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jueves, 30 de enero de 2025

Nexus




Cada década suele elegir su pensador de moda. Después de la caída del Muro de Berlín, Francis Ford Fukuyama nos persuadía del fin de la historia. En los primeros años del siglo XXI, todos aludíamos a la modernidad líquida que Zigmunt Bauman había establecido (y estirado la idea luego hasta el absurdo). Llegó el colapso financiero de 2008 y un economista francés de izquierdas se convirtió en el nuevo gurú. Algunos medios tan frívolos como influyentes, incluso, designaron a Thomas Pikkety como “el nuevo Marx” que asustaba a Occidente con un espantajo: la tasa de rendimiento del capital supera de modo constante la tasa de crecimiento de la producción y del ingreso, y eso socava las democracias.


Hoy podríamos decir que el historiador israelí Yuval Noah Harari (Kiryat Atta, 1976) es el intelectual más leído y comentado de nuestra época. Sus ensayos, modelo de claridad conceptual y expositiva, examinan los macroprocesos desde las estadísticas de masas. El darwinismo y la psicología evolutiva son dos de sus herramientas favoritas.


Harari, un autor para todos los públicos, entregó a la imprenta en 2024 un ensayo formidable, que aquí queremos recomendar. Nexus (Editorial Debate, 602 páginas) resume la historia de las redes de información desde la Edad de las cavernas hasta la Inteligencia Artificial, prodigio que el ensayista vislumbra con extrema desconfianza pues se trataría de la mayor revolución tecnológica de la historia, la primera que puede escapar completamente de nuestras manos.


¿Podemos confiar en los algoritmos informáticos para tomar decisiones sensatas y construir un mundo mejor?, nos interpela el autor.


El libro abre con un baño de humildad: “A pesar de la ingente capacidad de información que tenemos a nuestra disposición, somos tan susceptibles a la fantasía y al delirio como nuestros antepasados más lejanos...” ¿Y eso por qué, profesor? Porque somos “muy buenos a la hora de acumular información y poder pero tenemos mucho menos éxito a la hora de adquirir sabiduría”.


Una añosa fábula griega ha anticipado nuestra imperfecta naturaleza mental: El mito de Faetón. Un muchacho que persuade a su padre Helios de que le permita el privilegio de conducir el carro del Sol y termina causando una catástrofe planetaria. El riesgo fatal de manipular las fuerzas que nos exceden. Como la Inteligencia No Humana.


JUSTO CENTRO


Por supuesto, hay cierto abuso macluhiano en el último libro de Harari (aunque resulta inevitable la simplificación) al querer sostener toda la historia de la humanidad sobre un sólo pilar: el desarrollo de las redes de información. Pero el recorrido es fascinante y las conclusiones, útiles.


El pensador pretende colocarse en un punto medio entre "la idea ingenua de la información" (el libre flujo os hará sabios pues conduce a la verdad) y la visión populista-marxista de que “toda información que circula masivamente es mero engaño de los poderosos”.


El argumento principal de su libro es que la humanidad consiguió prosperar mediante la construcción de grandes redes de cooperación, pero la forma en que se construyen dichas redes las ha predispuesto a hacer un uso imprudente del poder. “Por lo tanto las redes son también un problema”.


El rasgo decisivo de la red es la conexión y no la representación (es decir la verdad) y la información es cualquier cosa que conecte puntos diferentes en una red, lo que crea nuevas realidades.


LA NOBLE MENTIRA


La primera tecnología de la información que desmenuza Harari en este ensayo fascinante es el relato. Sin él, los Homo Sapiens no nos hubiésemos convertido en la especie dominante del planeta, al conferirnos una ventaja decisiva no solo sobre leones y mamuts sino también sobre otras especies humanas remotas como los neandertales. De todos los tipos de relato los que crean realidades intersubjetivas han sido los más fundamentales para el desarrollo de redes humanas a gran escala. Es el caso de las grandes religiones, el dinero o las naciones, por ejemplo. La noble mentira, en palabras de Platón. Todo sistema político humano se basa en ficciones, pero unos lo admiten y otros no, sentencia Harari descarnadamente.


A menudo, la historia es moldeada no tanto por relaciones deterministas de poder -como sostiene el marxismo- como por errores trágicos que derivan de creer en relatos cautivadores pero dañinos, explica el pensador israelí.


Uno de los grandes atractivos de los libros de Harari es que nos examina como especie. Aquí señala un rasgo decisivo de nuestra psiquis: la memoria humana a largo plazo está particularmente adaptada a la retención de relatos (los políticos y las empresas se aprovechan de ello). Es decir, pensamos en términos de relatos. Nos encanta encontrar en el arte y el entretenimiento de masas los llamados dramas biológicos, héroes que enfrentan depredadores, adversarios amorosos, rivalidades fraternales, etc.


Pero con la memoria no alcanza, la segunda gran tecnología de la información que ha creado el Homo Sapiens es el documento escrito. El subproducto (muchas veces indeseable) del texto escrito es la burocracia, que le ha impuesto al mundo un orden nuevo y artificial. Cuando un sistema burocrático nos coloca una etiqueta, aunque ésta pueda no ser más que una convención, determina en muchos casos nuestro destino. Lo hace en pro del orden, por buenas y malas razones.


