también su incompetencia, los “grados de corrupción burocrática endémica”, rasgo que la URSS compartió con los populismos tercermundistas, como el peronismo. Aquél era un imperio putrefacto con un talón de Aquiles: la cuestión de las nacionalidades.


Tenía el escritor información de primera mano, hay que decirlo. “El realismo de sus obras generó especulaciones sobre la posible colaboración de Forsyth con el MI6, la agencia de inteligencia británica. En 2015, poco antes de la publicación de su autobiografía, The Outsider: My Life in Intrigue, Forsyth confirmó los rumores. Afirmó que su vínculo con el MI6 comenzó durante la guerra de Biafra y se prolongó durante más de dos décadas”, escribió la Encyclopædia Britannica.


Este narrador clarividente también percibió que aún arden las brasas del nacionalismo ucraniano, como destacamos más arriba. En 2022, millones de ciudadanos aceptaron empuñar las armas en defensa de la tierra natal cuando el oso ruso cruzó las fronteras para apoderarse de más de 600.000 kilómetros cuadrados. Grave error de calculo de Vladimir Putin: pensó que sus esbirros iban a ser recibidos como liberadores en Kiev o Jarkiv.


Forsyth repudia sin ambages la rusificación eterna de los confines: “Qué clase de patriotismo es ése, que sólo puede subsistir destruyendo el amor de otros pueblos por la Patria”.

Guillermo Belcore


Calificación: Bueno

martes, 23 de diciembre de 2025

La fila de la medianoche


Por Lee Child

Novela policial

Blatt & Ríos. 427 páginas


 Algún día se escribirá la Gran Novela Estadounidense sobre esa epidemia de proporciones bíblicas que se abatió en el siglo XXI sobre el territorio de la libertad. En 2023, casi 80.000 ciudadanos de EE.UU. murieron por sobredosis y efectos colaterales del consumo de opiáceos. Una plaga provocada tanto por hampones como por la respetable industria farmacéutica, el buen doctor de la familia y ese imperativo funesto de la cultura contemporánea que nos urge a vivir con dolor cero. Millones de hombres y mujeres comunes se volvieron adictos. Puede que la novela la escriban Jonathan Frazen, Don Winslow o James Ellroy. Hasta que llegue ese día, nos conformamos con magnifícas aproximaciones al drama. Como una que compuso el inglés Lee Child (Coventry 1954). Aquí venimos a recomendarla

Child entregó a la imprenta La fila de la medianoche (The Midnight Line) en 2017. Es el tomo número veintidós de la saga Jack Reacher, el implacable policía militar (en situación de retiro) que recorre Estados Unidos resolviendo entuertos. Tiene la capacidad deductiva de Sherlock Holmes y la fuerza de Hércules. No mide dos metros, pero casi. Sus manos tienen “el tamaño de un pavo de Acción de Gracias”. Sus nudillos parecen nueces. Matar a los malos no le causa problemas de conciencia.

Reacher no puede permanecer mucho tiempo en el mismo lugar. Algún psicólogo del cuerpo de veteranos de guerra alguna vez le dará nombre a la compulsión, reconoce. Pero el prefiere llamarla “libertad”. Una de sus reglas es, allí donde el destino lo haya llevado, comprar un boleto del primer ómnibus que salga de la terminal, sin importar a dónde se dirija. No acarrea equipaje, apenas un cepillo de dientes. Vive de su pensión. Ninguna mujer aguanta su estilo de vida.

Pues bien, en un pueblo de la zona lechera de Wisconsin, Reacher, que se retiró de la milicia con grado de mayor, encuentra en el escaparate de una casa de empeños un anillo de graduación de West Point 2005. Lo compra; es un anillo diminuto, de una oficial del Ejército con estudios superiores. Nuestro héroe sospecha que la mujer que perdió un símbolo que tanto la habrá costado conseguir está en problemas. Se empeñará en seguir el hilo de su historia. Quiere saber.

La pesquisa lo llevará a enfrentarse, a puño limpio, con media docena de motociclistas, con los guardaespaldas de un capo mafioso de la ciudad de Rapid City (Dakota del Sur), y con narcotraficantes y vaqueros corrompidos de Wyoming, el último gran estado despoblado de la Unión. La trama magnetiza los dedos.

El libro aborda dos grandes temas. El primero es la adicción a la heroína (en forma de píldoras de oxicodona y parches transdérmicos de fentanilo) de millones de estadounidenses decentes, “tan americanos como la tarta de manzana”. Un agente de la DEA describe el diabólico anzuelo: 

“...nadie debería subestimar nunca el atractivo de estar bajo los efectos de un opiáceo. Hasta donde yo sé, es algo hermoso. Por cómo lo cuentan es lo mejor del mundo. Para alguna gente es una experiencia tan radical que les cambia la vida por completo”.