Históricamente hablando, hay un aspecto benigno en la burocracia, que es proporcionarnos asistencia sanitaria, seguridad y justicia. Pero todos conocemos sus tremendos excesos, que han costado cientos de millones de vidas. Hacemos un salto de varios capítulos del libro para destacar una de las grandes amenazas que las nuevas tecnologías plantean a la humanidad: reforzará las burocracias estatales y privadas en detrimento de las libertades individuales. La IA es un banquero o un policía que puede trabajar las 24 horas del día y que, lo que es más grave, podrá tomar sus propias decisiones.


El historiador de moda quiere que usted sepa que los algoritmos de inteligencia artificial pueden aprender por sí mismos cosas que ningún ingeniero humano ha programado, y pueden decidir cosas, que ningún ejecutivo humano ha previsto. “Esta es la esencia de la revolución de la IA”, avisa.



El otro gran peligro que vislumbra este sofisticado pensador refiere a la manipulación de las conciencias. La inteligencia artificial está adquiriendo también la capacidad de componer relatos mejor que la mayoría de los humanos. Y los algoritmos crean nuevas mitologías. Información no es per se verdad, martillea el libro.


Para que la verdad tenga éxito -explica Harari- es necesario crear instituciones de organización y conservación con el poder de inclinar la balanza a favor de los hechos. Los diarios como en el que trabajo, que duramente sobrevive hoy con todos los vientos en contra, es una de esas instituciones. Es una tecnología creada en la Edad Contemporánea como mecanismo de autocorrección de las Repúblicas.


Los medios de comunicación claro está, no son el único mecanismo de autocorrección institucional. También podemos mencionar al Poder Judicial y a las entidades científicas y profesionales que contribuyen año tras año para mantener ese delicado equilibrio entre verdad y orden que ha hecho nuestras vidas más dichosas en las repúblicas liberales.


Para Harari, la diferencia entre democracia y dictadura es, básicamente, entre tipos opuestos de redes de información. El totalitarismo es una red de información centralizada que carece de mecanismos de autocorrección sólidos. Una democracia es "una conversación constante entre diversos nodos de información", que, a su manera y con fallos, buscan la verdad. Mientras seamos capaces de conversar podremos encontrar un relato compartido que nos acerque, enseña Harari a los argentinos.



La IA, con su pavorosa eficacia, podría apuntalar a las dictaduras de nuestra era, nos advierte el libro. Allí donde fracasaron Hitler o Stalin, las computadoras podrían tener éxito. Pero no solo eso. Hay una posibilidad incluso más aterradora que Harari desea anticipar: "...en la política del siglo XXI la división principal podría no darse entre democracias y regímenes totalitarios sino entre seres humanos y agentes no orgánicos". Se vislumbra en el horizonte un Telón de Silicio. Es hora de actuar. La historia no es determinista.

Guillermo Belcore

Calificación: Muy bueno

Publicado en el Suplemento Economía del diario La Prensa.

domingo, 7 de julio de 2024

El retorno de Moby Dick


La ciencia designa umwelt al medio ambiente experimentado por cada especie gracias a los sentidos que ha desarrollado. Solemos imaginar que los animales perciben la realidad con nuestros cinco sentidos, pero no siempre es así. En los océanos por ejemplo, hay una criatura descomunal de cabeza cuadrada que, por así decirlo, ve con sus oídos. Millones de años de evolución le han perfeccionado un sistema de ecolocalización con el que obtiene una imagen holográfica sonora tan precisa como una ecografía. Así, en las noches de los abismos percibe como a plena luz del día, y de esta manera puede conseguir los 450 kilógramos de cefalópodos que consume cada veinticuatro horas. El cachalote —de esa criatura prodigiosa hablamos— escanea a otras especies mediante la emisión del sonido más poderoso del reino animal.


Un libro cautivante tiene como protagonista al titán del azul profundo: El retorno de Moby Dick (Fondo de Cultura Económica, 241 páginas) fue entregado la imprenta hace siete años por François Sarano (Valence, 1954), biólogo y buzo profesional. No se nos ocurre mejor carta de presentación que ésta: el oceanógrafo fue asesor científico y jefe de expedición a bordo del legendario Calypso de Jacques Cousteau. Como si fuera poco, Sarano escribe muy bien, incluso fue premiado por la Academia Francesa.


Durante años, Sarano estudió un clan de cachalotes en la costas de Mauricio. Les dio un nombre a cada uno de esos paralelepípedos bulbosos y les trazó el árbol genealógico. Forman ya parte de su vida. Fruto de ese amor intenso es el libro que no es solo un ameno ensayo de zoología, también configura un valioso mensaje. Da razones irrefutables sobre la conveniencia para la humanidad de preservar a los cetáceos. Página 231: 

"La diversidad de lo viviente y la diversidad cultural constituyen la riqueza del planeta. ¿Qué sería nuestra Tierra sin vida salvaje? ¿Sin cachalotes? ¿Sin elefantes? ¿Sin gorilas? Sería como un mundo sin Mozart y sin Rembrandt".


MITO Y REALIDAD


Primero, la descripción del soberano del océano. Es un mamífero, de figura algo grotesca, que puede permanecer una hora y media sin respirar para cazar al calamar a más de dos kilómetros de profundidad. Monsieur Sarano destruye un mito: los calamares gigantes, con músculos pocos desarrollados, no son rivales para una criatura cuyos machos pueden llegar a los 20 metros y pesar 50 toneladas (las hembras no obstante raramente superan los 12 metros y las 15 toneladas). El cachalote a pesar de todo tiene sus predadores: las orcas y las ballenas picudas los atacan como lobos, usando la estrategia cobarde de morder y salir rápido, hasta debilitarlos. Pero la criatura maligna que los colocó en peligro de extinción es el Homus No Sapiens.