El segundo gran tema es la situación penosa y vulnerable de la legión de veteranos de las guerras en Irak y Afganistán. Regresaron a su país lastimados en cuerpo y alma; suelen ser víctimas de traiciones. Como la dueña del anillo que obsesionó a Reacher.

Como novedad, digamos que en esta aventura no se producen esas matanzas desquiciadas que han ajado un tantito otros libros de la saga. La búsqueda de una oficial de infantería en las tierras baldías del Lejano Oeste es cautivante.

Guillermo Belcore

Calificación: Bueno


PD: En este blog hemos comentado otras novelas de la saga Reacher.

1) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2021/05/luna-azul.html

2) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2023/02/sin-fallos.html

3) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2023/10/el-asunto.html

4) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2024/07/olvidame.html

5) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2022/10/escuela-nocturna.html

6) https://labibliotecadeasterion.blogspot.com/2020/07/manana-no-estas.html


sábado, 20 de diciembre de 2025

El espejo de los espías


 A mediados de la década del sesenta, John Le Carré (Poole, 1931-2020) se sentía molesto con una consecuencia -no deseada- del éxito fulgurante de su novela El espía que volvió del frío. Le desagradaba el cromado que había recibido la oscura y siniestra profesión del espionaje. Debía hacer algo para corregir el equívoco. Y lo hizo de la mejor manera posible. Escribió El espejo de los espías.

Es un libro que aún hoy se lee con placer y provecho. Básicamente narra la más chapucera operación de inteligencia que se haya montado alguna vez en la Perfida Albión. Desnuda el peso del factor humano en la profesión: rencillas de oficina, esnobismo, ambiciones alocadas, problemas familiares, rivalidades entre distintas agencias del Estado, carencias presupuestarias, malos planes, incompetencia. ¿Qué puede salir bien con semejante legión de brujas interfiriendo con las buenas intenciones?

Le Carré ( su verdadero nombre era David John Moore Cornwell) imaginó que un decrépito servicio de inteligencia militar (El Departamento) pretende seguir a las andadas. Sus jefes son patéticos y vanidosos: añoran los buenos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, pero su personal es una pandilla formada por ineptos locales y agentes horribles reclutados por toda Europa. El Ministerio de Defensa mantiene encendido el pulmotor sólo para fastidiar a los arrogantes del MI6. Están todos desesperados por una clamorosa victoria. Creen que van hallar ese triunfo que los reivindique sacando a la luz una supuesta instalación de cohetes soviéticos en el norte de Alemania Oriental, no lejos de Rostock para más señas. Tienen una pista que consideran fiable, pero es más endeble que una sombrilla de papel crepé en medio de una tifón. Es decir, sueñan con que están en medio de una crisis como la de los misiles de Cuba y que deben desactivar una amenaza similar a la Peenemünde.

La farsa se articula en tres actos: a) La misión de Taylor; b) La misión de Avery; c) La misión de Leiser.

El primer acto relata la muerte de un correo del Departamento en Finlandia. El viejo y querido Taylor (“se las sabe todas”, decían del pelmazo en la oficina) pudo o no ser asesinado en una carretera helada, bajo una ventisca, pero el hecho dio a la Armada Brancaleone de la inteligencia británica cierta sensación de urgencia que supieron transmitir al ministro.

John Avery es un joven con escrúpulos en busca de una fe, ayudante del director del Departamento. Su matrimonio tambalea; la buena señora Sarah no tolera las largas ausencias, no toma en serio a su esposo, ni siquiera puede mantener la boca cerrada delante de extraños. Se le encarga a Avery entrenar a un polaco cuarentón nacionalizado inglés (agente británico durante los años hitleristas) rescatado del olvido sólo porque no hay otra persona disponible para ser infiltrada en Alemania oriental con el fin de corroborar la existencia del nudo de misiles de alcance medio. Lo enviarán a la boca del lobo con tecnología casi del paleozoico. ¿Fascinante, verdad? La Operación Mayfly.

Como todas las composiciones del maestro del espionaje, esta obra magnetiza los dedos y, más allá de la trama, uno llega a la última página convencido de que ha saboreado un estudio magistral de la condición humana, en especial, de las motivaciones psicológicas. Además, aparece -aunque de manera tangencial- el mejor personaje del universo lecarreano: George Smiley.

En 1969, el Reino Unido hizo una película con tan magnífica novela: The Looking Glass War, dirigida por Frank Pierson.