El ensayo nos sorprende con los parangones. Los cachalotes son seres eminentemente sociales, que se agrupan en clanes matriarcales (los grandes machos viven aislados, una sabia decisión). Tienen el cerebro más grande de todos los seres vivos (la estructura paralímpica es mucho más importante que la de los humanos). Su poder cognitivo les permite tener conciencia de sí mismos, abstraerse del contexto, pedir ayuda, sentir empatía, desarrollar una lingüística con variaciones regionales, sobreproteger a las crías, e incluso mostrar conductas altruistas. El investigador francés corroboró estas capacidades sobre el terreno Mejor dicho, dentro del agua, nadando con cachalotes.


Hay un segmento de la obra que causa tristeza e indignación. En busca de aceite y carne, el hombre casi exterminó al Physeter macrocephalus, primero con cacerías homéricas en el siglo XIX que hasta inspiraron una novela sublime (Moby Dick de Herman Melville) y luego con el genocidio industrial de nuestra era, que recién terminó por completo en 2016. Hoy la principal amenaza que jaquea a los grandes cetáceos -en realidad a toda la fauna marina- es la contaminación con metales pesados, hidrocarburos y plásticos.


NUESTRAS ORCAS


Enriquece Sarano el escrito con historias asombrosas de otras especies marinas, como las delfines y las focas leopardo. Hay una que nos toca de cerca. Las orcas de la Península de Valdés han desarrollado una habilidad única desde que hace 55 millones de años los antepasados de los cetáceos -tenían cuatro patas- volvieron al mar. Nuestras ballenas asesinas atrapan lobos marinos en las playas mismas, es decir cazan sobre la Tierra. Han aprendido a volver después al mar reptando y moviendo las aletas. Es una técnica contra natura que las madres deben enseñar a sus crías. Algunas medrosas, vea usted, se niegan a ensayarla por temor a encallar, la muerte segura para cualquier cetáceo. Así somos los argentinos, al fin y al cabo, siempre forzados a encontrar soluciones creativas.


Finalmente hay que destacar la moraleja. Se nos dice que la naturaleza salvaje, la que escapa nuestras reglas, puede ofrecernos armonía contagiosa y ser fuente de paz. Monsieur Sarano nos advierte sobre un aspecto siniestro de la modernidad; rebajó al animal silvestre al estado de recurso explotable y consumible. Hemos sellado en piedra un dogma maldito: la idea de una disolución del origen divino entre el hombre y el resto de las criaturas. Nos quiere decir este libro extraordinario que los cachalotes también son criaturas de Dios.

Guillermo Belcore

Calificación: Muy bueno

viernes, 1 de noviembre de 2013

Ciencias y Superhéroes

Paula Bombara y Andrés Valenzuela

Siglo XXI. Ensayos de ciencias, 230 páginas.

El ensayo que aquí reseñamos analiza cuestiones que apasionan a millones de personas en todo el mundo. ¿Cómo se explica que Goku pueda concentrar la energía necesaria para realizar una genkidama? ¿Por qué no se chamusca Johnny cuando se transforma en la Antorcha Humana? ¿Posee Superman la energía necesaria para superar la velocidad de la luz? ¿Es posible crear un metal indestructible como el adamantium que cubre el esqueleto del irascible Wolverine? Y así hasta la última página. Si bien el libro puede ser el regalo ideal para cualquier adolescente avispado, no se trata de una obra contraindicada para adultos. Se lee con deleite. Y desasna, incluso a un zoquete para las ciencias duras como el comentarista de este blog.

El sello Siglo XXI ha reunido a una bioquímica y escritora, y a un periodista especializado en historietas. La fusión es comparable a la de Vegeta: formidable. Dos virtudes deben elogiarse: el dúo rescata creaciones fantásticas argentinas que no merecen el olvido, como El Eternauta o Sónoman; segundo, ayuda a comprender una idea científica. Es decir, el texto es tan ameno como esclarecedor.

Aquellos racionalistas a los que Alejandro Dolina denomina, no sin desdén, ‘refutadores de leyendas’ disfrutarán la machacona denuncia de la transgresión de las leyes de la física, sin dejar de reivindicar Bombara y Valenzuela -en ningún momento- el valor de las historietas como ficción de calidad. Los románticos nos aferramos, como naufrago a su tabla, al puñadito de extravagancias que la ciencia está dispuesto a concedernos. La posibilidad de los universos paralelos o teoría de los multiversos, por ejemplo. Copio de la página 81:

…(se) postula que el universo tal como lo conocemos es apenas una parte del existente. Según está teoría habría cuatro niveles de universos: el primero (a veces llamado ’abierto’) es un universo infinito, donde podrían entrar tantos universos como pompas de jabón en el aire. El segundo nivel estaría integrado por cada una de esas pompas de jabón. En el tercero, cada vez que se toma una decisión cuántica, se multiplican los universos. Y en el cuarto nivel, los universos tienen estructuras matemáticas que presentan grandes diferencias con la física”…

Da que pensar, ¿no? En otro universo, hay un Belcore que se consagró a buscar la riqueza y jamás tocó un libro. En otro, nunca fue padre y se hizo hincha de Atlanta. En un tercero, murió en 1984 en la II Guerra de Malvinas. En otro, tomó los votos sacerdotales y los deshonró. Sea como sea, pienso que ninguno de aquellos alter ego son más felices.
     
Guillermo Belcore

Calificación: Muy bueno


sábado, 3 de marzo de 2012

Los ojos de la mente

Oliver Sacks
Anagrama. Ensayo de ciencias, 287 páginas. Edición 2011

“Leer nos parece un acto interrumpido e indivisible, y a medida que leemos prestamos atención al significado y quizá a la belleza del lenguaje escrito, sin darnos cuenta de los muchos procesos que hacen que esto sea posible… la lectura, de hecho, se basa en toda una jerarquía o cascada de operaciones que puede detenerse en algún punto”.
Oliver Sacks

El cerebro es algo parecido a una orquesta, pero no cualquiera. Es una orquesta extraordinaria que se dirige a sí misma, muy complicada, con miles de instrumentos, cuya partitura y repertorio cambian permanentemente. Una lesión, una infección, un tumor, una enfermedad degenerativa -cualquiera de esas siniestras eventualidades que nos acechan desde la maleza- puede provocar la desaparición de algunos de los mejores interpretes. Se puede perder, por ejemplo, la capacidad de leer (¡manteniendo al mismo tiempo la de escribir!), o de reconocer caras, o de percibir los colores sin que la personalidad se desintegre. Es que no sólo una discapacidad causa siempre que un talento se potencie, sino que el cerebro posee un potencial de recuperación mayor de lo que antaño se creía. La adaptabilidad no se termina en la juventud. Este es el mensaje de un hombre que se ha pasado la vida estudiando el más complejo elemento del cuerpo humano.

Oliver Sacks, neurólogo e investigador famoso, ha escrito varios libros sobre su especialidad. El más conocido tiene un título delicioso: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. La contratapa nos asegura que el buen doctor es también un excelente escritor, incluso un poeta elogiado por W. H. Auden. Lo que este blog puede atestiguar sin duda alguna es que, al filo de los ochenta años, Sacks ha escrito un libro ameno, culto e interesante, basado en sus casos clínicos y su experiencia personal como médico y paciente.

El libro describe extrañas dolencia neurológicas: alexia pura, prosopagnosia, carencia de visión estereoscópica, síndrome de Capgras, afasia, agnosia topográfica. Los pacientes -como los personajes de los buenos cuentos- evolucionan. Sacks, que reconoce haber experimentado con grandes dosis de anfetaminas, cita a Borges, a Wittgenstein, a los clásicos de la medicina del cerebro, a los nuevos teóricos. Muy sabrosa es la explicación de lo que ocurre en la cabeza cuando leemos, una habilidad relativamente nueva en la especie que demuestra que la experiencia es un agente de cambio tan poderoso en el ser humano como la selección natural. Más allá de su erudición, el ensayo intenta básicamente ofrecer un canto de esperanza, demostrar que incluso con un daño cerebral grave o con la perdida de la vista existen otras modalidades de ser humano, tan dignas de ser vividas como la convencional.
Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa
Calificación: Bueno

lunes, 27 de febrero de 2012

Provocaciones

Mario Bunge
Edhasa. Ensayo de filosofía, 167 páginas. Edición 2011.

El superhombre que Nietzsche propuso no es la bestia rubia disfrazada de negro y calaveras plateadas, sino algo más pedestre: el individuo con convicciones filosóficas, ajeno a las modas y al oportunismo, que no siente miedo para expresarse y respeta a los más débiles. Alguien como el Mario Bunge que redondean estas páginas.

Un sello editorial reunió artículos que el filósofo argentino ha publicado en dos diarios. El conjunto resulta estimulante pues fuerza al lector a meditar sobre asuntos políticos (¿es el presidencialismo el cáncer de la democracia?), sociales (el inmigrante nos enriquece) y culturales (¿a qué se debe la creencia tan difundida de que la oscuridad indica inteligencia, originalidad o profundidad?). El libro atrapa porque -como notaba Borges- la mera sensatez también tiene capacidad de resplandecer, aunque Bunge, de tanto en tanto, guste provocar con caprichosas generalizaciones. No es del todo descabellado postular que Heidegger fue uno de los mayores macaneadores de la historia moderna, pero repudiar en bloque a toda la filosofía existencialista suena a injusticia, cuando menos. Implica ignorar rotundamente el espíritu de una época.  En segundo lugar, la pretención de Bunge de igualar todo el psicoanálisis al bla-bla-bla parece indigno de un pensador de fuste, si bien la psicolabia porteña -que me perdonen nuestros cincuenta mil graduados universitarios- merece ser azotada en público, entre otras cosas, por su absoluto desdén hacia la investigación.

Bunge se considera un cientificista cuyo modelo de país y sociedad es su patria adoptiva, la pacífica y civilizada Canadá. Hace revisionismo histórico en serio (¿por qué no hay en Buenos Aires una avenida Bernardo Houssey?), no como el que cunde en la Argentina de estos años, puesto de rodillas al servicio del gobierno de turno. En síntesis, los ensayos a vuelo de pájaro están muy bien, porque quien los ha escrito tiene vista de águila. Los recuerdos del autor tampoco carecen de interés. En cambio, los escritos que aspiran a ser literarios pueden tarcharse de pueriles.
Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa.