Guillermo Belcore

Calificación: Buena

sábado, 13 de diciembre de 2025

Con premeditación y alevosía


Si no conectas con los cuentos es que no estás leyendo los apropiados
, sentenció Samanta Schweblin días atrás en una entrevista con la agencia EFE. La frase de esa gran cuentista argentina, radicada en Berlín desde hace 13 años, no sólo es bella también es precisa. El cuento es una forma consustancial a la naturaleza humana (la novela siempre será el divertimento de una élite); nos conecta con las narraciones escuchadas con deleite o con pavor al calor de una lumbre en una cueva. La brevedad torna esencial a la historia (¿a quién no le gusta que le relaten una buena historia?) y magnifica la belleza -o la flaqueza- de una prosa. Aquí venimos, pues a elogiar una recopilación de cuentos.

Con premeditación y alevosía (Editorial Luvina, 249 páginas) es el fruto de una vida dedicada a las letras. El lector del diario La Prensa conoce a Fernando Sorrentino (Buenos Aires, 1942). Su talento ennoblece dos columnas: Acuarelas porteñas” y “La belleza de los libros”. Ambos títulos resumen rasgos primordiales de su obra de ficción.

El profesor Sorrentino reunió veintidós cuentos publicados aquí y allá. El hilo dorado de la composición -advierte al principio- es "el placer de fabular". Así se explica: 

"Confieso mi aversión hacia los relatos ‘filosóficos’ y o 'psicológicos', y mi devoción por los hechos curiosos, extraños, insólitos, fantásticos..., y por toda combinación que pueda hacerse de estas características. Desde mi más tierna edad me ha encantado que me cuenten historias con peripecias y pormenores, y que esas historias sean interesantes en el sentido más cabal de la palabra: que interesen, que no aburran".

El volumen, aunque desparejo, alcanza cimas luminosas, en especial en los textos más largos. Es el caso de Cuaderno del ingeniero Sismondi. La influencia de Kafka es notoria. El autor concibe una pesadilla de seis kilómetros cuadrados llamada República Autónoma. Ni se le ocurra visitarla.

RIQUEZA CREATIVA

Sorrentino, destacado polígrafo, exhibe riqueza creativa. En general, demuestra una gran ductilidad, como esos mediocampistas que le encantan a Lionel Scaloni. Sabe darle voz a un loco (Carta a Graciela Conforte de Sicardi, En espera de una definición) y a una mujer pedante (El poder de la palabra). Sabe introducir con delicadeza el elemento fantástico (Cosas de vieja, La biblioteca de Mabel). Sabe retratar la fauna arquetípica de la oficina (Crimen y castigo).

Otro punto alto del libro es la evocación de un pasado feliz, casi idílico, cuando el hoy presumido Palermo Hollywood era un barrio "grisáceo y pobre" y los pibes jugaban a la pelota en los lindes de Colegiales (Con la de palo, El conde, Panceta, Homo Fabulator). Debería el autor emprender lo que promete en la página 215: escribir una mitología de la calle Costa Rica.

Otro rasgo de plasticidad que debe mencionarse es el manejo del absurdo. En algún punto, Sorrentino parece ser un continuador de Macedonio Fernández. Inventó lagartijas que juegan al fútbol, corderos vengadores, escorpiones pensantes, ranforrincos que evolucionan desde el caucho. Imaginó que un canalla adinerado es devorado por gatos; imaginó la obsesión fatal de un comerciante español de la avenida Cabildo. Los reyes de la fiesta es el único cuento desagradable: debió ser sutil, pero erró el camino y se degradó en grotesco repugnante.

Del estilo siempre hay algo que decir. Elegancia es un sustantivo que le sienta muy bien a Sorrentino. Es un artesano de la palabra justa, un rescatista del vocablo que no debería haber caído en desuso. Nos persuade de que los arcaísmos ceremoniosos suenan bien en el siglo XXI. Las frases, por cierto, fluyen sin esfuerzo.

El escritor advierte al final sobre la futilidad de buscar simbolismos en sus fábulas más raras. Coincidimos en este punto. He aquí uno de esos libros en los que conviene abandonarse al goce de la lectura.

 Guillermo Belcore

Calificación: Bueno


lunes, 1 de diciembre de 2025

La hora de los depredadores


La diferencia entre un genio y un loco es el éxito. 

Javier Milei


Como ciegos bajo una intensa neblina, buscamos pistas para entender el presente. Pero Schopenhauer nos advirtió que procurar las leyes de la historia es un ejercicio tan fútil como descubrir formas de animales en las nubes. Algunos eruditos, no obstante, ayudan a orientarnos. El sociólogo Giuliano da Empoli (1973) es uno de ellos.

Ciudadano de Europa, ensayista, consejero de jefes de Estado, es un lector perspicaz de las corrientes (tanto superficiales como subterráneas) que están moldeando nuestro planeta. Se trata de un representante cabal de lo que los hastiados pueblos occidentales llaman "la casta". Da Empoli prefiere designar a su estirpe como "el partido de los abogados" o "del consenso de Davos". Y no duda en reconocer su decadencia histórica (por no poder satisfacer legítimas demandas populares).