Calificación: Bueno

jueves, 19 de enero de 2012

¿Por qué tanto odio?

Elisabeth Roudinesco
Libros del Zorzal. Ensayo de filosofía, 125 páginas. Edición 2011.

"Nuestra época de crisis aguda se traduce en un profundo deseo de historia. Sacando provecho de esa desorientación, los alborotadores menos escrupulosos pueden erigirse en visionarios y servirse de cualquier recurso gracias a la complicidad interesada de los medios. (…) Autores confortablemente ubicados en las cabeceras de las góndolas, pero que representan un verdadero peligro desde el punto de vista de la transmisión del saber".
Guillaume Mazeau
Los medios de comunicación -sobre todo los diarios; en especial, los suplementos de cultura- suelen entronizar a grandes nulidades. Pensadores de moda, escandalosos, irreverentes, refutadores paripatéticos de los saberes oficiales, a quienes no les da la talla más que para danzar sobre la superficie de las cosas (la metáfora es de Nietzsche). El francés Michel Onfray, paladín del ateísmo posmo, pertenece a esta casta superflua y populista asegura el ensayito que Elisabeth Roudinesco, en colaboración con otros cuatro catedráticos, lanzó al ruedo para descalificar un libro de Onfray: El crepúsculo de un ídolo. La fabulación freudiana. ¿Libro dije? Para Roudinesco se trata más bien de "un líbelo delirante y maniqueo", una tentativa de "hacer daño".


Para quien no lo conozca, Onfray es retratado como un pensador extravagante que pretende formar parte de izquierda francesa, quien en su Tratado de Ateología opone a los tres grandes monoteísmos, "centros del odio y la destrucción", una "humanidad atea preocupada por el advenimiento de un mundo higienista, paradisíaco, hedonista: la cual estaría dirigida por un dios solar y pagano, completamente investido por la pulsión de vida y cuyo representante sería el propio Onfray, quien tendría por misión inculcar a sus discípulos la mejor manera de gozar de sus cuerpos y del cuerpo de sus vecinos: a través de la masturbación". 

Pero no es éste el disparate que a Roudinesco y sus colegas le interesa descalabrar, sino las mediáticas y festejadas ocurrencias de Onfray de que Freud es una fuente de pulsión de muerte, y de odio al padre y adoración de la madre (para seducirla mejor sexualmente), y de que la esencia del psicoanálisis nos es más un puro y simple relato autobiográfico de un fundador depravado.

El contraensayo no sólo destaca la falta de rigor científico, la ausencia de fuentes, la arbitrariedad, y los aberraciones metodológicas del pensamiento de Onfray como el llamado principio de la prefiguración que sostiene que "todo ya está en todo incluso antes de ocurra un acontecimiento" (Kant es un precursor de Eichmann, por ejemplo). ¡También somete al apóstol del placer solar a un análisis psicológico! (parece que de niño fue víctima de "malvados sacerdotes salesianos").

Como bonus track, el libro trae un capítulo de Roudinesco que desbarata un rumor famoso: "la relación de Freud con su cuñada", la que la hiel de Onfray (no fue el primero) presenta como una monstruosidad familiar. Me ha resultado muy interesante también, acaso por el peculiar momento que atraviesa la cultura argentina, la denuncia del profesor Guillaume Mazeau sobre "la ruptura del contrato de verdad". Por lo demás, provoca un gran placer estético (y una gran envidia) la forma en que los franceses eminentes procesan sus polémicas intelectuales: la falta de elegancia en la expresión se considera un pecado imperdonable.

Volvamos al título. ¿Por qué tanto odio? En efecto, las enseñanzas, tropos, diagnósticos y terapias que Freud enseñó al mundo son detestados parejamente por nazis, marxistas puros y duros, católicos de misa diaria, antisemitas de toda laya, positivistas a lo Mario Bunge y charlatanes mediáticos como Onfray. Cito a Roudinesco, insigne historiadora: "La historia del odio a Freud es tan antigua como el odio al psicoanálisis. No se toca impunemente el sexo, el secreto de la intimidad, los asuntos de familia, la pulsión de muerte y la barbarie de los regímenes que esclavizan a las mujeres, los homosexuales, los marginados, los anormales, sin tener que pagar un costo".
Guillermo Belcore

Calificación: Bueno

PD: Desde mi punto de vista, Roudinesco es una pensadora esencial, en cuanto que reivindica y encarna la tradición ilustrada contra los ataques premodernos y posmodernos contra la Modernidad sólida.

martes, 12 de julio de 2011

El gorila invisible

Por Christopher Chabris y Daniel Simons
Siglo veintiuno. Ensayo, 303 páginas

La ignorancia suele engendrar mayor confianza que el conocimiento
Charles Darwin

Vivimos en la confusión. Creemos que podemos hacer varias cosas a la vez con igual eficacia, que nuestros recuerdos son más detallados y persistentes de lo que realmente son, que las personas que nos inspiran confianza son las más competentes, que correlación es igual a causalidad y que nuestro cerebro tiene reservas de potencial muy fáciles de liberar (leyendo Coelho o a Bucay, por ejemplo). Este ensayo, ameno y riguroso, nos rescata del error. Induce a autoexaminar nuestra mente, ese músculo siempre atrofiado por seis ilusiones que nos asedian día tras día: las relacionadas con la atención, la memoria, la confianza, el conocimiento, la causa y el potencial. El libro -aclárese bien- no es manual de autoayuda; es un tratado científico basado en el experimento y la investigación que ofrece algunos consejos prácticos. Sirve pues para delimitar nuestra vasta ignorancia.

Christopher Chabris y Daniel Simons son expertos en psicología y profesores con cierto renombre. Uno de ellos probó que muchas personas que están hiperconcentradas mirando un partido de basquebol pueden pasar por alto la aparición de un gorila cruzando la cancha como si tal cosa (ceguera por falta de atención). El cerebro nos engaña permanentemente. Los sentidos también. Y los políticos y los filisteos se aprovechan de ello. La percepción defectuosa y la confianza desmesurada en sí mismo son causas frecuentes de catástrofes. El libro analiza cómo funciona la mente y desmenuza mitos peligrosísimos, como que conducir un automóvil y hablar por un telefóno manos libres al mismo tiempo es igual a riesgo cero.

Los catedráticos esgrimen datos duros y estudios de campo minuciosos. Los usan, como se dijo, para desbaratar mentiras comerciales. No es verdad que la música de Mozart nos haga más sabios, que la publicidad subliminal sea efectiva, y que la mayoría de los casos de éxito empresarial sean ejemplares. Somos cerebros con patas, pero estamos formateados para reaccionar de manera lenta, según el tiempo que regía en la era preindustrial. Dejar todo librado a la intuición, queridos amigos, es un comportamiento estúpido, por decir lo menos.

Guillermo Belcore
Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa

Calificación: Bueno

PD: Una noche de viernes, entré con este ensayo a uno de mis parajes favoritos, el Bar Federal de San Telmo. Me espetó el encargado: "Uh, este libro debe ser buenísimo, Buenos Aires está lleno de gorilas ''. ¡­Ay no -dije para mis adentros- la política de nuevo! Me vi obligado a explicar de que va en realidad la obra. El caballero no pareció muy feliz, quizás esperaba un gesto de complicidad. Yo huyo de las polémicas envenenadas de la política como de los acatarrados. Me he vuelto un cínico.

miércoles, 25 de marzo de 2009

50 años en el futuro

Compilador Mike Wallace
263 páginas. Grupo Nelson. Edición 2008. Ensayo.

Mike Wallace, esa institución del periodismo estadounidense, formuló una pregunta a científicos, empresarios, políticos, líderes sociales y personalidades en general. ¿Cómo imaginan el mundo en 2058? Con las respuestas, algunas fascinantes, se tejió este libro.

Cunde el optimismo en el volumen. Los apocalípticos se cuentan con los dedos de la mano. Hay predicciones, pero también visiones. Son constantes los llamados a la acción, sería suicida dejar que la naturaleza siga su curso. Algunos textos tienen la aridez del naturalista o la sosería del funcionario. Pero también hay páginas bellas, a la usanza de la ciencia ficción, en especial las que narran un día común y silvestre dentro de cincuenta años.

Medio siglo adelante, quizás, casi nadie tenga un gato o un canario como mascota pues nos contagian gérmenes terribles. Habrá menos enfermedades del estilo de vida (como la cardiovasculares) pero la hepatitis G causará estragos. En general, la vida de una persona superará los cien años. La existencia será diseñada, planificada y amoldada por toda clase de tecnologías. Los impulsos neuronales que permiten sentir, oler y saborear se transmitirán -como tantas maravillas- por el Terapod. Todas las maquinas evolucionarán a robot, pero no habrá aún humanoides, tipo señor Data. Se habrán inventado los viajes sin inercia. La población mundial se estabilizara, ¡uff!, en 8.500 millones de terrícolas. La gente tendrá ciudadanías triples o cuádruples. California se habrá independizado y las economías líderes serán China, Indonesia, India, Brasil y Sudáfrica o Nigeria. La migración al campo estará de moda. Todo se volverá a usar y se reciclará como en la propia naturaleza: los desechos de una persona serán recursos de otra. El mundo verde se convertirá en la responsabilidad primordial de los hombres de fe.

Guillermo Belcore­
Publicado en el suplemento de Cultura del diario La Prensa.

Calificación: Bueno

PD:
En 2058, tendré 93 años y, si Dios lo permite, una novia de 25. La biblioteca de Asterión habrá ganado el Premio Nobel de Blog, edición 2026, y se editará en Troya VI, la más chic de las bases lunares. Tendrá un promedio de doscientas mil visitas diarias y contará con el auspicio de la Federación Unida de Planetas. Seguirá preguntándose porque la Argentina no pueden engendrar grandes novelas. Celebrará el rescate de César Aira por parte de un pequeño sello editorial de Madagascar. Contará con publicidad holográfica y un local de merchandising en el megaestadio José Luis Chilavert (con capacidad para cien mil espectadores sentados) de Vélez Sársfield, el equipo más popular del cono sur. Financiará la construcción de la biblio-audio-videoteca Carlos Indio Solari en las ruinas de lo que alguna vez fue el Palacio Municipal de Morón. Escandalizará a su época organizando el concurso de literatura erótica tridimensional Recobrando al Marques de Sade.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Matemática... ¿estás ahí? Episodio 100