Prueba de su aguda inteligencia es el ensayo que acaba de presentar en la Argentina el sello Seix Barral. La hora de los depredadores es un libro tan avaro en páginas (178 páginas) como rico en ideas. Con doce postales describe el mundo contemporáneo. Una docena de fechas; una docena de ciudades.

El texto fue compuesto al estilo Ciorán: el fragmento es el rey y la escritura tiende a acuñar sentencias, como ésta: "Cuando el caos sobrepasa cierto nivel, el único medio de restablecer el origen es elegir a un chivo expiatorio". Concisión y precisión, otras dos virtudes del estilo. Algunos lectores, sin embargo, podrían pensar que hay un exceso de anécdotas.

Las principales influencias del erudito italosuizo son Maquiavelo, Kojève y Kissinger. "Este pequeño libro escrito (...) mediante imágenes más que conceptos con el objetivo de captar los estertores de un mundo que se hunde en el abismo y el frío control de otro que toma su lugar", explica el pensador.


DOS FENOMENOS

Básicamente, Da Empoli establece que los dos fenómenos globales que signan la tercera década del siglo XXI son una nueva especie de animal político y un prodigio tecnológico posthumano.

El primero da origen al título del libro. Otra forma de designar a "los depredadores" (más poética y elegante) es "borgianos". No amigo lector, nada tienen que ver con nuestro suave compatriota, con el mejor escritor que ha surgido en la hispanosfera. Se refiere a César Borgia, “la bestia del poder real, mitad león, mitad zorro”.

Los borgianos gobiernan hoy por doquier. Calentar las redes sociales es uno de sus procedimientos favoritos; resolver problemas concretos de la gente, saltándose cualquier clase de restricción si es menester, la clave de su permanencia en el poder. En la Argentina ya tuvimos dos en la Casa Rosada: una viuda y un outsider.

Borgianos son Trump, Putin, Xi Jinping, Orban, Modi, Erdogan, Netanyahu, Bukele... La lista crece año tras año Hay una variante extrema en Arabia Saudita, que se describe en el capítulo tres: hiela la sangre leer las artimañas del príncipe Mohamad bin Salmán para alcanzar y afirmarse en el poder. El culto al futuro es su religión.


LA ERA DE SKYNET

Obviamente, la segunda gran fuerza global es la Inteligencia Artificial. La visión del autor es pesimista. Un arma de destrucción masiva evoluciona hacia lo posthumano en manos de empresas privadas, que se elevan al estatus de Estado Nación. Con la energía nuclear eran los gobiernos los que mantenían el control, no los oligarcas.

Lo que usted debe entender es que la escisiones entre trabajo y capital, o Estado y mercado, de los siglos precedentes ya no tienen sentido; lo que se nos viene encima, con la fuerza de un huracán, es la escisión entre la máquina y la humanidad. Kafka, a su manera, lo vio venir.

Se retuerce de dolor Da Empoli, presidente del centro de estudios Volta, cuando ve a los representantes del pueblo prosternarse ante Elon Musk o Mark Zuckerberg. "Los conquistadores tecnológicos han decidido desprenderse de las antiguas élites políticas", advierte en la página 122. Es la hora de los depredadores, repite el estribillo.

"La convergencia entre los señores de las tecnológicas y los borgianos es estructural. Estas dos especies de depredadores sacan su poder de la insurrección digital y ninguna de las dos está dispuesta a tolerar que se pongan límites a su voluntad de poderío", establece este libro imprescindible para el interesado en el Gran Juego.

Compara Da Empoli el desconcierto de la casta tradicional ante los nuevos actores globales (políticos borgianos y magnates de la high tech) con ese momento histórico en que los aztecas vieron desembarcar en las costas de México a aquéllos hombres extraños cubiertos de metal brillante, a lomos de grandes bestias, que tenían palos que escupían fuego. Los aborígenes no sabían si estaban ante humanos, dioses o extraterrestres.

CLIO

A favor del autor puede señalarse también que escribe con Clío (la Diosa de la Historia) sentada en su regazo. Las referencias al pasado siempre resultan enriquecedoras en cualquier examen de la época. Si la forma es postmoderna; el fondo es clásico. Un entomólogo del poder y un realista brutal (Henry Kissinger) es, como dijimos más arriba, el modelo. Da Empoli, vale recordar, había publicado en 2023 un bestseller histórico: El Mago del Kremlin, que se tradujo a 35 idiomas y se adoptó al cine. Se inspiró en el despiadado Vladislav Surkov, exasesor del zar Vladímir I (Putin).

Por último, una curiosidad. Este ensayo corrobora que la Argentina está hoy en el centro de la atención internacional. Cunden las referencias a Javier Milei.

Guillermo Belcore

Calificación: Bueno