Adrián Paenza­
Siglo Veintiuno. Ensayo de ciencias, 255 páginas. Edición 2008.
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El cuarto volumen de la espléndida saga que ha forjado Adrián Paenza (Buenos Aires, 1949) no comienza bien. El profesor y periodista narra un par de episodios desagradables que ocurrieron en un colegio primario, donde fue invitado a dar una charla. Según su relato, desenmascaró a un cretino y humilló en público a la directora. ¿Por qué airear esas miserias? ¿Quiere demostrar que es más listo que el docente promedio? ¿Tiene la compulsión de pontificar? ¿Se le subió el éxito a la cabeza? Por fortuna, fue un mal paso, el libro se encarrila de inmediato.­

En efecto, el lector encontrará aquí el mismo material excelente pero distinto que incluían los tomos anteriores, los que se han convertido en un fenómeno de ventas por la claridad de la prosa, la seriedad de la propuesta, y la pasión del autor. Paenza nos persuade que la matemática está viva, rebosante de problemas sin solución, repleta de intrigas y misterios. Uno agradece esa seductora incertidumbre que creíamos limitada al arte o a las ciencias sociales.­

Para quienes nunca leyeron a Paenza (lo mal que hicieron), digamos que su trabajo instruye, divierte y causa pasmo. ¿Sabe usted, por ejemplo, qué es el ISBN, el código numérico que incluye cada obra publicada? ¿O qué mide la escala de Ritcher? ¿O por qué es mejor consultar a un fulano que se equivoca nueve de cada diez veces que acudir a quien tiene un historial de aciertos del cincuenta por ciento? La gran virtud del ensayo es contribuir a poner en marcha la trabajosa serie de ruedas dentadas que componen nuestra mente.­

Un especial elogio merece el desarrollo de una cuestión angustiosa: ¿cómo tomar la decisión más educada? Paenza lo ejemplifica con la ejecución de un tiro penal. El entrenador debe optar entre Messi o Crespo. La matemática no elige por nosotros, pero siempre nos proporcionará una perspectiva inteligente.­
Guillermo Belcore­

Publicado en el Suplemento de cultura del diario La Prensa.­

­Calificación: Bueno

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lunes, 1 de septiembre de 2008

Cuerpos negros y gatos cuánticos

Jennifer Ouellette­
Norma. Ensayo de ciencias, 437 páginas. Edición 2008. Precio aproximado: 50 pesos.­

­ He aquí un seductor libro de divulgación científica. Integra historia, arte y cultura popular. Rescata y examina treinta y ocho hitos de la física, una retahila de ideas revolucionarias que alteraron el curso de la humanidad, pero lo hace de un modo ameno y riguroso. Va desde la publicación en 1509 de De divina proportione, obra maestra de Leonardo; hasta la teoría de cuerdas, el último grito en definiciones eruditas del cosmos, aunque se admite que por el momento se trata más de una filosofía del todo que de ciencia pura y dura.

Jennifer Ouellette sabe de lo que habla. Trabaja como editora asociada de APN News, publicación mensual de la Sociedad Estadounidense de Física. Se define a sí misma como “una escritora científica por seredinpia (el arte de encontrar algo valioso por casualidad)”. Tiene talento para el detalle y erudición literaria. Aquí se ingenia, por ejemplo, para explicar las leyes de Isaac Newton con fragmentos de Los Locos Adams. Y apela al film Volver al futuro para desovillar la teoría de la relatividad de Albert Einstein y especular sobre una de las aventuras más tentadoras de todos los tiempos: los viajes al pasado.

El ensayo pues no sólo instruye sobre cuestiones tan simples como ignoradas, caso qué es en la realidad la espuma. También aborda misterios eminentes como la materia negra, el entrelazamiento cuántico o los neutrinos y se lanza a conjeturar sobre el futuro que llega:¿es posible crear emoción artificial? Muy inspirador son las descripciones de los científicos que consagraron su vida a desentrañar el universo. Al parecer, no alcanza con una formidable mente lógica, también es necesario un toque artístico. Matemático sí, pero también poeta para revelar la maravillosa obra del Señor.­

Guillermo Belcore­

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Calificación: Bueno­

miércoles, 5 de marzo de 2008

Buenos Aires, un millón de años atrás

Fernando E. Novas
Siglo Veintiuno editores. Ensayo de ciencia de 269 páginas

Hace un millón de años, lo que hoy es Buenos Aires bullía de vida. El hombre aún no había llegado para depredar el ambiente. Grandes bestias desfilaban bajo el calor. Sin molestar a nadie, pastaban y ramoneaban una mulita grande como un automóvil (gliptodonte); un primo de los elefantes (mastodonte); un rinoceronte de agua (toxodonte); perezosos descomunales (megaterios); jirafas de trompa larga (macrauquenias). Devoraba el cadáver de un ciervo, un oso de más de mil kilogramos (arctoterio). Lobos, jaguares y pumas acechaban a robustos caballos y jabalíes. Pero el rey de la pradera era un felino con dientes de sable: el esmilodón, grande como un león y fuerte como un toro (foto). Este libro, ameno y didáctico, explora aquel escenario prehistórico, cuyos restos manan cada vez que cavamos. Fernando Novas, un eminente paleontólogo argentino, corrobora que el rigor del estudioso no está reñido con una prosa interesante. El lector aprenderá también sobre asuntos cotidianos. ¿Cómo se formaron las tosqueras? ¿Cuál es el origen de las sierras de Tandil? ¿Por qué se inunda cada dos por tres la cuenca del Salado? El autor nos desasna -siempre con sabrosa claridad- con nociones elementales de geología, climatología, ecologismo, antropología e historia. No se olvida de homenajear a los descubridores de mundos extinguidos. Reflexiona sobre el milagro de la vida. Arriesga hipótesis en torno a la desaparición de las grandes bestias. Advierte que lo que ocurrió volverá a pasar: la pampa será otra vez helada y yerma y luego se calcinará como el Chaco. No se extrañe si el día menos pensado el mar irrumpe en el living de su casa o si cenizas volcánicas amortajan nuestra amada ciudad. Ojalá que este libro-safari se sume a la bibliografía escolar. Nuestros muchachos, pienso, lo leerán encantados.
Guillermo Belcore

CALIFICACION: Muy bueno

sábado, 16 de febrero de 2008

La venganza de la Tierra

Por James Lovelock­
Planeta. Ensayo de 249 páginas, publicado en 2007.­ Precio aproximado: 40 pesos.
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Hace casi cuatro décadas, el científico independiente James Lovelock (Gran Bretaña, 1919) acuñó la Teoría de Gaia. Durante largo tiempo oyó un coro de carcajadas incrédulas. Hoy se lo escucha con respeto. Los hechos le están dando la razón.
Lovelock sostiene que nuestro planeta actúa desde hace cuatro mil millones de años como si fuera el mayor ser viviente del sistema solar. Autorregula el clima y la química del planeta de manera que resulten adecuados para la vida. Pero hoy esa delgada capa esférica de tierra y agua que existe entre el interior incandescente y la atmósfera superior se encuentra sometida a un estrés sin precedentes. Por un lado, el sol calienta demasiado, por el otro los humanos -tal como una enfermedad o un parásito- le infligimos un daño cada vez mayor. Cultivamos más de lo que Gaia puede soportar, depredamos los bosques esenciales para enfriar el globo, contaminamos con gases que provocan el efecto invernadero. Se aproxima un punto de crisis. La civilización está en peligro.
El médico planetario predice que nos queda poco tiempo para reaccionar si queremos evitar los efectos desagradables que se nos vienen encima. ¿Qué efectos? Fenómenos climáticos de un tipo nunca imaginado, olas de calor devastadoras y un aumento del nivel del mar que anegará Buenos Aires, entre otras urbes.
Como haría una anciana que debe compartir su casa con un grupo de jóvenes pandilleros, Gaia está enfadada y si no dejamos de comportarnos como depredadores acabará por echarnos, insiste el geofisiólogo, quien, ¡vaya curiosidad!, se aparta de los ecologistas tradicionales al promover el uso de la energía nuclear para dejar de quemar carbono fósil. Los biocombustibles, tan de moda, también son una aberración, sentencia. Su propuesta es recuperar el amor y la empatía por la naturaleza.
Guillermo Belcore­

CALIFICACION: Bueno


PD: Este libro postula que somos carnívoros tribales. Estamos programados por nuestra herencia para considerar las demás cosas vivas básicamente como comida y para que nuestra tribu nacional sea para nosotros más importante que cualquier otra cosa.­

Matemática... ¿Estás ahí? Episodio III

Por Adrián Paenza­
Siglo Veintiuno Editores. Ensayo de 237 páginas, publicado en 2007.

¿Qué razón misteriosa transformó un libro de matemáticas en un impresionante fenómeno de ventas? Es obvio que el carácter mediático del autor influyó en el envión inicial, pues la saga Ciencia que ladra incluye obras tan valiosas como ésta pero el público les ha dado la espalda. El prólogo informa que las dos entregas anteriores sedujeron a México y Brasil, y ahora se traducirán al alemán, checo e italiano. ¿Tan atractivos se han vuelto los números primos? Diego Golombek arriesga una hipótesis: en un mundo tumultuoso, la gente demanda algo de racionalidad. Quién sabe. Quizás Adrián Paenza dé en la tecla cuando nos recuerda una y otra vez lo hermoso que es el acto de pensar.
El lector encontrará en el tercer volumen más de lo mismo que, en el caso de Paenza, es igual a bueno. El puntapié inicial es una serie de problemas, insolubles para quien escribe esta columna, lo que corrobora que se trata de un zopenco incorregible ante los números. El libro nos sorprende luego con desafíos a la intuición, el origen de algunas verdades matemáticas, curiosidades sobre el infinito y la pasmosa Ley de Benfold. ¿Sabe usted a qué velocidad crece su cabello? ¿Conoce lo qué significa realmente el azar? Aquí lo ilustrarán.
El último tramo se aproxima a la teoría de los juegos y enseña algunos soberbios entretenimientos. Uno aprende a ganar siempre al tripo (la versión culta del tatetí) y al nim. Se revela un ardid para derrotar a los campeones del ajedrez. Finalmente, Paenza aporta una opinión sensata sobre esa búsqueda fantasmal de una buena definición de inteligencia. Más discutible es su sentencia de que la mejor manera de tomar decisiones en la vida siempre es la ciencia. ¿Y los sentimientos, y el amor, querido profesor?­
Guillermo Belcore­

Publicado en el suplemento cultural del diario La Prensa.

Calificación: Bueno